Coar de caza

18 junio 2018

Todavía no era demasiado tarde cuando el Coar salió hambriento de su madriguera. Hacia rato que la luna danzaba en un cielo aún por oscurecer. Su estómago lo empujaba para que no se preocupase de los últimos rayos del sol, necesitaba salir de caza.

La vida de la noche se cubre de sombras y sigilo. El Coar espera agazapado a que cualquier animal, algún bichito, se delate con el crujir de las hojas secas.

Impaciente, no sabe como, deja pasar un no demasiado apetitoso escarabajo. Le pide a sus tripas que tengan una paciencia que en realidad le es desconocida. Aparece un peligroso Razzpa, un pequeño y apetitoso Smircol.

“Los smircol”, piensa, “son un buen cebo para algo más grande”

Lo sigue atento y, cuando salta la Codorsil el hace lo propio sobre ella. Se lleva una buena presa a la madriguera mientras el Smircol agradece la suerte que ha tenido por ser como es. Por años seguirá confiando en la fortuna, sin prepararse para, cuando en una época de hambruna, sea un manjar delicioso. Vive el momento por que de algo hay que morir.

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Disfruta de Las Horas Muertas

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Vivir las horas muertas

14 junio 2018

Vivir las horas muertasPor fin puedes conseguir el “Vota Charlie” en Lektu, a traves de la editorial “Las horas muertas”. Todo en un formato muy respetuoso para los alérgicos a los acaros del polvo. No te lo pierdas y disfrutalo.


Cuando no sea nadie

11 junio 2018

Un día no seré nadie. Levantaran mi piel muerta y arrugada, la pasearan a la luz del sol. Le hablaran como si fuera un bebe y yo, con los reflejos reducidos, responderé con una sonrisa perdida y una mirada infinita.

Ya no sabré quien soy, quien fui. ¿Me habré transformado en algo inerte y sin valor?

No encontrare revoluciones, los sueños me serán ajenos un día, otro día que no es hoy.

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Aprovecha el momento


La llave escrita

4 junio 2018

El cuento no era gran cosa, quizá por eso era tan buen cofre. Una historia de príncipes y princesas, de corte clásico. Ella: meliflua, enfermiza; él: gallardo, apuesto, salvador.

No aportaba nada a la realidad excepto una pequeña llave escrita. Ningún adulto era capaz de distinguirla, incluso a algún niño se le escapaba que en la frase “… Era un canalla veterano en mil refriegas” Justo allí, se escondía la llave.

Era la presentación del malo, malísimo. Resulto ser más progresista que los buenos.

Al leerlo de forma rápida y apresurada se desdibujaban las palabras y, sobre los páginas del libro, se formaba una pequeña puerta por la que solo cabía un cuerpo de pequeño. Necesitabas imaginación para poder abrirla pero quien la veía ya no podía cerrarla.

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puertas a otros mundos


Ruptura

22 mayo 2018

Cada día hacia lo que tenía hacer. Guiado por la batuta de un director mecánico, bailaba los caminos programados, respirando el compás de la gente.

El mundo exterior, más allá de les sendas artificiales, era tan extraño, estrambótico, helado. La seguridad de lo habitual tendría que ser suficiente.

La perfección se descomponía de una forma que nadie parecía ver. La gente se abrazaba al dolor de ser normal, sonreía los sin sabores y lalala que mierda. Eliminamos el freno de lo diferente, las notas que adoptan los cambios bruscos de ritmo. Moriríamos todos, juntas, fingiendo la felicidad del grupo, ser uno único sería nuestra perdición.

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Vacas diferentes


Norteños del sur

14 mayo 2018

Habían perdido el norte. Su brújula siempre marcaba una línea recta, de poco importaban los obstáculos o que eso les hiciera girar siempre en círculos.

Mokombo golpeó el cristal con la esperanza de que la aguja se moviera, aunque solo fuese un poquito.

No hubo suerte, estaba justo donde le señalaba y no le parecía el lugar adecuado.

-¿Cómo hemos podido llegar hasta aquí?- se lo preguntaba a el mismo pero, Lola, viendo la desolación en sus labios le respondió con un abrazo.

Vamos a sobrevivir- y, en aquel momento, algo peor que la muerte es el no estar vivo, solo sobrevivir .

Ninguno de los dos fue consciente de lo que realmente duraron los días venideros. Fueron espectros haciendo todo lo necesario para levantar el campamento, fingir una ocupación, conseguir sobras y ropa usada.

Mientras, el niño, se perdía por cada rincón del yermo. Resultaba sorprendente que pudiese encontrar, ni que fuera, una sombra para cobijarse. Él aun no había renunciado a la esperanza.

Pasaba largas horas mirando el sur por el que habían llegado, ese era su norte, no este asentamiento en el que tendría que crecer.

Mantendría esa mirada hasta poder crecer sobre aquella idea. Toda su lucha sería por regresar a su destino, a la misma decepción que habían encontrado sus padres.

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Recuerdos salvajes

7 mayo 2018

Frágil, como una muñeca de porcelana demasiadas veces reconstruida, su mente sobrevivía colgada de un fino hilo a punto de romperse.

Cualquier cambio era, para Oscar, un choque de trenes sin supervivientes.

Se había machacado durante tantos años, hasta convertir su cabeza en una gelatinosa papilla que a duras penas servia para mantenerlo con vida.

Su mejor amigo, Alberto, le había acompañado por el mismo camino de autodestrucción. Sorprendentemente aún podía articular alguna palabra.

Él, Oscar, intentaba ser su apoyo, aunque también estaba para que le diesen una muleta.

Los días pasaban recordando los años salvajes; repletos de inmortalidad, los buenos viejos tiempos a los que no había forma de regresar.

-Somos una carga que no se divierte. Se decían con la mirada- ¿qué sentido tiene la vida estando muertos?

Oscar limpió los labios agrietados de saliva seca. Esta vez esperaba acertar con la dosis, desde luego la comida sabía a rayos, una buena señal para dejar de ser un peso muerto.

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cucarachas salvajes