El vaivén cantado

Tenía el aspecto de un cantante de tango en decadencia. Gordo, bajito, con una hilera de hormigas sobre los labios y la cabeza enmarañada de ausencias. Estaba viejo para esa mirada de borracho social y caminar con el vaivén del mundo.

Se apartaban a su paso, lo miraban de reojo y el cantaba viejas penas que se había llegado a creer.

-Canción de la tristeza y la soledad – berreaba triste y solitario.

LaRataGris

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