El margen interior

12 marzo 2012

Al margen, junto al bosque sintético, en una pequeña porción de tierra yerma que nadie quiso ni reclamó, viven desheredados que no aceptaron formar parte de la realidad. Decidieron construir sus sueños entre iguales, prometiéndose ayuda sin que les obligase el conjuro de un papel firmado.

Los que rechazaron el lugar, viendo el hervidero de vida, el uso y las actividades que emanaba aquella comunidad, intuyeron todo el dinero que estaban perdiendo al no cobrar alquiler, tener comercios o servicios en la zona. Exigieron parte de su país por las buenas y, sobretodo, por las malas.

El éxodo de los marginados hacia ningún lugar, atravesando tierras ajenas, fue el Último intento de resistir lo inevitable. Todos los intereses habían ocupado cualquier rincón del planeta y, únicamente, pudieron ahogarse en una adaptación lenta y progresiva mientras que su pequeño país se llenaba de malas hierbas, a nadie le servia aquella tierra mas que a los habitantes que no podían pagarla.

Las voces críticas se diluyeron en la gran masa. Buscaron cajas de cartón donde poder vivir, asequibles a sus bolsillos y, como unos cualquiera, desvirtuaron sus mensajes con actos obligados. Los mismos que habían propiciado el gran viaje empezaron a llamarles charlatanes, los mismos que los anulaban, aquellos que mas temían sus palabras… los habían convertido en verdaderos marginales cuando mas integrados estaban.

LaRataGris


Crecer a deshoras

13 septiembre 2011

No se ha hecho grande. Crece cada día sin que nadie se de cuenta. La miran de reojo calculan su altura, el peso y deciden si esta preparada para aprender lo que ellos quieren.- ¿Cuantos años tiene?- y se la llevan para enseñarle a marchitarse entre cuatro paredes. La maduran a golpe de tiempo.

Debe aceptar sus normas, sus mundos grises y deteriorados… que sonría para la foto y- sonríe, sonríe, sonríe…- Tendrá que abandonar las ideas geniales, la libertad, el sentir según necesite. La vida es mucho más compleja, jamás debe saber lo que le conviene y desde pequeña tiene que convertirse en un robot que no se cuestione lo que le pasa.

Yo tendría que colaborar, sin advertirle, sin explicarle la realidad. Que se sienta integrada, no hacerla pensar hipotecando su vida… me quieren hacer cómplice, me siento culpable, si educo por marginarla, si la dejo educar por engañarla… tienen un sistema perfecto en el que fagocitan la experiencia a base de normalidad. Lo normal se repite y lo justo pasa a un segundo plano.

Pero aún no han borrado sus cuentos, sigue dibujando secretos que sólo a mi me explica. Los guardo en una cajita para que no se los roben y les digo a todos que sigue siendo una niña para poder seguir jugando con ella, para no dejar de crecer juntos.

Si algún día olvida lo que fue abriremos el cofre de sus tesoros y recordaremos todo lo desaprendido.

LaRataGris


El ahora

6 febrero 2011

El ahora


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