La vida exigida

10 junio 2013

la vida exigida


La jaula de la cantora

20 mayo 2013

El pájaro, por qué molestarse en preguntar su nombre, dormitaba día y noche en su prisión sin rejas. Nunca dormía del todo, jamas se despertaba, siempre se quedaba en eterna vigilia: esperando sin esperar nada.

Julieta se desesperaba de verlo cansado. Ella, que había atrapado lo mas bello, veía como era una forma marchita en propiedad.- ¿ Qué te sucede, mi tesoro?- y por entre algún un trino le explicó que echaba de menos su cielo, con su lago y su tierra.- Necesito- le dijo- no sentirme lejos de mi hogar.

La princesa llamo a sus arquitectos, decoradores, pintores, contratistas, obreros, peones,…y le hicieron una prisión más grande, colorida y acogedora, aunque seguía teniendo el techo cerrado y su tierra olía a porexpan y pintura para maquetas.-¿ Estas ahora contento, mi tesoro?-. Pero el animal no se molesto ni en contestar lo que no había escuchado. El chico para todo, que iba y venia con los cafés, había coloreado un sustituto sobre uno de los arboles sintéticos pensando que así se podría comer el original con miel y patatas.-¿ Por qué no contestas, mi tesoro?-.

De nuevo congrego a sus siervos, pregunto a sus hombres mas sabios por la pena de su posesión mas preciada. Todos coincidieron que aquel diorama que se les presentaba, incluida la pintura del ave, no era ni triste ni alegre- Forma parte del arte- concluyeron- y como tal depende del espectador para justificarse o no.- Contrariada, Julieta, regresó a su habitación sin saber que había visto una mentira. Jamas había estado en la realidad y por eso su sola representación la dejaba vacía y sin dirección.

LaRataGris


La puta y la derrota moral

1 abril 2013

A veces se disfrazaba de puta barata, cuando le faltaba carnaval, cuando quería airear el coño de la forma menos sutil y mas placentera. Le encantaba hacerse ver, se contoneaba como una furcia de baja estopa y gritaba para que todos se acercasen a comerse los caracolillos de su sexo.- Vamos perros, hoy gratis y salvaje. Al que no le guste la libertad que se joda el solito.- Pero siempre era ella la que acababa bien jodida y en la cárcel por exhibición, escándalo publico, incitación a la prostitución y cualquier locura por la que pedir perdón. Al final decidieron que era demasiado reincidente, que ya no podía vivir en sociedad. Le recetaron pastillas, una camisa de fuerza para esconder su cuerpo, sus palabras, sus dolores… la derrotaron para que no fuese un estorbo, para que todos los vicios pudiesen seguir siendo oscuros y secretos.

LaRataGris


Sin problema

11 junio 2012

Sin problemas


Libres

23 mayo 2012

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Soy libertad

23 octubre 2011

En todo momento fue un hombre vulgar. Producía suficiente como para no levantar sospechas y se le permitía tener las ideas de tantos, las versiones oficiales,… las palabras del régimen. Opinaba como cualquiera y hacía propio el autoengaño para poder sentirse libre sin que la pena de no poder hablar sinceramente hiciese mella en el. Pero tenía un secreto.

De noche dejaba durmiendo a su yo libre, transformaba su casa en prisión y modulaba la voz a un susurro suave y silencioso. Moría el hombre sensato y ocupaba su lugar una pequeña y asustadiza versión de el mismo, alguien que no podría sobrevivir a plena luz del día aquejado de curiosidad por lo que realmente sucede a su alrededor. Sería injusto decir que era la misma persona, de conocer su lado oscuro el señor Jekill se hubiese denunciado a las autoridades competentes. Por eso insisto en que era un ser de lo más corriente, el extraordinario, la revolución, pertenecían a su alter ego.

Su otro yo se había dedicado a desmontar todas las supersticiones y prejuicios. Argumentaba palabras prohibidas y en su celda de papel sentía como se aflojaban las cadenas de la libertad. Al principio se conformaba con hablarse. Era un loco debatiéndose entre el colectivo y lo individual, entre lo real y lo correcto. Más tarde no fue suficiente. Necesitaba expresarse en voz alta, gritar los fallos que no parecían querer arreglar. Urdió un plan absurdo, un dejarse atrapar por nada, pero su cuerpo necesitaba ser libre más allá de las apariencias de su mundo. Apagó el despertador, roció de cloroformo la cama donde dormía su parte más conservadora y se lanzó a la realidad voceando que no se sentían sometidos por que los carceleros pintaban los techos de azul cada mañana. El sol era falso, las nubes una patraña y cuando llovía desviaban la atención de las calles.

De repente diluvió. Todo el que podía escucharle corrió a un lugar seguro y se quedo el rodeado de agentes de paisano, de sordos entrenados. Los golpes lo despertaron del cloroformo, lo hicieron recapacitar. Quería volver a su tranquila libertad.

LaRataGris


Cenicienta chancleteando

7 enero 2011

Cenicienta chancleteando


Igual-mente

29 octubre 2010

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