El orden de la tristeza

4 octubre 2022

-Puede que así sea mejor- Lara deja que la nada acune su olvido, que el tiempo cure sus desórdenes.

Durante algún tiempo había acariciado la idea de explotar, salpicarlo todo con la mierda que tenía dentro pero…¿de qué serviría?

El daño se había enquistado como una espina envenenada. Habla, podría destruir toda una realidad con solo respirar.

Cansada olvida cada una de las frases que tenía preparadas, cada uno de sus reproches se los calla y se deja tocar por el tiempo, teje el silencio y todos esta triste dentro de un orden.

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Recuerdos inmediatos

20 septiembre 2022

Dejó su vida en el balcón. Tapó con una lona los recuerdos, sujetándola con pinzas para que los días de lluvia y viento no fueran excesivamente crueles.

Quedaron las habitaciones vacías para nuevas memorias, huecos del ahora inmediato. Fechó las nuevas vivencias, catalogó cada respiración, el aliento perdido y se olvidó de todo lo que había abandonado, como si siempre necesitase llenarse, constantemente experiencias nuevas que poder arrumbar.

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El día de la despedida

13 septiembre 2022

En realidad hubo dos días de la despedida.

El gran día de la despedida en el que la nave estaba lista para partir. Un grupo de astronautas entró saludando a los cuatro puntos cardinales. Las cámaras captaban cada inapreciable detalle para que en cualquier casa conectada a la retransmisión pudiesen sentir la emoción del momento.

El capitán llevaba una flor prendida sobre la armadura y todos sonreían como si fuese el día más feliz de sus vidas. La gente congregada en la base de lanzamiento no podía dejar de llorar. Muchos morirían quemados bajo los motores, con aquella nave partían sus sueños y la agencia les permitiría consumirse con el fuego del despegue.

Los cosmonautas volvieron a saludar a las televisiones sabedores de que el mundo no dejaba de mirar.

Así era en la cúspide del cohete pero solo había que bajar la mirada para ver otro grupo de astronautas más racializados, caminando solemnes hacia otra entrada, vigilados por cámaras más afines. Hasta diez compuertas distintas se habrían para ejemplificar el carácter unificador de la misión. Un amalgama de razas cada una por su puerta, cada una con su público.

Cada uno lucía con orgullo su banderita de hombre, mujer, binario, no binario… Todos habían sido entrenados para ser las caras más bonitas de su audiencia, compartiendo propósito pero sin mezclarse.

Dentro, otros más feos, ya lo tenían todo listo para el gran viaje .

Era el día de la despedida: El gran día de la despedida. Todos aquellos pasajeros no volverían a pisar jamás la tierra. Por eso un mes antes hubo otro día de la despedida, la pequeña despedida.

En petit comité los astronautas se reunieron, sin trajes, sin protocolo, con familiares y amigos. Hubo abrazos y llantos antes de entrar en la base. Abandonaban su vida en la tierra por un viaje a millones de años luz, un viaje sin final que solo sus futuras generaciones verían concluir.

Cuando la ciudad nave abandonase la órbita terrestre el metal sería su mundo y las estrellas su promesa infinita.

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Bestseller

6 septiembre 2022

Aparece el rey del cielo: Cálido y brillante, una estrella tranquila, lejana. Camina, orgulloso Sol, para que sus súbditos lo veamos amanecer.

-¡Oh, Rey del firmamento, astro emergente, te ofrezco mi vida -. Un acólito se inmola como ofrenda y el resto imploramos su misericordia, su favor para que cuide nuestra cosecha.-Acepta este sacrificio.

Pero, incontrolable en su rutina , no cambia de órbita, no se muestra benevolente. No se vuelve bueno o malo por los intereses del ser humano.

Es por eso que lo olvidan como Dios, se inventan uno más bípedo, más mundano, más real; alguien sobre el que poder escribir un discurso y una trayectoria más adaptable.

Su nuevo Dios camina entre los mortales, participa de cada novedad y, con cada acontecimiento, varia su camino en la dirección correcta.

Un Dios amable, capaz de castigar a sus enemigos si es necesario.

Lo adaptan a cada época respetando la esencia. Escriben sus dogmas incuestionables, abiertos a las reinterpretaciones que hicieran más fuerte la organización. Se fragua un superventas inmortal; para toda la vida y la promesa del más allá inexistente.

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Brujas normales

23 agosto 2022

Últimamente veo muchos zapatos de bruja. Negros como el betún, afilados hasta la muerte; no siempre el resto acompaña. Ni la ropa, ni el pelo, ni, sobretodo, la mentalidad transgresora, ni la libertad infinita.

Parecen brujas de fin de semana, de modos pasajeros y sueños fugaces.

No saben hacer pociones de amor ni venenos afrodisíacos , no dominan los conjuros básicos, las palabras adecuadas. Se limitan a llevar zapatos de bruja y a ser tan normales que se me hacen brujas extrañas.

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Mala vida

16 agosto 2022

Al amanecer del tercer día, destrozado por la mala vida, se arrastró hasta la luz del sol. Los primeros rayos le hirieron de muerte y, aún así, decidió continuar. Se le había acabado el combustible y necesitaba más si no quería que su cuerpo colapsara. Paraba a cualquier desconocido para pedirle paliativos pero siempre rehuían un cadáver que ya olía demasiado a muerto.

– Tendrías que pedir una ayuda distinta – le dijo un cruzado de la bondad justo antes de dejarlo tirado, como todos.

Poco a poco su cuerpo fue asumiendo su condición inerte y se tumbó para que alguien pudiese recogerlo ya en descomposición. En el frio cementerio le esperaba una tumba helada, una fosa común para almas desahuciadas, como bien había dicho el cruzado, eso es lo que tenía que pedir ahora.

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El año en que todo se rompió…

9 agosto 2022

Se rompió el bañador, un pequeño desgarrón, casi inapreciable, invisible. Como un previo a todo lo que vendría.

Rompí un vaso de cristal, un espejo: siete años de mala suerte. Las páginas de mi libro favorito aparecieron rasgadas y pintarrajeadas por rotuladores de diversos colores, con la gracia de un niño pequeño.

Se rompió el mango de la sartén mientras le daba la vuelta a la tortilla y comí revuelto de huevos con pelo de gato y pisadas humanas.

Se rompió mi móvil, me quede sin las fotos de los últimos meses y, eso si, desaparecieron comunicaciones innecesarias, reproches sin sentido.

Adiós a la nevera en plena ola de calor, menos mal que no tenía aire acondicionado que también hubiese optado por el suicidio.

Se rompió el cielo a llorar pero no refrescó, se rompió mi corazón y tú rompiste mi vida… qué iba a hacer yo sin tu voz, sin libros ni palabras que me recordasen a ti. ¿Dónde está tu desorden?

¿Qué podía hacer cuando todo lo que tocaba se rompía? ¿ir a la playa, que tendría que ser nudista?¿verme reflejado en el mar?¿beber agua de grifo? o ¿arreglarlo todo y seguir pintando sonrisas hasta que cambie mi mala suerte?

Le robé un segundo a cada hora y salí corriendo tan deprisa que la tristeza no pudo alcanzarme. Empecé a romper cosas de cero, desordene mi habitación y le grité al mundo que no pararía hasta romperlo todo de nuevo, hasta sentir otra vez que algo me volvía a doler como el año en que todo se rompió.

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La máscara de Hombre Lobo

2 agosto 2022

-¿Cómo te llamas?- atacó por si ella no quería ofrecer su nombre libremente.

– Marta- Mintió intentando no parecer nerviosa.

– Yo soy Hombre Lobo- y mordió llevándose de una dentellada carne y alma. Masticó sus huesos hasta hacerlos polvo y silencio, apelmazó los restos con sangre, construyó una casa de ladrillos rojos.

Al final pintó el hogar de un color más amable y todo el mundo agradeció tener un vecino tan educado como Hombre Lobo, siempre saludaba.

A veces perdía los papeles, se comía alguna niña, pero lo normal, nada que no hubiese hecho cualquiera alguna vez en el barrio.

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Derrotada

26 julio 2022

¿Cuanto llevo aquí? – buscó en su recuerdo más lejano: llegando en un coche compartido, lleno de nada para que la despedida fuese más ligera.

Atrás quedaba la niñez, el pueblo- ¡Hola gran ciudad! – se repite como el primer día que llegó, solo que esta vez suena algo más triste y desesperada.

Se había pedido como lo cateta de una película a la que, hasta ese instante, le habían prohibido la modernidad. No era verdad, de pequeña había sido todo lo futura que quiso pero los bloques, cercanos al cielo, le quitaron el aliento con sus luces recortadas contra la noche.

Buscó el mensaje que le envió a su madre: Ya estoy aquí. Hacía cinco años y la ciudad ya la había vomitado varias veces.

Por un segundo dudo si llorar por la derrota o fingir que seguía luchando.

-Hola mama – puede que una llamada fuese suficiente, puede que la gente esté cansada de ser mangoneada pero no sepa como explotar. – Estoy cansada.

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Dos minutos

19 julio 2022

Hoy el metro ha llegado tarde y he tenido unos minutos para estar a solas conmigo, para mirar el reloj y preguntarme si llegaría a tiempo o tendría que avisar del retraso.

He repasado mi lista de tareas diarias: ¿Qué se me quedo ayer en el tintero? ¿Qué tengo siempre por hacer?

De repente anuncian la salida. Solo han sido dos minutos y las piezas de mi vida han caído, una tras otra, hasta no quedar ninguna en pie. Solo dos minutos y he tenido que correr, reaclimatarme, asumir el estrés de la impuntualidad. Dos miserables minutos que ojala no hubieran pasado. Mi vida en la estación, la tranquilidad de nunca llegar.

Dos minutos, que maravilla tener esos ciento veinte segundos para mi.

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