Vivir los límites

Decidió vivir la fugacidad, dejar un bonito cadáver. Se metió de todo en el cuerpo, exhalaba rapidez y salvajismo pero no murió.

Atrapado en los vicios de una vida que apenas recordaba, solo flashes a altas horas de la noche, paranoias, dolor. Tenía el cuerpo destruido, la movilidad reducida pero, iJoder!, no moría.

Vivía ralentizado, recuperando todo lo que había corrido. se maldecía sin fuerzas ni para sostener una cucharilla, atacada por las melancolías echando de menos a todos los que habían conseguido salirse de la carrera.

LaRataGris

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