La silla en como sentarse

21 abril 2014

Siempre que se organizaba algún evento importante en el que sentarse; a ver una peli, escuchar un recital, oír algún discurso, comer o simplemente estar allí, sentado, Lady estaba invitada. Sin ella era como si no hubiese pasado nada.

Era la famosa inventora de una revolucionaria forma de sentarse. En una época en la que las novedades eran escasas y todo parecía dicho su revolución calo hondo. Giraba sus pies a izquierda y derecha, emitía un gruñido parecido al graznido de un cuervo y con un pequeño bamboleo de su culo de pollo deshuesado podía sentarse en cualquier silla. Hasta aquel instante todo el mundo lo hacía de la misma manera. Existían pocas variaciones y casi siempre motivadas por el físico o las condiciones físicas de los lugares, jamas hubiesen imaginado variarlo en función del estilo o locura personal. Sin importar la vestimenta, la condición social, tus capacidades intelectuales,… Todos copiaban sus pasos, ella los patento, los versioneaban, buscaban su propio ritual para pre-sentarse, todos querían ser originales transgrediendo de la misma manera, con idéntico esfuerzo. Tan motivados estaban que un humilde albañil le arrebato los focos al hacer como ella pero unicamente sobre sillas de respaldo granate. Se había especializado y perfeccionado hasta tal extremo que Lady fue borrada de la historia y Pedro introducido en la fugacidad adecuada.

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La verdad revolucionaria

17 abril 2014

el secreto revolucionario


Las sombras

14 abril 2014

- Jamas, por mucho que insistan, nos debemos al partido.- Todos eran bastante tajantes, como si su rotundidad les hiciese mejores personas, pero eran políticos. No existe mentiroso más compulsivo, no hay sobre la tierra peor engendro que uno de estos empeñados en su inocencia, jurando ser un servidor del mismo pueblo al que esta robando.
Últimamente la gente parecía muy sensible con este tema: vigilando, hablando, criticando… cualquier paso en falso servía para echarse encima y por eso era tan difícil tomar una decisión.- Aún no tengo candidato- se acercaban las elecciones y no parecía importarle- se presentara el partido. Sus ideas, sus valores, la moralidad que firmaron los fundadores en el ideario. La persona que lo traduzca en discursos no tiene importancia.- Siempre utilizaba frases cortas, directas, que no dieran pie a una nueva pregunta, tampoco podía hilvanar una coherencia más allá de un punto.
En su sombra, donde el también era una penumbra, la cosa cambiaba. Barajaba nervioso todos los nombres de sus compañeros. El que no estaba siendo investigado por malversación de fondos, lo estaba siendo por trafico de influencias o simplemente era odiado por quitarle el pan a los desfavorecidos para regalar caviar a quien ya tiene. Sin poder escoger ningún nombre dilataba la elección en el tiempo, rezando por que todo se solucionase sin necesidad de su intervención.- que nuestros enemigos no tengan carnaza sobre la que lanzarse.
- El partido- la maquinaria- garantiza la línea de trabajo- apoyaba sus silencios.- Independientemente de la cara que nos represente- fortalecía la idea- nuestro partido es guía espiritual.- Los hombres y mujeres fuertes de la dirección, sin importar lo corrompidos que estuviesen, se volcaron en la buena nueva. Se apartaron, se hicieron invisibles para que en los carteles solo se viese el azul corporativo y el eslogan: el partido, igual que siempre. Alguna promesa por incumplir: pan para todos, seguridad, un mundo sin enfermedades,… Un programa electoral lleno de las más altas expectativas. Cuando se demostrasen imposibles algún humano asumiría el error, se sacrificaría para que la enorme bestia llamada partido siguiese creciendo sin problemas, para que las sombras puedan continuar enganchadas a las tetas de la marrana.
Aunque, eso si, al final le pusieron rostro por aquello de las tradiciones.

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Receta institucional

10 abril 2014

Receta institucional

 

Curioso internauta, como bien te habras dado cuenta esta imagen pertenece al primer certamen de gente que se fotografía con la idea de salir en un dibujo. Por eso creo esencial presentarte a las estupenadas brujas que decidieron participar en esta locura:

primer certamen de gente comiendoMuchas gracias a las tres por participar de mis paranoias y no os perdais la proxima edición el año que viene.

salud

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Las fotos del móvil

7 abril 2014

Era raro verla besar su móvil. Se acercaba a la pantalla sonreía, lloraba. Mezclaba felicidad y tristeza. Hilaba un nombre en el caudal de sus lágrimas, echaba de menos a su hijo. Vivía lejos, crecía con el dinero que conseguía enviarle, se volvía un hombrecito sin ella.
Se volvía tan guapo que cada nueva imagen aceleraba su pulso y le rasgaba el corazón sin remedio. Cuando ya no podía más apagaba y se iba a vender el pescado. Tanto si era fresco como de confianza, tenía que sacárselo todo de encima, era su billete de vuelta, los nutrientes de su tesoro. Haría cualquier cosa aunque se le cayese el mundo después, nada podría detenerla mientras su recompensa fuera sobrevivir, mientras su razón de ser estuviese protegido con los escudos de la distancia. -Has venido a robarnos, extranjera.- le dolía cada centímetro de su cuerpo para defenderse de las mentiras, necesitaba dormir, volver a su casa y sentirse de nuevo una persona. No tenía fuerzas para ninguna batalla, aunque tuviese la razón, podría escuchar cualquier cosa mientras los suyos estuviesen bien, como cualquiera, provenga del país que provenga.

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La silla de pensar

3 abril 2014

La silla de pensar


La vida del tullido

31 marzo 2014

Cada mañana, Senda, se arrastra hasta la silla y sentada se tapa los muñones de las piernas. Siempre coloca un par de bambas para dar la sensación de que allí donde acaba la manta comienzan sus pies, como si no fuera un escondrijo de sus vacíos y empezase a tener frío incluso en el infierno.

Su vida, por elección, era rutinaria. Nada complicado, tampoco aburrido como un trabajo, se limitaba a aparentar perfecciones. Mejoraba la farsa para que nadie sintiese lástima. Se obligaba a creer lo que debía, decía lo que consideraba que reforzaba el teatrillo. Su entorno, incluso el que no soportaba la representación, sintió pena, penita, pena por la vida de aquel tullido que no se quería. Todos intuían la verdad de aquella burda mentira, aunque jamas le evidenciaron la poca sutileza de la falacia. Acariciaban su pelo condescendientemente, sonriendo demasiado para que, sin realmente proponerselo, quebrasen las alas que le habían arrancado.

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