La barrera invisible

18 febrero 2019

Primera lección: La vida, tu vida, no te pertenece . Eres el engranaje de una gran corporación, la humanidad, cuya dirección ha caído en malas manos.

Segunda lección: Destruye el sistema, tendréis que liberaros.

Existe una barrera invisible entre ficción y realidad, un punto de no retorno que nadie se ha atrevido a traspasar, por eso bailamos en la ficción.

Ficción: la realidad es una ficción, una mentira impuesta,aunque casi siempre autoasumida con ayuda de una educación programada.

La ficción sirve para cohesionar a la sociedad. Gracias a ella se sustentan los regímenes actuales. Caprichosos y personalistas en un salvajismo de mercado.

Realidad: Son mucha de las cosas que no nos creemos, que harían avanzar el mundo. La realidad nos asusta, por eso la escondemos tras un velo de ficción. “Son utopías irrealizables”, así las defienden los reales.

Destruye la ficción, como al sistema. Ponla en en evidencia y nada dolerá más que la libertad, exigente amante, no siempre complaciente, por eso se la elude tan amenudo.

Algunos papeles planteaban planes irrealizables, pocos se habían salvado de la quema. Su autora había desaparecido como humo pero quedaba la idea, como un susurro en primavera, flores estallando a cámara lenta, imparable.

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La herida enterrada

12 febrero 2019

Un rio de hormigas desemboca en un mar negro. Se entremezclan en un caos ordenado, parecen pisarse pero en realidad cada una ocupa un espacio personal. Sus patitas golpean la tierra de forma sutil, inapreciable ni para el duermevela de los muertos.

En varias cunetas los huesos tintinean en silencio. Los olvidados se recuerdan en colectivo, se entremezclan en una sola entidad a la que se le despoja de memoria, que no dignidad. Bajo el cielo, los hijos de los vencidos, no bajan la mirada ante los simios vencedores que golpean su pecho para celebrar tiempos mejores, pasean su hombría con orgullo.

Entre ambos solo el terror a otra masacre entre hermanos. Algunos creen que es un hecho baladí que no les importaría que se repitiera, los cachorros que no vivieron aquella miseria, los hijos de los invencibles, los triunfadores,…los que tienen el olvido por bandera y la estupidez de su lado. No necesitan cerrar heridas que les son ajenas, que les quitarían privilegios.

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Última carrera

4 febrero 2019

ultimamente necesito demasiado ese sueño reparador que de tanto en tanto pide la vida. Mis parpados empiezan a pesar como el yunque que le cae encima al coyote, mi cuerpo deja de responder. Me convierto en un autómata al que se le ha terminado la energia, aún me muevo, aunque más por inercia que no por un deseo real.

Amanezco con ganas de hacer nada, o un poco menos que nada, mientras me quemo a lo largo del día. Nunca la reparación del sueño es total y, aún así, noto que tengo demasiado por hacer, no puedo parar.

Con la poca fuerza que voy recogiendo intento aprovechar al máximo, no es una carrera, no pretendo llegar al final pero si recoger todas mis estrellas fugaces por el camino. Igual solo llego a la mitad, puede que menos, pero marcare mi ritmo… me detengo y cojo fuerzas para llegar donde yo quiera.

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El Necroamante

29 enero 2019

Miró su boca muerta: sus finos labios, frios como el hielo, opusieron la resistencia de los años.

-Te daré mucho calor.

Se había conservado mejor de lo que podía esperar. Finalmente se lengua venció la resistencia del muerto y comenzó a explorar la cavidad minuciosamente, dejandose llevar por el beso. Deslizo la carnosa humedad, jugueteando entre los dientes del difunto, hasta que venció las primeras reticencias que se autoimpuso. Un bulto empujaba en sus pantalones, clamando por salir.

-Soy tu mayor fan-le susurró melosamente.

Miró a su alrededor, la morgue vacía y una tenue luz medio iluminandolo todo. con rapidez se bajó los pantalones, giró el cuerpo inerte buscando el orificio trasero. Olió la corrupción del cadáver, aplicando un lubricante en el ano, se embadurno tambien el pene para que nada fallase y follase.

Su miembro rompió la barrera del dictador, era una diversión cara pero la disfrutaría, mientras mantengan el cuerpo para los fanáticos podría seguir con su polla al viento del fascismo

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Frío trabajo

22 enero 2019

Aquella mañana el frío había caído como un bloque de cemento, demasiado pesado y grande. De repente la cama ofrecía una poderosa fuerza de atracción, impedía que la gente apartase las mantas. Jorge se asomó como un caracol asustado, enseñando tímidamente sus ojos.

-¿Qué hora es?- Gwen tenía el despertador al lado, solo le faltaba la iniciativa de acercarse lo suficiente como para distinguir los números parpadeantes.

-Tu ya estas mirando, ¿por qué no te fijas?

Pero en realidad, el reloj, estaba a millones de años luz, sobre una mesita bañada por los sombras.

-Debe ser hora de seguir durmiendo- Con esa convicción, no era realidad pero la trataron como tal, se sumergieron de nuevo en su mar de tela. Se encontraron nadando entre besos y caricias.

No querían seguir dormidos, preferían jugar, pero lo que seguro que no querían era ir a trabajar, hacia demasiado frio.

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Carretera perdida

14 enero 2019

Su camino llegó a un punto muerto. Un no lugar que se abría carente de atractivo o promesas.

-¿Cómo es posible?- respiró en la soledad -¿Quien habrá construido una carretera a ninguna parte?

Tras él la huida fácil, podía regresar derrotado. Era tarde y se sentó a esperar, Como si eso fuese a generar una nueva vía.

Aquella noche, como en un cuento de navidad, le visitaron tres fantasmas. El primero le trajo una historia vieja y olvidada por la mayoría, el segundo solo se tomo una taza de café y cogió un poco de calor de una de las brasas antes de seguir camino, el tercero, de aspecto él mas terrible, deformado por los años y el peso de la realidad, fue el más amable de todos, aunque no traía nada que contar.

– Tendrás que equivocarte tu.

Al amanecer se despertó con el cuerpo pesado, cansado del duermevela de la noche. Por delante no tenía un sitio al que ir y nadie le esperaba detrás.

-Lo mejor- se dijo- será que Yo mismo me construya un espacio sin depender del camino de otros.

Se hizo a un lado y, aprovechando la estructura de su coche, levantó una pequeña casa en la que vivir. Tenia reservas suficiente hasta que el huerto diera sus frutos y, si alguna vez aparecía alguien más, habría espacio para todas.

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A cada amanecer

8 enero 2019

A cada amanecer se le pedía que la vida estallase, como en la parte alta de la montaña rusa, intuyendo una caída que nunca iba a llegar.

Queríamos la adrenalina sentados ante alguna pantalla: realidad, que sea virtual o no sobreviviremos, hecha a medida para sentirnos intensos pero protegidos.

Nuestra pesada coraza, perfecta para hundirnos en el pasmo de la desesperación, tenía que hacernos volar.

¿Qué pasa si te desnudas? Caminas ligero, no sabes flotar. La vida punza, ríe, te vomita y aprendes del aburrimiento, la espera, el silencio y los gritos de los amigos, un beso infectado y el miedo. Intensidad, riesgo, también descanso para que no se te quede esa cara de velocidad que tanto puede doler en su inexpresión.

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