El David caído

Hacía tiempo que no veía a David. Desde que éramos dos críos pasando horas muertas en el parque, con una bolsa de pipas y la burla como entretenimiento.

Nosotros Jamas seríamos los feos, los gordos, los torpes, los imbéciles… Nosotros eramos los guais; nunca los pardillos.

Por eso me costó reconocerlo: vestido de mendigo, con la cara de derrota, siendo, ahora; el objeto de burla de otros niños.

-Eh, tio – me dijo sin que yo quisiera reconocerlo – ¿Te acuerdas de mí?

– No – y me aleje sin saber hace tiempo de David, sin saber si había caído o por qué pero seguro de que yo jamas tropezaría.

LaRataGris

No hay perdón

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.