El tejido desgastado

2 noviembre 2026

La calle pequeña. Mi madre conocía a toda la gente que vivía en nuestra calle. Como si se hubiera estirado su pueblo en una línea recta y allí estuviesen la Maribel, la Jacintita, la Encarna, la hija de la Lola; igual que  en el pueblo.

Siempre se paraban a saludar y hablaban, hablaban y hablaban mientras yo quería llegar pronto a casa para ver el Capitán Harlock.

La calle estaba llena de pequeños coImados, panadería, un kiosko en la intersección con la calle de arriba y, dos casas más allá, La Pelona tenía una papelería donde me compraba mis primeros cómics.

Existían ciertos Códigos: los sábados comprar dos de pan porque el domingo descansa la panadera, el fin de semana se comía pollo al ‘ast muy, muy,  hecho con patatas y allioli; en casa no se cocinaba, se cenaba ensalada de pasta con los restos de la comida. Los niños podíamos ir a la bodega si mamá se quedaba sin sal, aunque para ello tuviéramos que cruzar la carretera.

Pero llegó el centro comercial y las tiendecitas dejaron de ser rentables. El aire acondicionado, las actividades, la cantidad, el precio. Los pequeños comerciantes cerraron la persiana y alquilaron sus locales a talleres de costura.

Había horas de mucho tráfico: dejando telas, recogiendo ropa; coches en doble fila, actividades que molestaban al barrio. Protestaron y se llevaron los talleres a un polígono, cerca del centro comercial.

Se quedaron los locales vacíos, esperando tiendas que nadie quería asumir. Una calle dormitorio que se llenaba del ruido de cuatro bares.

Ya nadie se conocía. El tejido roto, la vida degradada.

La tele hablaba de ocupas, de ladrones, de inmigración cuando era el capitalismo el que lo había echado todo a perder.

LaRataGris


Con la vida solucionada

29 octubre 2026

Así lo manda el rey


El tiempo invisible

26 octubre 2026

A veces el amo se acercaba a la distancia de un balcón y nos arengaba para que trabajásemos más; más rápido, mejor. Prohibió los relojes porque ya nadie tenía tiempo, trabajábamos sin descanso y medir lo invisible no tenía sentido. Las horas, si es que tiene algún significado esa palabra, pasaban descontroladas.

Al principio quisimos que el sol marcase nuestros momentos; manteníamos una pequeña noción con las comidas o cuando alguien se dormía.

Pero la faena era exigente, se redistribuían los turnos y ya no sabías cuánto llevabas allí, luchado contra un enemigo invisible.

Éramos piezas que sólo adquirían valor cuando tenían que ser cambiadas.

LaRataGris


Unión de izquierdas

22 octubre 2026

Y, ojo, que esto te sirve para una huelga, para unas elecciones y para lo que quieras. «Sólo no puedes, con amigos sí» que decían en La Bola


El último elfo

19 octubre 2026

Rubio, de orejas puntiagudas y las formas propias de quien ha vivido demasiado tiempo sólo, en el bosque.

– ¡El último elfo!- señala la jaula el maestro de ceremonias y pide un aplauso para la pobre criatura.

Atrás queda la orgullosa raza , perseguida y casi exterminada a excepción de él. Los vieron como enemigos y ahora quieren salvarlo, al último que se consume en un triste zoológico.

– ¡Dejadme en paz! – Gritaban sus ojos sin que nadie escuchase. Era demasiado valioso como para oírle, como para dejarlo morir en libertad.

LaRataGris


Por tu patria

15 octubre 2026

#¿YSiConvenzoAUno?


Patitas de alambre

12 octubre 2026

Hay cosas que nunca cambian en el barrio. Un defecto es allí una virtud, o al menos un rango distintivo que nadie más posee.

Por eso a patitas de alambre le molestó oír hablar de una nueva a la que le habían reasignado su mote

– Yo llegué primero. Ya me llamabais así-. Se reivindicó- ¿Para que necesitáis otra patas finas? – intentó que otro apodo calara.

– Mira-le dijo Big Papito- Ella parece hecha de un alambre más fino y tú, con los años, has ido ganando peso. Claro que ella es pata de alambre.

– ¿Y eso en qué lugar me deja? – Lloró.

– No seas llorona, llorona – la rebautizó Sam el cojo.

– Yep – sentenció la Joven patitas – renovarse o morir. 

Pero la llorona no quería cambiar, prefería recurrir a la magia.

…

La bruja vivía a las afueras del barrio.En primavera recogía hierbas frescas para hacer promesas de amor y alguna que otra poción que no tenía demasiada demanda. A veces venían a verla para que les dijera el futuro o para echarle mal de ojo a un jefe cabrón. La llorona apareció suplicando su ayuda.

– ¿ Tienes la lagartija ?- Preguntó la bruja. 

– Me ha costado conseguirla-. Le dijo mientras le acercaba el bote de cristal donde el reptil arañaba las paredes asustado.

-Que rico – se relamió- Entonces ¿qué querrás por este manjar?

– Quiero ser menos pues engordé, lloré y otra ocupa mi lugar. Quiero tener las patas tan finas que casi desaparezca.

– Que delicioso – la bruja se relamía, saboreaba. se movió rápida y siIenciosa entre tubos, flores y ungüentos que mezclaba sin descanso-. Toma- le dio un vaso lleno -, no bebas demasiado de golpe.

La llorona lo vació de un trago, desapareció sin que nadie la echase en falta y, sin ella, sólo quedó una patitas de alambre.

– Delicioso.

LaRataGris


Cuando diferente cuando

8 octubre 2026

Cuando todos deberíamos ser humanos pero algunos lo son más que otros.


Ya

5 octubre 2026

A veces la vida se viste de cierta urgencia.

Tienes prisa por hacer y deshacer cosas que no te importan.

Comes corriendo, vas a tu trabajo gris y, siempre deprisa, produces como un robot para que no te despidan.

Tu vida está en base a la tristeza, la inmediatez, la alienación y ya. Sería suficiente.

LaRataGris


Cuando nos reparamos

1 octubre 2026

Quebrar