El container hermético

Mi horario es sencillo y rutinario en la medida de lo posible, es decir, a menos que el jefe necesite que haga más horas extras , o que algún cliente rezagado quiera ser atendido, por tiempo indefinido, fuera de mis horas de trabajo. Así pues, ficho a las cuatro de la tarde con la esperanza de poder escapar a las diez olvidando todo lo que me halla podido pasar entre las cuatro paredes de la tienda. Los sábados es un encierro total, mañana y tarde.

Mi compañera de piso sigue un patrón similar. Solo que ella entra a las dos y media para quedarse hasta las ventidós treinta. Nuestra vida real se convierte en un limbo extraño en el que no existes para nadie. Ni tan siquiera el televisor, tan preocupado por las preferencias, se interesa por dos personas ajenas al fabuloso prime time. Te bombardea con la basura de siempre, con una calidad incluso inferior, o al menos así era antes de que decidiésemos desconectarla para siempre.

Nuestro mundo se reduce a dormir hasta tarde, desayunar poco y solaparlo con una opípara comida que te mantenga estable el resto del día. Al menos hasta que puedas cenar tras una hora de trayecto. La basura se acumula en la cocina, no podemos bajarla ni antes de irnos ni después, cuando llegas y no eres más que un fantasma inexistente. Si alguna vez te ha tocado tirarla y has leído la pegatina que tienen todos los containers, antes de que alguien la arranque, claro está, sabrás que te piden que lo hagas de Siete a Nueve. Nos han prohibido tirarla y para esto es para lo único que se nos tiene en cuenta. En los vertederos municipales hay expertos analizando tus desechos. Buscan saber cuánto tardas en lanzarla y si estás dentro del horario. Les ahorraré el esfuerzo, nosotros no seguimos su horario. Quieren que todo funcione con la precisión de un reloj suizo. La idea no es reducir las horas de condena si no temporizar la vida. Para esto último, yo les propongo que a las nueve el cubo se cierre herméticamente. Una cámara debería vigilar que no la deposites al lado y una multa, pues todo se arregla con dinero, te ayudará, en mi caso, a que la almacene toda en casa, hasta el domingo en que pueda seguir sus pautas.

En Navidad, que se abre de lunes a domingo, montaré un vertedero en la cocina o si no me llevaré la bolsa al trabajo y a las siete pediré permiso para salir un momentito, siempre a cuenta de vacaciones, por supuesto.

LaRataGris.

Tras escribir la historia me dí cuenta que según el municipio el horario de la pegatina puede variar, por eso allí donde se indica el horario de mi ciudad cámbialo por el de la tuya.

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