El rey solitario

Hacía tiempo que el rey no recibía a nadie. Pasaba día y noche jugando en la soledad absoluta de su cuarto. Solo permitía que llamasen tres veces a su puerta; un golpe cada vez. Escuchaba el «toc” y esperaba diez minutos antes de abrir y encontrar desayuno , comida o cena en bandeja de plata.

Comía y dejaba los restos del otro lado, sin ningún contacto con sus subditos.

Preso de lujos por decisión, no quería ni necesitaba salir. Era el rey solitario, le debían obediencia y el mundo tenía que girar en la dirección que había escogido aunque, siempre, lloraba su aislamiento.

LaRataGris

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.