El año que viene

28 junio 2022

Todo cambiara el año que viene, pensó Valentina, todo será mejor.

Por eso se calzó sus zapatos de viajera del tiempo, planchó con una pasada de la mano su arrugada camisa que continuo siendo un guiñapo lleno de lamparones y olor a humano sin paliativos.

-¡Buenos días!- le gritó al mundo, con una sonrisa tatuada en los labios. Ajenos, el resto de vagamundos, continuaba en el sueño plácido de la inercia.

Las calles, desiertas de primera hora de la mañana, se llenaban de los sonidos del silencio y la apatía.

-El año que viene – volvió a repetirse en voz alta, para olvidar que aquel uno de enero no había cambiado nada, para fingir que esta nueva tanda de trescientos sesenta y cinco días que se le venían encima no iban a destruirla un poquito más. Para nada importaba que, para el resto de mundo, el calendario dijese veintisiete de junio, en realidad las fechas eran lo de menos para seguir fingiendo que el año que viene todo sería mejor.

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El pequeño gigante

21 junio 2022

Por supuesto que él era un gigante. El espejo no mentía y siempre tenía que agachar la cabeza en todas las casas para no darse con el techo. Podía respirar las nubes o bailar con las canciones de las estrellas y, aun así, los diminutos seres con los que compartía ciudad no le mostraban el debido respeto.

Si con un soplo de aire podía barrerlos de la faz de la tierra, si de un solo manotazo era capaz de matar a un millón ¿por qué no agachaban la cabeza?

Los pobres incautos lo trataban con normalidad, le saludaban, mantenían conversaciones en las que lo incluían sin huir despavoridos ¿Por qué?

-Es que-le explicó su mejor amigo- estamos educados en el respeto a la diferencia, no eres tan grande como crees y la vida no debería ser una lucha de humanos y gigantes, eso sería devastador para la tierra.

En ese mismo instante su cabeza exploto ante la revelación, todo tenía sentido. Empezó a verse como uno más construyendo un mundo mejor.

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Conservas para una guerra

13 junio 2022

Finales del veintiuno: la gente vive demasiado tranquila y eso es algo que no favorece la macroeconomía. La realidad empieza a tejer un escenario más favorable.

El gran apagón.

-Abrimos nuestro telediario con la noticia del siglo:

Un gran apagón dejara a la mitad del planeta a oscuras. No hay energía suficiente para todos.

-Comprad alimentos no perecederos y útiles esenciales: conservas, sal de fruta, mierda en vinagre, papel de water.

Huelga de transportistas.

A principios del veintidós una huelga de camioneros, indefinida. Prepara el búnker.

-Compra como para un apagón pero pensando en camiones parados: conservas, bla bla, mierda.

Guerra

A mediados de año se recrudece la guerra en la otra punta del planeta. Los países implicados dejan de exportar sus preciados vienes de primera necesidad así que adivina lo mejor que puedes hacer: Compra.

Viene un huracán, viene el lobo, terremotos, lluvias, la fiebre del mono, el hombre y que viene el lobo afilando sus uñas, que viene. Viene el lobo directo y salvaje. Llega el mal absoluto y parece que la humanidad no sabe gestionarlo si no compra algo, aunque solo sea tranquilidad.

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¿Y si las vacas volaran?

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El mejor traje

7 junio 2022

Aquella mañana se limpió la sangre de la cara y, cogiendo su mejor traje; un chándal que parecía hecho con papel de charol rojo, zapatos de tacón lila, y una diadema llena de flores; salió dispuesta a comerse el mundo.

Pisaba decidida las calles, saludaba a sus vecinos y sonreía. A algunos los conocía del trabajo: venían a pegarle amparados en el secreto profesional .

Por veinte euros podían marcarle el cuerpo, tatuado de cardenales que cada vez costaba más que se fueran, luego no tenían por que decirles nada a sus mujeres e hijos.

Contentos del servicio siempre dejaban una buena valoración en las redes, cinco estrellas y algún comentario positivo. Pegarle era un acto de caballerosidad, una ONG para no hacerla sentir como una mendiga, ella se ganaba su salario. El mundo no podía ser más perfecto para todos, con sólo fingir aceptaban sus propias mentiras y ella podía pasear con su mejor traje.

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Silencio sabor soledad

31 mayo 2022

No quedaba nadie en casa. El silencio oprimía al viejo como si toda su vida hubiese estado ahí, apretando, haciéndose un hueco hasta que solo él quedaba frío e inservible.

Encendió la radio para ver si conseguía autoengañarse con las voces, la música, los ruidos. Sonaba a un millón de años luz de distancia, en un tiempo perdido.

Lo apagó al instante, respiró de nuevo el silencio para que la nostalgia no lo llevase hasta la puerta de otra época, para que la soledad no volviese a tomar la iniciativa.

-¿Cuanto hace que estoy solo?- Se preguntó- ¿Cuantos años estuviste conmigo pero ausente?- Pregunta a los fantasmas.

Los platos quedan en el fregadero, los dientes negros adornan una sonrisa distante y apagada, se hecha a dormir con la ropa de la calle, abrazado a la desgana, soñando momentos que ya son imposibles.

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Tontín en el Tibet

24 mayo 2022

Jenni miró los carteles emocionada, por fin empezaba la gira de presentación de su, viejo, nuevo álbum. Tras un año de reclusión; lápiz, tinta china, planchas de color y una tipografía sencilla pero efectiva: Tontín en el Tibet estaba listo para deslumbrar.

Diversas librerías la habían invitado a dar charlas, firmar ejemplares y hacerse fotos con los fans de Ergue.

Tras el fracaso de sus proyectos más personales había decidido ser autora tributo. Disfrazada con corbata y camisa, el pelo ondulado hacia la derecha, fumando la misma pipa que él, mientras dibujaba de forma clara y sencilla. Repetía una y otra vez los mismos álbumes, apenas cambiando algún nombre que, impidiese a los representantes legales de la obra del muerto, no se enfadasen. Solo Totín continuaba manteniendo su icónico nombre y su polo azul cielo y su perrito faldero y su amigo refunfuñón… algo que permitiese a los Tontinólogos ser felices en las interminables horas de firmas y llenase la nevera de la autora.

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A destiempo

17 mayo 2022

Llegó años cincuenta: el traje desordenado de noche y los colores equivocados. Apareció un siglo tarde; con el aliento apestando a cementerio, con el ego intacto de ceguera. Sordo a lo que no era su propia respiración entrecortada.

-¿iPor qué!?- gruñó exigiendo veneración- ¿ipor qué habéis cambiado sin mi permiso!?- Gritó desde otra época mientras, el ruido, seguía sonando demasiado actual.

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El festival de las mil preguntas.

10 mayo 2022

En el libro ya había más de mil preguntas, muy pocas respuestas. Cada año, por el festival, desde hacía más de un siglo, se añadían al menos siete cuestiones a las ya existentes, normalmente mas. Una por cada monje custodio que, posiblemente, se había pasado los últimos trescientos sesenta y cinco días pensando cual sería su aportación al libro de los enigmas.

Cada habitante, cada viajero que se encontrase en la ciudad de Penyagó, tenía la oportunidad de presentar alguna duda que creyese digna de ser incluida. Estas eran valorados por los monjes que, en el plazo de un mes, presentaban las que serían finalmente incluidas en sus páginas .

El festival atraía a mucha gente que venía para escuchar la lectura de las dudas .

El monje lector, cargo que rotaba cada año, escogía las más relevantes y las lanzaba al pueblo, para que aquel año, cualquiera, pudiese buscar una solución.

Así, la religión de las mil preguntas, no daban respuestas fáciles a miedos ancestrales. Más como una ciencia, ofrecía caminos de pensamiento que cualquiera podía aceptar o rechazar, acercarse al libro, leer dudas ofrecer las suyas a quien las quisiera resolver. Los enigmas solucionados, cada vez más complicados, eran celebrados y a la vez cuestionados. No debían haber verdades absolutas en el festival de las mil preguntas.

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Viejos amigos

26 abril 2022

Entró cerrando los ojos, dejando que fuera el tiempo quien le describiese cada rincón del bar. El aceite requemado, la conversación de los borrachos habituales y el aire como una presencia física. Un parroquiano lo aparta de un empujón y sus pies se despegan con dificultad del suelo.

Abre los ojos para intentar no volver a tropezar, el espeso humo y la escasa luz no ayudan.

-Una cerveza, botellín, que no tengas que limpiar un vaso.

Mama Gladys escupe sobre la barra y mezcla grasa recubierta de polvo con el gapo y la vida de la balleta.

-Nadie, en su sano juicio, entraría aquí por su propio pie ni después esperaría salir sin perder algo por el el camino. Tómatela deprisa y no molestes a mis parroquianos. Este consejo es gratis, por los viejos tiempos .

-Claro, Mama Gladys.

– Ya no perteneces aquí, no la cagues- Y vuelve a escupir, está vez a sus pies, antes de marcharse.

Una mesa demasiado animada llama su atención y, de los cuatro que la ocupan, el más joven se da cuenta.

-¿Vas a dejar de mirar, payaso?- le dice mientras se acerca con pocas ganas de hacer amigos.

-Me parecéis un grupo simpático.

-No somos alegres muchachos ¿Qué coño quieres?

-Lo que no busco son problemas.

-Lugar equivocado, Mandril -y los ojos serenos de uno se encuentran con los inyectados en odio del otro.

-Entonces será mejor que me acabe la cerveza y me vaya.

-¿Qué pasa, Rou?- una voz ronca y directa surge desde la mesa.

-Nada, Matt, un imbécil que ya se va.

-Sabes, Rou- le dice Matt -Solo he conocido a un tipo con tan mal gusto para las camisas. Un viejo amigo al que juré matar si volvía a verlo.

Marv se mira los dibujos Hawaianos.

-¿Entonces lo mato, Jefe?

-No creo, me debo haber Confundido ¿Verdad, Marv?

-Claro, Viejo amigo.

-Eso pensaba.

Marv suspira, nada lógico lo ata a esté lugar Se levanta para deshacer el camino hasta la puerta cuando Matt le hace un gesto.

-Marv, No necesitabas esa advertencia para saber que no eres bienvenido. La tienes solo porque soy mejor que tú. No volveré a avisarte.

-¿El cementerio es neutro?

-Solo hasta que la entierren.

-Solo hasta que la entierren -y se marcha sin mirar atrás, como hizo hace trece años.

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