Nunca, Nadie, soñó. A mitad de camino de ningún lugar sus miradas se encontraron al reflejo la una de la otra.
-¿Quién eres? – Preguntó Nadie entre la timidez y la curiosidad.
– Soy Sueño y ¿tú? – Contestó animado
-Yo, soy Nadie – y Nadie , no supo qué más decir, tampoco Sueño.
Volvieron a mirarse por una eternidad. Nadie quería poseer a Sueño, Sueño quería ser de Nadie pero se alejaron.
– Espera – gritó Nadie
-¿Si?- silbó el Sueño.
– Nada- Nadie demasiado inseguro. – Adiós.
-Adios, mi amor.
Y se separaron para siempre.
LaRataGris







