20 mayo 2013
El pájaro, por qué molestarse en preguntar su nombre, dormitaba día y noche en su prisión sin rejas. Nunca dormía del todo, jamas se despertaba, siempre se quedaba en eterna vigilia: esperando sin esperar nada.
Julieta se desesperaba de verlo cansado. Ella, que había atrapado lo mas bello, veía como era una forma marchita en propiedad.- ¿ Qué te sucede, mi tesoro?- y por entre algún un trino le explicó que echaba de menos su cielo, con su lago y su tierra.- Necesito- le dijo- no sentirme lejos de mi hogar.
La princesa llamo a sus arquitectos, decoradores, pintores, contratistas, obreros, peones,…y le hicieron una prisión más grande, colorida y acogedora, aunque seguía teniendo el techo cerrado y su tierra olía a porexpan y pintura para maquetas.-¿ Estas ahora contento, mi tesoro?-. Pero el animal no se molesto ni en contestar lo que no había escuchado. El chico para todo, que iba y venia con los cafés, había coloreado un sustituto sobre uno de los arboles sintéticos pensando que así se podría comer el original con miel y patatas.-¿ Por qué no contestas, mi tesoro?-.
De nuevo congrego a sus siervos, pregunto a sus hombres mas sabios por la pena de su posesión mas preciada. Todos coincidieron que aquel diorama que se les presentaba, incluida la pintura del ave, no era ni triste ni alegre- Forma parte del arte- concluyeron- y como tal depende del espectador para justificarse o no.- Contrariada, Julieta, regresó a su habitación sin saber que había visto una mentira. Jamas había estado en la realidad y por eso su sola representación la dejaba vacía y sin dirección.
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13 mayo 2013
Alberto empezaba a cansarse. Cada movimiento le costaba una vida y el aliento lo tenía contado para pasar el día sin sobresaltos: ir al trabajo, ganar algo en negro para las facturas y dormir, se acostaba siempre que podía. Cerraba los ojos e intentaba recuperarse un poquito. Por desgracia volvía a levantarse con menos fuerzas y menos ganas.
Siempre tenia que seguir arrastrando su cuerpo viejo y marchito. Empezaba a tener la edad adecuada para que le cedieran el asiento en el metro. Pero la vida llegaba con retraso y aún tendría que esperar para viajar por todo el país con un grupo de jubilados. El gobierno de turno había decidido que aún era un buen esclavo y el tenia que seguir preguntándose cuando podría caer muerto sobre el sofá, cuando habría pagado su condena por haberse atrevido a nacer en tiempos de crisis.
Cuando lo despidieron no hubo muchos aspavientos; era legal y fácil, cualquier niño lo haría por menos dinero y, ademas, todos los ministros premiaban las plantillas jóvenes y precarias… la lógica del dinero era aplastante ¿ por qué no hacerlo? – Si yo fuese empresario… – pero no lo era y nadie se ponía en su piel y huesos. A aquella edad ya no encontraría trabajo, su pensión se iría reduciendo por los años que le quedaban sin cotizar. Si llegaba a jubilarse, sólo con lo que ganaba de estraperlo, ya podía sentirse afortunado.
De tanto en tanto Isabel bajaba a quererle. Pasaban un buen rato besando las palabras, recordando minutos que eran tan viejos como ellos mismos y compartían puchero para que se alargaran las migajas. Cuando el se quedo sin trabajo ella dejo de irse, necesitaban acariciar sus penas a cada instante y le ayudó a redactar un curriculum de toda su vida laboral. Resulto una forma de pasar el tiempo como otra cualquiera, nunca sonaba el teléfono pero ellos eran felices inventando futuros en los que podrían comer un poquito más, no demasiado.
Al poco, unas monedas de menos al subir la luz, les complico el equilibrista presupuesto. Luego el agua, el alquiler, los gastos básicos les fueron acorralando hasta que ya no quisieron seguir intentándolo. Se apagaron sin más, apretaron el botón de desconexión en el horno de gas y el estado se ahorro dos jubilados.- Es evidente- clamó el ministro- que el país presenta claros signos de recuperación económica.
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6 mayo 2013
¿ Quieres saber la verdad? Allí había mucha gente que no esperaba cambiar el mundo. Estaban frustrados, atrapados en una situación incontrolable que los consumía hasta que solo les quedaba gritar, y necesitaban hacerlo. Aquel era un buen lugar para romperse la voz.
Las manifestaciones eran una especie de válvula de escape, cada vez acudía mas gente y, aunque supusieran su inutilidad, daba mala imagen del amo. Por eso empezó a acorralarlos. La mala prensa los volvió terroristas para poder aumentar las medidas represoras sin demasiadas quejas. Más antidisturbios, más penas, más malos, más y más para que cada vez acudieran menos. Lo consiguieron, desconvocaron todas las manifestaciones. Ya no hubo más huelgas, se transformaron en sabotajes, luchas encarnizadas, ….violencia. Y, ¿sabes? no es que unos cuantos se revolucionasen, es que la mayoría silenciosa, esa que nunca hace nada, lo aprobaba y empezaba a tener ganas de bailar con la más fea, la revolución inminente estaba a punto de llegar.
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29 abril 2013
Llegó el futuro y nos pilló desprevenidos. Alguien dijo en el televisor que podíamos vivir mirando la pantalla y la gente aceptó por que no suponía ningún esfuerzo.- Sin problemas, seremos felices para siempre, por una eternidad.- Cada cual podía escoger una buena serie con la que identificarse, una banda sonora para saber cuando llorar o reír con un guión que nos resume sin tener que pensarnos.
Dispusieron los sofás unitarios y las familias se despidieron por que no todas habían escogido los mismos canales. Inyectados a los tubos de nutrición nos fuimos apagando uno a uno hasta quedar sumidos en un ligero coma autoinducido. Que intensa la vida de aquel suicidio colectivo, nadie se había decidido por un final anodino y la tensión empezaba a ser palpable en cada centímetro de los cuerpos inertes.
Nestor despertó en aquella locura. Su ser había resistido el máximo calculado, había sobrevivido a los sedantes y descarnado intento incorporarse pidiendo algo de comida.
- Cuando decidimos que esta era una buena forma de morir?- Pensó, al ver la hilera de cadáveres, sin obtener respuesta, tampoco solución. Con la mirada buscó al presidente de su país, algún político que le engañe prometiendole salvación, aunque sabe que no tendría fuerza de acercase a el o despertarle de su muerte. Desconectado se fue consumiendo sin remedio. No tenia la paz pactada y los rebeldes que salvan la humanidad estaban atrapados en su propia teleserie. Ya no tenia nada más que a el mismo.
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22 abril 2013
Borracho de palabras golpeó el papel hasta que la tinta manchó la hoja blanca. Clavo una y otra vez la pluma, rasgo la suave piel de celulosa sin darse cuenta que, su furia, no explicaba ninguna historia de final feliz. Era su animal tatuando gruñidos ininteligibles, era su derrota fingiendo ganar tiempo. Cuando acabó con aquel texto desordenado los acentos sobresalían como costillas rotas entre palabras sin sentido. Cercenó las faltas ortográficas del cadáver que acababa de construir, luego arrugo la hoja. Se le clavaron las astillas negras de letras entrelazadas- Mierda.- Le gritó al papel mientras lo golpeaba de una forma absurda.
- Muy maduro- le recriminó la sombra.
- Que sabeas tu- escupió sin siquiera girarse.
- Se que deberías venderlo.- le dijo con indiferencia- Ya no nos queda nada por culpa de tu orgullo.
- Cof, cof- la tos empezó a intensificarse mientras su obra ardía en cenicero de cristal- los caníbales- recitó- no se comerán mi alma.
- Eres un imbécil- sentenció escondida- Nos devora el hambre pero tu sigues pudiendo violar a tus textos hasta destrozarlos por que nadie te paga por ellos, eres mucho mas que un imbécil.
- Tampoco te he visto a ti salir a cazar mamuts últimamente- Fue su única contestación antes de comerse las cenizas de la víctima.- todos quieren poetas para sus panegíricos, todos necesitan bellas palabras.- luego eructo.
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15 abril 2013
Su mundo, su ir y venir al trabajo, empezaba a ser insuficiente. Se le antojaba pequeño y decidió ampliarlo con las sobras de lo que ganaba. Junto los restos de cuatro salarios con la paga extra de navidad y se compró una bicicleta para el fin de semana.
Al principio pedaleaba, luego volaba de un lado a otro, sin rumbo fijo, dejando atrás el tedio semanal con la rutina del fin de semana: levantarse temprano, apurar hasta que el cielo se cerraba y volver a casa sabiendo que aún tenia cosas por ver.
Un domingo se dio cuenta de que empezaba a repetir las zonas. Nunca podía ir mas allá de según que punto sin tener que volver corriendo por que llegaba tarde a trabajar. Se compró un coche, engancho la bicicleta a un remolque del cual ya no la bajo e hizo todos los kilómetros que le permitió la nueva libertad. Siempre a más distancia pasaba como una exhalación para regresar mas deprisa, más rápido, más y más por que siempre se le faltaba aliento por vivir. Conocía las carreteras por las que viajaba de una forma monótona y maquinal, se perdió en ellas hasta que el espacio se le volvió a antojar imposible y necesito cambiar de nuevo. A saltos de avión se escapó por todo el mundo, de aeropuerto en aeropuerto y regresar. Abarcaba la realidad sin llegar donde necesitaba.
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1 abril 2013
A veces se disfrazaba de puta barata, cuando le faltaba carnaval, cuando quería airear el coño de la forma menos sutil y mas placentera. Le encantaba hacerse ver, se contoneaba como una furcia de baja estopa y gritaba para que todos se acercasen a comerse los caracolillos de su sexo.- Vamos perros, hoy gratis y salvaje. Al que no le guste la libertad que se joda el solito.- Pero siempre era ella la que acababa bien jodida y en la cárcel por exhibición, escándalo publico, incitación a la prostitución y cualquier locura por la que pedir perdón. Al final decidieron que era demasiado reincidente, que ya no podía vivir en sociedad. Le recetaron pastillas, una camisa de fuerza para esconder su cuerpo, sus palabras, sus dolores… la derrotaron para que no fuese un estorbo, para que todos los vicios pudiesen seguir siendo oscuros y secretos.
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25 marzo 2013
Llegó como era ella, igual que una brisa ligera que apenas se nota, como el silencio de respirar justo antes de que rompa una carcajada. Mas tarde me contó que había revoloteado por toda la habitación, buscando una salida inexistente, mientras yo escribía sin imaginar que un hada se había colado por entre las grietas de la pared.

Nerea era demasiado pequeña, incluso para sus hermanas. Cualquier hada de azúcar no es mucho más alta que un terrón de azúcar y, ella, medía lo mismo que un grano de azúcar moreno. Imagínate lo minúscula que se veía al lado de cualquier cosa.
Casi se podía decir que era invisible, una molécula de glucosa que se sentía sola en su casita de átomos. La visitaba algún insecto que había aprendido a intuirla con el tacto de sus antenas. Que feliz que se sentía cuando llegaban las hormigas en una fila infinita y ella les cocinaba todo tipo de dulces y chucherías para que ellas se las llevasen a la colonia, también arañas peludas querían que les desenredase la melena, les hiciera trenzas y cucas coletas o cuando las chinches se reían con prácticamente cualquier juego tonto. Era una vida tranquila y sin exigencias hasta que, al cumplir la mayoría de edad, un hada que hacia cuatro mil veces ella llamó a su puerta- usted- le recitó los papeles al ver la hoja abierta- como hada de azúcar siete millones doscientos veintiseis mil trescientos cuatro, habiendo llegado a la mayoría de edad y, siendo lo que es, deberá dejar todas sus ocupaciones actuales de lado y dedicarse a lo que se dedican todas las hadas de azúcar, sin excepción o demora alguna.- Dicho lo cual cerró su carpeta y se marchó sin esperar respuesta.
Perpleja, y sin ganas de no ser lo que no sentía, se preguntó como zafarse de la nueva obligación, aunque sabia que la ley era estricta en estas cuestiones. Toda alegación debía ser entregada debidamente cumplimentada y sellada en ” el ministerio de asuntos obligacionales de hadas y elfos de tierra seis”, donde sería legalmente rechazada. Por eso, finalmente, hizo lo único que podía: preparo una mochila con todos sus indispensables y salió disparada hacia algún lugar indeterminado.
No era difícil esconderse, su tamaño era una ventaja, pero no quería quedarse sola hasta que pudiera jubilarse. Se deslizó bajo tierra hasta llegar a sus amigas, las hormigas. Estas le desearon toda la suerte del mundo antes de echarla por miedo a las represalias de sus hermanas. Tampoco la quiso la araña, le habló de la fragilidad de su tela, que prefería estar despeinada y que, a fin de cuentas, no quería que una proscrita fastidiase su placentera tranquilidad. Ni los chinches, de naturaleza rebelde y, por supuesto, chinchosa, quisieron darle cobijo. Así fue como, la pobre, se fue alejando de moscas y mosquitos, olvido a los escarabajos, caballitos del diablo, mantis y cualquier insecto cobarde. Estaba tan sola como no había querido cuando, el azar, la colo por las grietas de mi celda.
Yo vivía con ella sin saberlo mientras Nerea buscaba una salida distinta a atravesar los barrotes, quería una puerta a otro mundo mejor, algo que no existía en prisión. Un día en su deambular se engancho entre las palabras de un cuento corto que ocupaba las horas muertas de mi celda. Una a una fue describiendo las letras que conformaban su historia, yo solo tuve que escribirlas para conocerla. Asomada a los renglones torcidos por fin pude imaginarla, amarla de tal manera que nació un mundo nuevo donde ella podría esconderse y yo le contaría cuentos con personajes tan pequeños como ella, para que siempre estuviese acompañada.
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18 marzo 2013
Hace tiempo conocí un día feliz. Pasó ligero, rozando nuestras mejillas, dejándonos una sonrisa, desapareciendo con viento fresco.
Los días felices tardan sesenta y cinco años en completar una vuelta alrededor del globo terráqueo. Si calculas el tiempo y la posición relativa del sol puedes intuir donde te rozó para así poder esperarlo en el lugar adecuado, a la hora convenida del preciso instante en el que todo se conjura para volver a respirar como nunca. Eso si un cazador de días felices no lo ha atrapado primero. Son incansables perseguidores que gustan de coger y encerrar en rincones fríos y oscuros a los días felices, hasta que aparece un comprador dispuesto a pagar el desorbitado precio o hasta tirarlos secos, vacíos de libertad.
Actualmente solo quedan cuarenta y tres días felices. Estos necesitan esquivar furtivos y legales, acorde a sus leyes, que los encierran en calendarios de papel donde, todos, pueden admirar en rojo los días felices que fueron, sabiendo que ya nadie los disfrutara por que hay que trabajar sin descanso, si no te ha atrapado el paro.
que pena ver como se extingue su especie mientras, la gran mayoría, quiere comprarlos con dinero y no con el corazón.
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11 marzo 2013
Respira hondo y se le cae un brazo en el esfuerzo. Vuelve a respirar. Ahora es un acto consciente, se tiene que forzar, no distraerse ni olvidarse. Si se duerme podría ser fatal, dejaría de hacerlo y moriría. Observa el rítmico subir y bajar del pecho, acompasado, obligado.
- ¿ que pasa?¿ por qué no hablas?- Pero el autómata no responde. Se mantiene en silencio. Puede ver, escucha las preguntas y, aunque podría contestar, prefiere no perder el ritmo, necesita seguir atento.
Cuando por fin se va cierra suavemente los ojos, aliviado. Al minuto se despierta ahogado. Tarda un segundo en darse cuenta de lo que ha pasado, mientras su angustia es infinita. Se obliga a no tener miedo y vuelve a luchar por sobrevivir, tal y como le enseñaron los comunicados oficiales- inspira fuertemente y expira. Deja que los problemas se borren de tu mente y concéntrate en no morir. Es es lo único que importa.- Todo el vuelve a funcionar de una forma autónoma, actuando por inercia en aquello que duele mientras contempla la belleza armónica de ser lo que toca cuando toca.
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