Su nombre

-¿Cómo te llamas?- preguntó mientras ella se desnudaba-. Tu nombre de verdad.

– Rubí – Repitió el nombre que ya le había dado al acordar la transacción.

– Vamos, hay confianza.

Y ella buscó un segundo nombre que tenía para estas ocasiones, su nombre de pobre – Isabel -. Ella sabe que a los puteros les gusta saber que se la chupa Isabel, que se humilla sin otra salida. Así se pueden correr pensando que le hacen un favor, que el billete que pagan les da para comer a ella y a sus cuatro hermanos.

¿Isabel? que bonito, te llamas como mi hija. Ven, Isabel, hoy podrás comer caliente.

Entonces ella sonríe fingiendo timidez y poco a poco se degrada.

LaRataGris

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