La importancia del número

1 septiembre 2014

Siendo una población de un millón doscientos treinta y seis mil habitantes, contabilizados a dedo, choca el pensar que sólo dos están censados, debidamente marcados y archivados en los libros de registro. Ambos se pasean orgullosos, sabiéndose ciudadanos, conocedores del sentido de su vida: formar parte de la masa numerada. El uno y el dos con nombre y apellido sobre una hoja debidamente sellada.

El resto, no vinculante por su inexactitud, bastaba con que pasara una segunda vez con distinto caminar para volver a ser contabilizado. Su número era aproximado y variable con muertes y nacimientos simples o múltiples. Los gemelos, los trillizos destrozaban toda estadística al no fichar cada día, por negarse a llevar un uniforme en el que se pudiese leer el número adecuado. Por eso el ayuntamiento, presidido por el señor uno, se preocupaba y lanzaba campañas para el correcto censado de la población autóctona y foránea. Prometía la no molestia una vez muerto, la perfecta identificación en vida ante multas que no le pertenecían y morir con todas las ventajas que ofrece el sistema de salud: camilla esterilizada y la atenta supervisión del personal cualificado para tal menester.

Para dos fue suficiente un pequeño sustillo del corazón. Un médico no numerado se apiado de ella y, aún sin saber su cuantificación, la atendió y salvó la vida. Lo primero que vio fue un póster oficial en el que incitaban al censo- deja de morir como un perro sin collar-. La combinación de morfina y superstición hicieron el resto. El censo lo empezaba a ordenar todo, la existencia misma cobraba otro sentido y número uno podría planificar una estrategia para dos. Un millón doscientos treinta y cuatro mil habitantes estaban perdidos.

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Ciegos

28 agosto 2014

Ciegos


El imperfecto

25 agosto 2014

Tras los disturbios culpabilizaron a los más pobres. Dijeron que eran destructores, vándalos y, algo peor, enfatizaron que ellos mismos, con su actitud en el pasado, su no hacer nada, habían empujado a la sociedad a aquella situación. Para los que tenían que esconder tan mala resulto su inactividad como su acción posterior.

-¿ quien de vosotros,- gritaban en las asambleas, haciéndose pasar por ciudadanos-decidme si solo uno de vosotros esta libre de culpa para poder lanzar la primera piedra?-. Por norma general nadie se atrevía a hablar. El que más, el que menos, había tenido que robar para poder comer. Se creían alborotadores por gritar su pena y la acusación directa les hacía agachar la cabeza y acabar con el problema.

- yo- las cabezas reunidas buscaron. El orador intentaba distinguir al gamberro.- yo que no estoy libre de culpa lanzare la primera piedra y la segunda si no tengo a nadie a mi lado, también la tercera.- un círculo de vacío rodeo sus palabras y el anciano quedo en evidencia mientras no dejaba de hablar- sin ser perfecto no me culpabilizo. Intento mejorarme aunque se que es imposible la perfección en una sociedad corrupta. Por eso puedo, debo, lanzarla por que cambio lo que me rodea y eso me transforma. Estoy cansado de delinquir en esta forma legal. Y vosotros, todos y cada uno de vosotros, también tenéis el derecho ganado para poder tirarla. Esconded la mano después, es necesario hacerlo mientras nos persigan por ser consecuentes, por ser razonables, lógicos, libres… Apuntad, calculad bien la trayectoria que si no, el uno por el otro dejaremos la casa sin barrer. Que la culpa es una excusa perfecta para el vago de moral.- tras un silencio se lleno la nada y una lluvia de piedras, de frutas podridas, cayo sobre el estrado.

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Palabras terroristas

21 agosto 2014

palabras terroristas


El hombre inculto

18 agosto 2014

Javir de nada sabía, unicamente de su vida. Había cuantificado las veces que se había despertado desde mil novecientos setenta y siete, lo que le gustaba comer estaba anotado en la lista de la compra semanal, su trabajo mecánico le obligaba a desconectarse el domingo para no repetir las mismas acciones en un escenario distinto y soñaba con patos salvajes, aunque esto último no sabía bien bien que significado tenía, por mucho que no dejase de repetirse.

El hombre inculto no sabía de los tejemanejes de la audiencia, el miraba sus programas favoritos, no leía libros, revistas o propaganda con más de dos palabras. Se movía por inercia por sus lugares conocidos y era feliz así. Aunque también era cierto que no le gustaba trabajar, ni lo de comer pescado cada martes, a pesar de que los malolientes peces fueran un alimento tan importante para su salud. El hombre inculto había comprendido que la cultura no le libraría de lo que no soportaba y por eso mismo no era una de sus prioridades. Pero, aún sin importarle, aprendió a sumar para que no le dieran mal el cambio, a escribir para poder firmar de forma reconocible y a leer para saber quien ofrecía contratos poco fiables. De esta manera siguieron equivocándose en lo que le sobraba, continuo firmando sin leer y le timaron en la factoría, no había cambiado nada excepto su forma de pensar. Una lógica le llevo a otra hasta verse estudiando por el placer del conocimiento- no voy a conseguir nada- se repetía constantemente. El hombre inculto hizo varias conexiones, sus neuronas se abrazaban para que el hombre culto fuese un esclavo de una mente libre y brillante. Nada cambiaba aunque ahora tenía alas, era imparable

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La iglesia moderna

13 agosto 2014

La iglesia moderna


Nadine

11 agosto 2014

-Si tuviésemos dinero- Albert abrazo a Nadine antes de marcharse para siempre. Se quedaron ella y su viaje a Londres. ¿ de dónde iba a sacar todo lo que le pedían y ella sola? El billete, la estancia y la bendita clínica que en españa era ilegal.

La agencia no le pregunto nada. Había conseguido hasta el último céntimo de euro y por su parte ellos podían empezar a ser amables con la pobre chiquilla. No repararon en nada que ya estuviese abonado, incluso un interprete para preguntarle todas sus dudas al doctor.- buenos días Nadine- era un traductor tan educado que incluso llego a enamorarse de el, aunque para Steven no fuese más que una noche.

- soy muy niña para ser mama- desde luego era uno de los grandes motivos por los que iban a su clínica pero aún así el medico dudo, en un ingles perfecto, de haberlo escuchado con claridad y le pidió al bueno de Steve que le explicara, a ella, que ya era madre, que su hijo tenía al menos seis años y estaba sentado a su lado. Esperando a su vez una nueva justificación para aquella visita.- lo siento- le contesto- pero no he podido venir antes. No tenía dinero. He mantenido mi embarazo en las mejores condiciones posibles hasta reunir todo el capital. Dios sabe el trabajo que me ha costado.

Perplejo, amante del dinero, el doctor programó un quirófano para el aborto y escondió un autoreproche.- dios todopoderoso, invención humana para la barbarie, protegenos de tus seguidores.- acto seguido se lavo las manos.

El goteo fue incesante. Tras aquella primera un montón de chicas invadían su clínica. Todas llegaban con cuentos de cigüeñas, pocas flores y abejas, la santísima trinidad. Hijas de la represión institucionalizada, la pobreza y los recortes educativos. Empapadas de la religión de las aulas, la sexualidad de barrio y buscadoras del escondite del pecado. Había otro perfil más pudiente, menos esperpéntico y vistoso, también existieron las que se quedaron en el camino y quienes construyeron una carretera con lingotes de oro.

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