El formato desconocido

La imagen es perfecta. Cada niño tiene los rasgos bien definidos, con sombras difusas sobre los pliegues de la ropa y un sudor frío que imita el nerviosismo de su mente en cada pregunta del maestro.- ¿Los tres formatos dominantes?- articula Juan- El jpg de las fotografías,- con cada palabra agacha más la cabeza- el bitmap y…- duda- Gif?- cuestionándose su propia afirmación.

-Muy bien, sientese.-se deja caer en la silla, aún transpirando, mientras otra niña comienza a exudar al escuchar su nombre en la voz metálica del adulto.

Un tenso silencio se difumina por el aula, intranquilizando el, ya de por si nervioso, intelecto de Juan. Sus pensamientos parecen caballos desbocados que, a punto de traicionarle con sus relinchos, le obligan a desconectarse presionando el botón del baño. Apaga su visor y desaparece la clase, esta en su cuarto.

Se relaja un poco, acaricia un disket de tres cuartos que descansaba en su regazo y suspira soñando con lo que contendra. Cuando regrese a la escuela se habra obligado a olvidarlo, para que la red no lo detecte en sus ondas, esa extensión desconocida que su ordenador no reconoce.

Al visitar a su abuelo, siempre recuerda lo que es el sol. El se lo explico una vez- es la bombilla que ilumina todas las habitaciones-le dijo- de cuando la ciudad estaba conectada por calles y la gente podía pasear fuera de la red- hoy ya nadie sale de casa. Su visor imagina una puerta en un pasillo, parcialmente pixelada por ser lugar de paso, tras la puerta se abre la estancia a la que quiere acceder y allí ve al anciano, junto el holograma de un fuego que no da calor.

-pasa hijo, pasa- la voz trémula vibra en el tweter interno. Le da dos besos en la mejilla, controlando el escalofrío que provoca el roce de una imagen real con otra generada.

Suele escuchar con atención las historias que le cuenta del pasado, deja que divague sobre cualquier insignificancia que el octogenario considere oportuna y, si no fuese por el enigma del formato volvería a dejarse llevar de la mágia de otros tiempos- ¿Qué extensión es la TGA, abuelo?

Sorprendido reconoce el término obsoleto- Eso es muy antiguo, apenas quedaban cuando yo era niño y desde luego me extreña que tu conozcas el termino.

.bueno, me han explicado algo en historia de la informática, pense que tu…

-Si, si claro que se algo- pierde su mirada en el techo, buscando el hilo de lo que contara a su nieto- Eran archivos de imagen, muy pesados, ocupaban tanta memoria que acabaron desechandolos por otros formatos más interesantes.

-¿ Y que tenían?

-Vete a saber, lo que hubiese querido guardar su dueño- decepcionado por estar igual que al principio comienza a marcharse cuando- eso si, corria un rumor.

-¿Si?- sus ojos parecen a punto de estallar de la emoción

-Si, dicen que antes de desaparecer algunos subversivos se encapricharon del formato. Aprovecharon que se comenzaba a aparcar y el echo de que cada vez fuera más difícil de abrir para guardar en este formato lo que llamaron el proyecto Pandora

-¿ Y que paso después, abuelo?

-Nada, se dejo de conocer la leyenda. Supongo que sería un bulo para que nadie intentase guardar algo en TGA, o quizas los detuvo al policía, no se hijo mio, no se.

Siempre que se desconecta ve la misma puerta que se cierra tras de si. Da lo mismo de donde venga, a donde vaya. Es madera imitación a wengue, de un marrón oscuro que no disimula los nudos de lo que se supone fue un árbol. Al fondo del pasillo que se abre frente a el la misma reproducción, en esta ocasión, tras ella, se materializara su cuarto mientras su mente asimila la reentrada.

No nota la reestructuración de su cuerpo, no puede dejar de pensar en lo que su abuelo le acaba de contar y, eso, le distrae. No siente a su ser formarse al girar el pomo y no reconoce la habitación cuando se dibuja ante el. Es más oscura, llena de papeles y un hombre iluminado por una vieja pantalla de ordenador.

-pasa- le invita sin apartar los ojos del monitor- espero que no te importe que haya entrado en tu sistema. Yo soy xibec- voltea todo su cuerpo, tendiéndole una mano amigable al desconcertado Juan Asustado tiene la tentación de correr, alejarse de aquel individuo que no debería estar allí. Sus piernas reciben la orden, dispara su masa por el pasillo, buscando el amparo de su abuelo. Al abrir de golpe la puerta de la que salio se vuelve a encontrar con el desconocido.

-es fantástico lo relativo del espacio en la red ¿no crees?-no espera respuesta-anda pasa, no sigas esparciendo tus pensamientos. Aquí dentro nos protegen firewalls, no entrara ni saldra nada que yo no quiera.

Venciendo su reticencia se ve arrastrado al interior

-te estuve escaneando ¿sabes? La red no es un buen sitio para esconder secretos, pero que demonios, de otra forma yo no tendría trabajo ¿no? Anda dame el disket – retrocede un paso aun mas acongojado- no te preocupes joder, no te lo podría quitar. Tu eres un virtual y yo no pienso salir de aquí para que alguien me halla preparado una encerrona en tu cuarto, si ni siquiera viajo entre redes, lo hago todo desde aquí- señala el tft- con el observo y atraigo solo lo que me interesa. Sin necesidad de ese hiperrealismo por el que pagais tan alto precio. Venga que no tenemos todo el día, metelo e tu máquina y enviame su contenido, vamos a ver que guarda tan celosament ese niñito.- sin saber por que le hace caso- bueno una imagen, bien tardare un poco en encontrar su algoritmo asi que si quieres ponerte comodo estas en tu cuarto.

Sus dedos se mueven rápido por el teclado, apenas se adivina el movimiento debido a la velocidad que alcanza. Pasan las horas, una tras otra, incontables.

-bueno ya esta, acercate a verlo, no es tridimensional asi que no te lo puedo enchufar a un visor. ¿sabes? Hubiese estado bien tener otra imagen para comparar el codigo pero bueno, tampoco sabremos si hay algo mal.

Poco a poco se forma la imagen, de una forma lenta, difusa al principio para precisarse mas tarde.

En ella se ve una niña, un dibujo modernista con vuelos en la falda que se desdibuja sobre un fondo negro. Sostiene un cofre hermosamente cincelada en verde y dorado. El hacker la mira extasiado, rozando el plasma con los dedos, montando unas aguas sobre otras en la figura de la niña-ahhh!!! Pandora.

-¿Quién es?-pronuncia sus primera palabras en la habitación.

-no es un quien, es un que. Un símbolo de la libertad. Solo ella puede abrir la caja cuando quiera, no acepta las ordenes, el mayor mal de nuestro tiempo, el pensar por uno mismo. Ese es su secreto.

-¿Y que hago con el?- la respuesta llega sin una mirada de quien solo tiene ojos para su pantalla.

-olvidala, pierde el formato por que cuando salgas de aquí no tendras protección y tu mente sera un hervidero de lo que has visto. Te descubrira la red si no sabes ocultar tus pensamientos.

Más que nunca querria ver el sol, más que nunca querria que no fuese delito lo que esta pensando por que sabe que la guardia neuronal entrara en cualquier momento en su cuarto para quitarle el disket y quizas algo más.

LaRataGris.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: