La huelga autónoma

26 marzo 2012

Marcos es uno de los traicionados, de los primeros en caerse del mundo cuando crisis era una palabra por venir. No le lloraron ni izquierdas ni derechas. Se tenia que alimentar del mismo hambre que acababa con el, de restos y desechos a los que ni las ratas parecían poder sacarle provecho. No hubo convocatorias para el y ahora no siente que las nuevas luchas le representen solo por que viene de la mano de los que le dieron de lado.

Como cualquier otro día elige estar solo aunque eso no le impide tomar la calle. No queda con nadie pero camina acompañado de otros desheredados a los que no define un gobierno que les muerde, no son parte de los que se han apropiado de los primeros pasos, son representantes de ellos mismos gritando lo mucho que duele la esclavitud a su dinero.

-No me manifiesto.- rasga el aire su pancarta- Me han convertido en un objeto del mercado y las cosas no tenemos derecho a protestar.- Luego se sienta en una calle cualquiera, harto de caminar se transforma en una pequeña piedra sin voluntad pero con ideas muy claras. Pocos son los que leen sus palabras, la marcha sigue el itinerario previsto mientras que, algunos de esos pocos se van sentando a su lado, volviéndose silenciosos guijarros, molestando mas que la convocatoria oficial. Cada vez son mas rocas en menos espacio, cada vez son mas llamativos con menos acciones.

-Por favor, sus ideas son ilegales.- Braman los ladrafonos de los violentos- cíñanse a la rebeldía oficial, no modifiquen las directrices-. Pero callados, los escollos, provocan con su paz y, de repente, cuando el daño les puede, descubren que no están luchando por ninguna cúpula de alienígenas, aquello afecta a sus vidas y por ellas están pensando y actuando, Marcos y todos los demás.

 

No he hablado con ningún trabajador que este a favor de la reforma pero si con algunos que no apoyaran la huelga. El 29 de marzo ni por los unos ni por los otros, toma las calles por ti mismo.

LaRataGris


El asesino de la inocencia

1 marzo 2012

El asesino de la inocencia


La revolución capitalista

7 febrero 2012

Yo viví los cambios y no fueron revoluciones ni dignidad lo que nos movió. Nos sentíamos insignificantes, incapaces de transformar nuestro mundo en algo mejor. No eramos perfectos y siempre había alguien encargado de recordarnoslo. Necesitábamos disfrazarnos, pintarnos de una idea tan sublime que no teníamos tiempo de arreglar aquello que realmente importaba. De ser por nosotros la vida seguiría su curso sin que nadie llorase su insignificancia. Fue el mismo capitalismo, sus teorías del consumir desmesurado, del producir sin medida y siempre encontrar compradores. Nos hicieron desearlo todo, nuevas creaciones sustituían la misma pieza aún sin envejecer. Ansiosos buscábamos poder poseer cualquiera de sus promesas sin importar el como, la manera fue coger lo que no podíamos pagar.

En realidad no era nada nuevo, siempre nos lo habíamos prestado todo. Éramos pequeños grupos en los que uno traía la comida, otro despejaba su casa, se ponía música, leíamos libros y construíamos con las sobras del privilegio la totalidad que nos ponía los dientes largos. Eramos amigos y la única diferencia fue globalizarlo. Empezamos a formar redes entre todas las reuniones y dejó de ser importante a quien le prestabas tus tesoro. A lo largo del país corrían fotocopias, cintas mil veces grabadas y pusimos al alcance de cualquiera todo. Sin darnos cuenta las ideas revoloteaban el planeta, eramos los amigos de lo ajeno y sólo ajeno se quejaba de no cobrar dos veces un mismo trabajo. La mayoría era culpable de difundir y la pudiente minoría compro leyes para detener la revolución.

Pero cuando se dieron cuenta que todo el pueblo estaba intercambiándose bienes no pudieron aplicar las medidas adecuadas. Tendríamos que ir a la cárcel, dejándoles sin esclavos especializados. Por eso calmaron a la masa, la cosa no iba con la muchedumbre, no eran los contenidos, ni el querer tenerlo todo, eso era una actitud normal y ejemplificadora, el querer mejorar, pero no a costa de la propiedad privada. Aquella actitud tenía que cambiar o la falta de dinero circulando acabaría con el mundo.

Se cortaron las cabezas más visibles, se hundieron las críticas más feroces y dijeron que lo habían cambiado todo para dejarlo igual que siempre. Los sueños seguirían siéndolo y la élite permitiría acceder a todo con cuentagotas. Yo viví los cambios, sentí como todo era mejor pero no quisieron dejarnos disfrutarlos.

LaRataGris.


Ideas sin precio

27 enero 2012

Ideas sin precio


subversión

22 diciembre 2011

subversión


Soy libertad

23 octubre 2011

En todo momento fue un hombre vulgar. Producía suficiente como para no levantar sospechas y se le permitía tener las ideas de tantos, las versiones oficiales,… las palabras del régimen. Opinaba como cualquiera y hacía propio el autoengaño para poder sentirse libre sin que la pena de no poder hablar sinceramente hiciese mella en el. Pero tenía un secreto.

De noche dejaba durmiendo a su yo libre, transformaba su casa en prisión y modulaba la voz a un susurro suave y silencioso. Moría el hombre sensato y ocupaba su lugar una pequeña y asustadiza versión de el mismo, alguien que no podría sobrevivir a plena luz del día aquejado de curiosidad por lo que realmente sucede a su alrededor. Sería injusto decir que era la misma persona, de conocer su lado oscuro el señor Jekill se hubiese denunciado a las autoridades competentes. Por eso insisto en que era un ser de lo más corriente, el extraordinario, la revolución, pertenecían a su alter ego.

Su otro yo se había dedicado a desmontar todas las supersticiones y prejuicios. Argumentaba palabras prohibidas y en su celda de papel sentía como se aflojaban las cadenas de la libertad. Al principio se conformaba con hablarse. Era un loco debatiéndose entre el colectivo y lo individual, entre lo real y lo correcto. Más tarde no fue suficiente. Necesitaba expresarse en voz alta, gritar los fallos que no parecían querer arreglar. Urdió un plan absurdo, un dejarse atrapar por nada, pero su cuerpo necesitaba ser libre más allá de las apariencias de su mundo. Apagó el despertador, roció de cloroformo la cama donde dormía su parte más conservadora y se lanzó a la realidad voceando que no se sentían sometidos por que los carceleros pintaban los techos de azul cada mañana. El sol era falso, las nubes una patraña y cuando llovía desviaban la atención de las calles.

De repente diluvió. Todo el que podía escucharle corrió a un lugar seguro y se quedo el rodeado de agentes de paisano, de sordos entrenados. Los golpes lo despertaron del cloroformo, lo hicieron recapacitar. Quería volver a su tranquila libertad.

LaRataGris


Nacido para ser correctamente salvaje

13 agosto 2011

Tuvimos que borrarnos. Desaparecer para poder seguir existiendo. Si alguien preguntaba eramos don nadie trabajando y hablando de fútbol. Seres integrados en un sistema al que no nos estaba permitido criticar.

La luna nos transformaba en hombres lobo. Corríamos salvajes entre las cuatro paredes de habitaciones herméticas. Las mismas jaulas que nos atrapaban se convertían en un pequeño bosque secreto en el que poder aullarnos los unos a los otros.

Cuando escuchábamos quejarse a la escalera y la puerta crujía de furia sabíamos a por quienes venían. Nos deshacíamos de todas las ideas que llevábamos encima y abríamos con nuestra mejor sonrisa, la más tierna sumisión. Las huellas recientes nos delataban, la mirada viva, el miedo… eramos libres en nuestro diminuto escondite y eso era suficiente para los funcionarios de la harmonia.

Portate bien anarquista, intégrate de una vez, acepta las injusticias o seras cazado por soñar libertad…

LaRataGris

 
La policía de Londres pide colaboración ciudadana para combatir el anarquismo

Uniformes radicales

5 agosto 2011

uniformes radicales


¿¡ Los sacaremos de su crisis !?

14 julio 2011

¿¡ Los sacaremos de su crisis !?


Cuando el dictador bajito

16 junio 2011

Cuando el dictador bajito vivía el pueblo era tratado como a niños pequeños. Aunque evidentemente algunos críos tenían más cabeza que según que adultos, los que mandaban no parecían saberlo. Se llenaban la boca con lo que salvaban, con la moral, con no se que excusa de cuidar de un país que pasaba hambre y era reprimido si protestaba.

Un grupo de idealistas se opusieron a aquel régimen de terror. Se mantenían informados desde la clandestinidad de radios libres, panfletos que te podían costar algo más que una multa y el boca a boca, reunirse en casas de amigos a preparar la revolución.

El sistema opto por poner buena cara. Perdonaron ciertas conductas, muy pocas, y se las mostraron al mundo para que todos vieran la buena voluntad. Mientras seguían reprimiendo la ilegalidad desde una pequeña sombra que intentaban que les tapase.

Siempre habrá gente para la que cualquier tiempo pasado fue mejor. Que como bien saben los biógrafos en españa, una y más grande que un guijarro, nunca han existido dictadores bajitos. También habrá quien quiera trasladar mis palabras al presente pero, en esta demosgracias moderna, no se puede gritar demasiado alto sin que te inviten a recordar aquellos tiempos mejores del no dictador bajito. El pueblo infantil ha hablado y sus salvadores prefieren legitimar sus palabras mientras boicotean, reprimen, sus acciones. No seré yo el que les lleve la contraria, al fin y al cabo me dirían que tengo derecho a expresarme y después enviarían a un mozo para que cambie de opinión por las buenas o por las dictablandas.

Que los tiempos no son comparables pero los perros sí.

LaRataGris.


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