Descripción de una pena

No era muy grande, metro sesenta y poco. De ojos tristes y palabras esquivas, casi inaudibles.

No tenía nombre y siempre caminaba a mi lado, para no perderse. Yo, que sabía de su presencia, prefería ignorarla mirandola.

Mi pequeña pena por todo. No había felicidad en el mundo que pudiese saciar tu hambre.

Yo te cogía en brazos cuando te veía demasiado cansada, seguía llevándote conmigo porque, de alguna manera autodestructiva, yo te quería incluso cuando ya no podía quererte.

LaRataGris

En cambio, hecha de alegrías

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.