¿Dónde las flores?

18 noviembre 2019

Alguien podó los árboles, arrancó las flores, … blanqueó el fascismo.

Limpió su cuerpo de mastín portador de rabia, lo disfrazó de democracia y gritó

– ¡Esta es la nueva alternativa!

Ni tan siquiera se molestaron en reciclar las viejas ideas, lo rancio de siempre. Dejaron que copularan a su antojo, sobre un cadáver violado ya demasiadas veces. Les parecía preferible lamentarse después, llorar como argumento de lo que no intentaron defender.

-¿Por qué?- Se preguntaran demasiado tarde- ¿Qué hacemos?- Cuando ya no pueda haber respuesta.

Se enrocaran en la tristeza sin darse cuenta de que solo habrá una solución al problema, la de siempre.

-¡Al fascismo se le combate!

El viejo eslogan gritado más fuerte que nunca, con más urgencia. Incluso cuando todo parezca fallar.

Resistiremos. Plantaremos árboles, flores, donde solo quisieron un desierto.

Fuck vox y tra tra

LaRataGris


Todos los perdedores

12 noviembre 2019

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11 noviembre 2019

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8 noviembre 2019

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7 noviembre 2019

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Cariño programado

5 noviembre 2019

Era un muñeco precioso, de mil detalles: sus ojos verdes, la nariz juguetona, la media sonrisa, el pelo, los brazos, la forma de sentarse y su millón de complementos: ropa, mansión, casa de vacaciones, palacete, pisito, coches, moto, avión,… comida de plástico, caviar, champan y unas velas.

Al apretar su barriga te quería con una voz aguda y sin tonalidad alguna. En su pecho derecho habían grabado una petición de fidelidad, en el izquierdo no tenía nada. Exigía abrazos y caricias de una forma sistemática, cada tres horas te recordaba que estaba allí dispuesto a ser amado, achúchame.

Nick era el muñeco favorito de todo el mundo, la gente tenía, como mínimo, uno por casa, uno por persona si se lo podían permitir, para evitar los celos.

Se le trataba a cuerpo de rey, el protagonista de todas las historias, tu consejero si lo necesitabas. Podías preguntarle cualquier duda moral aunque, en realidad, él tenía un discurso constante. Te miraba con sus fríos ojos de monigote, mientras tu rodeabas su cuerpo inerte, anegado en sollozos entrecortados. Jamas movería un dedo por ti, por mucho que te amase.

Encerrados en aquel mundo la gente, cada vez más, estaba necesitada de alguna palabra, un gesto que los llenase de esperanza.

Fue entonces cuando la compañía lanzó a la venta la serie dos K, con un brazo articulado que cualquier usuario podía manipular para obtener el gesto adecuado. La vida volvía a brillar

LaRataGris

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La mochila austriaca

1 noviembre 2019

La mochil austriaca

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