“Teletopia”

29 abril 2013

Llegó el futuro y nos pilló desprevenidos. Alguien dijo en el televisor que podíamos vivir mirando la pantalla y la gente aceptó por que no suponía ningún esfuerzo.- Sin problemas, seremos felices para siempre, por una eternidad.- Cada cual podía escoger una buena serie con la que identificarse, una banda sonora para saber cuando llorar o reír con un guión que nos resume sin tener que pensarnos.

Dispusieron los sofás unitarios y las familias se despidieron por que no todas habían escogido los mismos canales. Inyectados a los tubos de nutrición nos fuimos apagando uno a uno hasta quedar sumidos en un ligero coma autoinducido. Que intensa la vida de aquel suicidio colectivo, nadie se había decidido por un final anodino y la tensión empezaba a ser palpable en cada centímetro de los cuerpos inertes.

Nestor despertó en aquella locura. Su ser había resistido el máximo calculado, había sobrevivido a los sedantes y descarnado intento incorporarse pidiendo algo de comida.

- Cuando decidimos que esta era una buena forma de morir?- Pensó, al ver la hilera de cadáveres, sin obtener respuesta, tampoco solución. Con la mirada buscó al presidente de su país, algún político que le engañe prometiendole salvación, aunque sabe que no tendría fuerza de acercase a el o despertarle de su muerte. Desconectado se fue consumiendo sin remedio. No tenia la paz pactada y los rebeldes que salvan la humanidad estaban atrapados en su propia teleserie. Ya no tenia nada más que a el mismo.

LaRataGris


Cuentos por escribir

7 febrero 2013

-¿ Qué haces? – y Jo lo despierta del sueño de describir sin papel.

- Nada,- vuelve a respirar hondo la realidad- estaba a años luz, justificando la obra.- y la respuesta es un tramite para estar conectados un momento, igual que lo fue la pregunta primero. Empiezan a divagar sobre cualquier otra cosa antes de que él vuelva a dormirse sobre la hoja blanca y ella regrese a su mundo de pinceles manchados de miedos y esperanzas.

- Erase una vez- en su cabeza resuenan los principios de siempre necesitados de un final propio- un rey, la desgraciada de su mujer y tres hijos estúpidos con tres fortunas por nacer donde nacieron, con nada por demostrar y todo por recoger…

-¿ Como piensas explicar todo eso

- No tengo ni idea muchacho- se separa de la otra realidad.

- Es muy real,- se ríe- te meterás en un problema.

- claro, ja ja ja, son reyes, por eso son reales.- y los dos estallan por jugar con las palabras como niños pequeños.

- Caca, culo, pedo, pis. ¿ Quieres una birra?- y Eugenio abre las dos sabiendo que, el casi abstemio, le dirá que no. Que se las tendrá que tomar solo por no desperdiciarlas- Me encanta ofrecerte por que darte es recibir el doble. Pero no te desvíes,¿ como piensas justificarlo?

- Yo que se,- se despierta con cada acento- la realidad funciona a golpe de imposibles y la gente se alegra, lo ve normal.

- La suerte que llaman- levanta la botella- brindemos por ella.

- Si, pero en literatura no funciona. Si no atas todos los cabos el relato se va a la mierda.

-¿ Jo?- llama entre trago y trago- estas escuchando las milongas de este muermo.

- No, pero traigo ganchitos.

- Pues casi mejor, acércate y tráete unas cervecitas.

- Erre, Eu- Les avisa desde el sofá-¿ Queréis ver los cuentos dormideros? Empiezan ahora.

Eugenio espanta las pulgas del sueño y le echa un vistazo a la tele- Uff, Jo, solo son políticos en campaña.

- Acaso no hay mejor cuento. Explican todo lo importante que no piensan cumplir.

- Y no te olvides que aburren hasta dormirnos- puntualiza el tercero.- Estos si que saben contar cuentos ¿ Como conseguirán que siga picando tanta gente?

- La mayoría ya ni les cree- Se aleja Jo- que se ha cansado al empezar el mitin- Lo tienen montado para que los cambios parezcan imposibles si no juegas con sus reglas y si participas, en realidad, sigue sin transformarse la realidad. Sabéis, mejor me voy a colorear el mundo.

- ¿ Para eso me levantas, Majo?- y Eugenio tampoco se para dispuesto a definir las cosas en la siguiente aventura- la próxima por algo importante, ¿ ok?

Coge el borrador de lo que lleva escrito- Menuda mierda- piensa intentando que ni Jo ni Eugenio le lean la mente. Dibuja un final feliz alternativo, arruga el papel y lo tira al cajón de proyectos inacabados.

-¿ Que pasa, roedor?- se acerca Eugenio.

- si,- deja de manchar el lienzo Jo- Espera a que otro lo destroce.

- No, gracias.- Intenta justificarse- me habían quedado unos personajes muy raros, un final sin sentido. Como cuando entra un dragón por la ventana.

- No te sigo, Rata.

- Si, hombre. Cuando un bicho que no debería estar aparece en escena, y segun el tamaño mas, ¿ que seria lo lógico?

- Salir por patas- dicen los tres a la vez.

- Pues los personajes, en los cuentos, se quedan, quieren saber por qué apareció la bestia. Como si no les importase sobrevivir.

- Sabéis,- se escucha a Jo sobre los grititos de Eugenio- esta genial que habléis de esto por que un enorme hipogrifo viene directo hacia nosotros. Así que ¿ que hacemos? ¿ huimos o ser súbditos de una mala comedia?

LaRataGris


Un día sin pan

13 noviembre 2012

Tenía su cajita de puros, un buen vino a la hora de comer y la sonrisa de dormirse viendo un trepidante partido de fútbol. Pocas piezas más necesitaba su vida. Dejar que el puzzle encajase a su manera, así era feliz: no preguntaba, no se quejaba aunque a su alrededor lamentase como ivan cayendo los amigos. Parados, en ere, recolocados, en el mejor de los casos, en un trabajo de mierda siendo mierda… les consolaba, abrazaba y asentía sus penas sin que realmente fueran con el. – tengo tabaco- pensaba- alcohol y deporte. Yo estoy cubierto si me se comportar. Esta todo calculado-. Todo implicaba no protestar, cumplir con sus horas y saber decir amén cuando la situación lo requería. Había planificado su sueldo, cada céntimo tenía un lugar exacto, su vida se había construido siguiendo las directrices homologadas, las ideas adecuadas. Sus respuestas fueron las de un cualquiera ¿tienes frío?- solo en invierno- ¿ bailas?- hasta con la más fea- ¿y la huelga?- no me la puedo permitir.- Dos paquetes de tabaco, una botella y las entradas para uno de sus grandes eventos eran demasiado, necesitaba todo aquello para soportar una rutina descorazonadora. Un día queriéndose era mucho más de lo que podía soñar,- no puedo permitirlo, no puedo- y, sin embargo, tanto repetírselo era un síntoma de lo mucho que lo necesitaba: por no cobrar lo suficiente, por la escasa libertad al decidirlo.

LaRataGris.


Lirili el dragón

6 septiembre 2012

portada lirili el dragón

Lirili el dragón

nace lirili

Lirili era un dragón

chiquitito

lirili desafinando

al que le gustaba

cantarle a la luna

lirili helado

Comer helados

lirili y sus muñecos

y jugar con sus

muñecos

lirili y la ciudad de los bloques

con los bloques

la pelota de lirili

la pelota

todo lirili

y, sobretodo,

lo que

más le gustaba

lirili con sus padres

era estar con papa

y

con mama.

Lirili salta contraportada


El maestro copiador

6 agosto 2012

Sin nada que contar el artista copió el mundo que le rodeaba. Pintó naturalezas muertas, rostros de sonrisa posada, costumbrismo forzado en encuadres posibles, realidad sin ser juzgada, carente de poesía… todo tan exacto que se quedaba sin vida propia. Eran fotografías de acuarela, cuadros que debían desaparecer en el mismo instante en el que la existencia cambiaba y se volvían inexactos.

Era imposible comer de aquello mientras cámaras instantáneas realizasen el mismo trabajo más rápido, más preciso, más personalizado. El maestro copiador decidió buscar en mundos ajenos. Se fijó, entonces, en grandes cuadros de renombre; redibujó las firmas en un alarde de imaginación y la comunidad aplaudió el riesgo de reinterpretar con tal precisión a los clásicos. Hacía suyos el modernismo, a los cubistas, renacentistas, impresionismo surrealista y suprarealidades que formaban parte de un todo normal y corriente. Le dio la fama suficiente como para subsistir sin necesidad de explicar nada propio.

Tanto daba que no fuesen sus palabras las que gritaban en aquellos grabados- Todo esta inventado- necesitaba autoconvencerse de que aquel camino fácil era su mejor opción, de que el largo proceso de ser el mismo resultaba demasiado penoso y sacrificado… prefería comer a tener que ser sincero.

LaRataGris.


Oportunidades

4 abril 2012

Oportunidades


El inventor de necesidades

23 enero 2012

Cuando el pájaro inventor imaginaba algún artilugio primero trazaba los planos, calculaba los costes, lo construía y, si era rentable, decidía para que iba a servir. Muchas veces, el prototipo, se quedaba en una complicada escultura de ingeniería mecánica, la copia de una copia que copiaba una copia existente de algo inservible y absurdo. Pero no se desanimaba, seguía soñando otros cielos llenos de maquinarias limpias y brillantes, al menos hasta conseguir algo de dinero y creerse demasiado importante como para construir sus castillos sobre las nubes.

Creó alas artificiales para aves, bombonas de oxigeno para respirar en una ambiente limpio y oxigenado… tantas locuras que le venían a la cabeza que se sugirió retirarse a pensar mientras osos especializados se encargaban del trabajo sucio. Enviaba los planos vía e-mail, administraba en una hoja de calculo y creía, desde su paraíso tropical, que, en aquel invierno, su fábrica de objetos raros sería la envidia de cualquiera con dos dedos de frente. Se sentía el creador por excelencia; se notaba rico, más que rico, nadando en la abundancia más absoluta y desmedida. Imaginaba que ya no tendría que seguir reinventándose, al menos  hasta que regresó en primavera a la tierra donde dormían sus piezas orgánicas. Una alfombra peluda roncaba por mil cabezas junto a la cadena de montaje. Hibernaban los muy vagos.- DESPERTAD- gritó enfadado- TENÉIS QUE PRODUCIR-.
Pero los osos; sean mecánicos, camareros o peones, tienen un pésimo despertar. Se levantaron hambrientos, con una única idea aporreando sus tripas vacías, con un sólo animal al alcance de las zarpas afiladas.

Por primera vez, el pájaro inventor, tuvo la necesidad antes que el invento. Pero no trabajaba bien bajo presión, no sabía como solucionar los problemas e ideo un aparato vete a saber para que y que no sirvió de nada, ni evitó que los plantígrados lo devorasen justo antes de volver a sus puestos de trabajo.

LaRataGris.


El complemento vitamínico

17 enero 2012

Empezábamos a tener hambre. Seguíamos teniendo los lujos, las tiendas se llenaban de autenticas virguerias de la tecnología, finas fruslerías y esqueletos de hombre elefante para decorar nuestras suntuosas mansiones de treinta metros cuadrados. Gritábamos fiesta y las pupilas se nos dilataban de emoción, la tele nos hablaba, el edredón nórdico nos abrazaba y eramos todo lo felices que se podía en este capitalismo devastador. Pero es que cada vez nos rugían más las tripas.
No podíamos comprarlo todo y seguir comiendo así que elegimos la inmediatez y la publicidad nos vendió recetas a corto plazo. Seguíamos adquiriendo estatus pero esta vez en píldoras de colores, ricos complejos vitamínicos que disminuían las carencias y llenaban nuestro estómago. De la noche a la mañana empezamos a ingerir pastillas y a controlarnos las constantes vitales en brillantes máquinas ideadas para la ocasión. Sonreíamos con los buenos resultados, nos preocupaban y antidepresivos para los peores.
Era imposible equilibrarlo todo así que apostamos a los seguros de vida, los bonitos ataúdes y los placeres de digestión rápida. Nos aceleramos por que teníamos hambre de vida y seguimos teniéndola.

LaRataGris.


Transmutación de los miedos

17 octubre 2011

Nos aterrorizaba el silencio, también el ruido o el color azul, los olores, las fichas de ajedrez, los peces y cualquier cosa. Nos habían enseñado a sentir pánico por lo que no considerasen normal, por las excepciones y las palabras capaces de cambiar la mente. De repente una barra de pan era peligrosa, se había descubierto, habían decidido y todos teníamos que comprar un novedoso producto más fiable y nutritivo, al menos hasta el próximo cambio de mercado. Con el miedo llegaron los vendedores de valor. Lo vendían en cualquier esquina a precios desorbitados, comerciantes autorizados con todos los permisos en regla. En el barrio se consumía rápido, se necesitaba mucho y se agotaba deprisa. Vivíamos para sentirnos seguros.

Medianoche murió de un exceso de valentía. Se derramó mi frasco de coraje y el gato lamió las baldosas hasta sentirse tan poderoso que quiso volar. En seguida me prepare una infusión de alegría pero la felicidad no pudo enmascarar mi nuevo espanto. ¿Cuanta dosis podría aguantar antes de pasarme lo mismo?¿ cómo sobreviviría el resto de mes sin dinero para sustituir el arrojo perdido?

Ansioso me escondí en un rincón mientras cada segundo se me echaba encima para aplastarme. Me dolía el roce del aire y las paredes encogidas.- Jordi- improvise excusas a mi proveedor habitual- sabes que te pagare.- Pero ya nadie se fía, la vida puede ser extremadamente corta después de un instante. Mis amigos tenían las dosis justas, la familia la cantidad exacta y no querían sacrificar ni uno sólo de sus días por mi torpeza. Me obligué a bajar por el cadáver del minino, cociné su cuerpo para recuperar algo de lo perdido y me lo comí sin más. Me empecé a sentir raro, distinto. Le maullé a la luna desde el tejado de casa, saboreé una nueva sensación de tener siete vidas y quise gastar una de ellas antes de volver a sentirme atrapado en mi cuerpo de cobardías.

LaRataGris


Musas de viaje

4 junio 2011

En el papel sólo se lee un título provisional. No es más que una mancha a modo de recordatorio para el escritor.- Musas de viaje- habían susurrado sus hadas favoritas y le pareció una forma deliciosa de empezar su nueva historia. Evocar el camino, un ser de magia capaz de construir y destruir mundos con una sola de sus palabras. Pero había pasado un mes y las musas de las que hacía gala de una forma tan evidente no habían echo acto de presencia- quizá estén realmente de viaje- pensó sintiéndose un poco abandonado…

Las musas siempre están de viaje. Su hogar es el viento y si alguna vez se visten de otoño pintan su corazón de primavera para nunca estar tristes. Se alimentan de las pasiones ajenas, de la luz de la luna descrita, del calor de las estrellas atrapadas en un dibujo…Por eso nunca las veras encerradas. Se mueren de pena entre cuatro paredes, dejan de sentir el olor de la libertad y se marchitan hasta volverse arena, polvo que Morfeo recoge para bañar los ojos de los soñadores.

Los celos del artista intentan aprisionarlas. Tantas han desaparecido enganchadas en los colores de un cuadro, atrapadas en cárceles de renglones o en hipnóticas melodías inacabadas. Sus dueños no soportaban sus idas y venidas, quisieron hacerlas vivir eternamente a su lado sin comprender que siempre han de estar vagando. Que cuando se aburren de un poeta se buscan a otro, le sugieren y dejan que el nuevo aprendiz las deleite con sus nombres, con sus travesuras, con sus hechizos y fórmulas secretas. Pocas son las que se cansan de contemplarse en el reflejo de una mirada y buscan algún camino sin transitar.

Helena siempre se perdía en sus pensamientos. Se olvidaba llegar hasta sus escritores favoritos y, cuando lo hacía, sus ideas no eran vagas descripciones que otro pudiese transformar. Su verbo trazaba arcos en el cielo y se pintaban iridiscentes. Era tan divertido dejarse llevar que nunca estaba donde debía. Vivía en su mágico mundo, acariciando sus propias palabras, escuchando su voz y atrayendo las miradas de las suyas que, veían con malos ojos su forma de ser, por eso la expulsaron, ya no podría seguir inspirando a nadie más.

La habitación era ridícula, claustrofóbica para quien no había conocido prisión de paredes. Como una miniatura de la realidad, una parodia si alguien intentaba vivir en ella,… una tumba para la pobre Helena. En cada movimiento se chocaba con algún muro, se sentía atada, rea en su nuevo hogar como mortal. La nada se le antojaba un peso insoportable, a cada minuto tenía que abrir la puerta intentando oxigenarlo todo. Respiraba con todas sus fuerzas, como si fuese su última oportunidad de coger otra bocanada de aire, la inspiración marcaba la duración de su vida. Y a cada segundo que sobrevivía se volvía a hacer la misma pregunta- ¿a quien pretendo engañar?- Nunca fue una gran musa. Tan sólo tocó el alma de algún poeta mediocre y ni tan siquiera le susurro las palabras adecuadas ya que tenía toda una historia por delante, la de ahora. Había roto con todo lo que le rodeaba, había renunciado a su condición para ser ella la que explique el cuento de antes de ir a dormir. Descendió al mundo real y descubrió que, en el, todo cuarto es un cuchitril a punto de caersele encima, era peor persona que numen.

Trabajar para sobrevivir mientras que se preocupaba de que cada pequeña cosa funcionase no era lo suyo. Acostumbrada a las mieles contemplativas se relajaba mientras hacía solo aquello que le apetecía. Escribía sin parar todo lo que asaltaba su mente, lo visto y vivido, cielos e infiernos, sueños y cuentos pretendían saciar su hambre, su cansancio,…ocupaban espacios inimaginables mientras su pequeña y real habitación se llenaba de la suciedad terrible, el apetito canino hacía mella en su cuerpo que ya no podía mantenerse de ilusiones.

Poco a poco sus aventuras fueron desdibujándose. Del tintero de su corazón surgieron nuevas palabras que intentaban reflejar su nueva existencia. Paupérrima, desolada, sin atisbo de esperanza. Aires desesperados se asentaron en sus nuevos relatos que se habían vuelto los de la gente que vivía triste. Ya no era una musa ni permitía que otras le susurrasen de que hablar. Era alguien como tu, contando su historia, la tuya empezando una y otra vez desde cero, siempre en lo más bajo.

Su cuerpo había empezado a ser una pesada carga. Débil por el hambre y las dudas de un futuro que se le antojaba complicado, cuando nunca se había preocupado por ir más allá del presente. Su anterior vida había pasado rápida y loca, sin restricciones. Pero ahora, atrapada en aquella caja de cerillas, en aquel mundo que parecía tan real y no una pesadilla de la que despertar, todo se le venía encima. ¿por qué renuncio a su vida en los cielos? Lo tenía todo resuelto, era admirada, regalaban flores a su belleza y flotaba en mundos reescritos totalmente para ella…pero se traiciono, ella misma se empujo al pozo del olvido por un chiflado sueño que no le había explicado a nadie con la esperanza de luego poder volar más alto de su mano, cuando en realidad no hacía más que hundirse.

-La vida me es infiel- escribió convencida de su verdad. Nadie miraba sus cabriolas. Sus vanos intentos por destacar eran gritos desesperados que todos desoían. Nadie, absolutamente nadie, quería saber nada de aquella loca. Las madrugadas atrapaban sus sueños sobre un montón de folios garabateados y como un zombie arrastraba los pies y el alma hasta su nuevo trabajo alimenticio. Antes comía estrellas y ahora pedía limosna en un fast food, haciendo hamburguesas para prototipos de personas. Esto le inspiraba no pocas tristezas que muchas veces hubiesen podido empezar con un vomito y un dolor…

El día de su muerte pocos fueron los que la visitaron. En sus pupilas se leía todo un universo por reinventar, murmuraba luces y sombras escapando de sus labios entrecerrados. Un sueño de sensaciones y todo estalla sobre su cuerpo desnudo. Los miedos y frustraciones se hacen palpables pero también una alegría desmesurada- ¿por qué sera más fácil la tristeza?- se lamenta un poema junto a un vaso vacío.

Hay un arrepentimiento por todo lo que fue, sus viejas compañeras lo insinúan en tristes réquiems cantados. Lloran lo que renuncio con la esperanza de no ser un sueño ajeno. Era luz nocturna, abrigo de juntaletras, refugio del frío. Y, ahora, con su nueva piel se congela en pleno agosto, bañada en una tormenta de ansiedades y desesperación. Pesadillas le rondan ya muerta y con los ojos cerrados recuerda una sin razón tonta- ¿quien soy?- le pregunta a su reflejo en del río de los muertos- ¿ quien?- no recibe respuesta. El peso de la vida se reescribe en profundos renglones, arrugada y cansada su imagen de fantasma se va despidiendo una a una de las que fueron sus musas amigas. Les regala un beso, un abrazo y un extraño consejo de quien ya esta marchita- No te empeñes en seguir siendo inspiración, es mejor ser libre de gritar lo que quieras. Dejar de ser una quimera, formar parte de la vida, escribir sobre ella, morir por estar respirando cada aliento multicolor…

LaRataGris.


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