Casi una vida

Por las tardes nos sentábamos todos en el escalón de una panadería alrededor del Buti. Y a pesar de qeu no sabía tocar la guitarra nunca se lo dijimos. Nos quedábamos hasta bien entrada la madrugada, humando y charlando, algún tirito casual para cuando decaía la fiesta, poca cosa, cautro amigos divirtiéndose.

A veces salían algunos vecinos que amenazaban con llamar a la policía, no les haciamos mucho caso, no por que nunca pasaran monillos por el barrio, más bien al contrario, pero a esas horas tenían el cupo lleno, no les interesábamos a menos que la orden viniese de arriba.

Juan dejó de vernir.

Los tres seguíamos a lo de siempre, ojeras, acordes mal puestos y charlas también mal puestas, pero nos faltaba la alegría. Juanito era el más cachondo, sin él decaíamos antes.

Un día me lo encontré currando, me dijo que su padre había muerto, que su madre era de la vieja escuela y a él le tocaba sacar la familia pa´lante. Se acostaba tarde y se levantaba pronto, como antes, aunqeu es diferente si es por obligación.

Y la música no siguió sonando demasiado.

A Tito le palpitaba la vena con furia, y cuando sólo quedan dos, o se apoyan mutuamente o son perro y gato. Nosotros éramos ratas, fuimos un par de veces más a aquel escalón, pero perderte en las sombras resultó más interesante porque nadie te molesta. Aunque a veces tiens que salir por suministro. En una de esas vi al Buti. No me quiso saludar, supongo que porque he cambiado y no me reconoció, pero la final estuvimos hablando. Se había casado con una chiquita de penalty, como se casan los sueños de juventud, de cualquier manera, dejando de serlos.

Ha muerto

A veces no queda nadie que te diga lo que es bueno o malo, aunque cuando estás colocado tampoco le haces mucho caso, asi que casi mejor estar sólo, si no tendría que soportar sus voces como las de la gente que no me da dinero, me miran de arriba abajo, con desprecio, como si fueran mejores que yo. No ven que únicamente son personas, no ven que… a Tito, sólo lo podré encontrar en un sitio, y es al único al que aún no he visto fuera de las escaleras, las sombras eran oscuras.

LaRataGris.

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