Señor dos millones cuatrocientos veinticinco mil doscientos veintiséis

El señor dos millones cuatrocientos veinticinco mil doscientos veintiséis estaba muy contento. Había conocido al señor dos mil cinco, un hombre importante en el partido, uno de los cargos más respetados.

Estaba prácticamente seguro de la buena impresión que le había causado.- Con suerte- se dijo emocionado- pronto dejare de ser el señor dos millones cuatrocientos veinticinco mil doscientos veintiséis para volver a empezar como dos millones cuatrocientos veinticinco mil doscientos veinticinco.- Habría subido un peldaño en menos de cinco años. ¿Quién podía decir eso en los tiempos que corrían?

Sin ninguna gran guerra en la que demostrar tu valor por el partido, sin enemigos que abatir,… sin la razón de las armas era prácticamente imposible acceder a las esferas de poder. Nadie mataba a sus lideres y mostrarse sobresaliente era algo complicadísimo utilizando únicamente talento y destreza. Es cierto que existían los juegos, enfrentamientos de uno contra uno. Tediosos, lentos…tenías que matar a tanta gente antes de destacar que se hacía imprescindible conocer a alguien como dos mil cinco, bien situado y amigo de los sobornos.

-Se prepara una bomba- le dijo gesticulando entre copa y copa- eso si que hará subir a las personas. Morirán cientos, miles, millones…- con cada sorbo aumentaban las víctimas y el codiciado premio se hacía más jugoso- el que la lance se colocara en una posición de privilegio, sera un héroe en cuanto lo retransmita la cadena pública.

Número uno fue el último piloto de bombarderos antes de la paz. Bajo sus manos desaparecieron siete países, doce se convirtieron en un erial triste y desolado. Hoy día es imposible llegar hasta el pero quedarse en señor ciento y poco…

El señor dos millones cuatrocientos veinticinco mil doscientos veintiséis futuro dos millones cuatrocientos veinticinco mil doscientos veinticinco, apretó el nudo de su corbata reglamentaria y comenzó a redactar un comunicado anunciando su próximo ascenso. Esquemática, concisa…pensó que ese estilo bien podría valerle otra subida de categoría. De repente empezó a fantasear con su nueva posición como dos millones cuatrocientos veinticinco mil doscientos veinticuatro. Su poder era imparable.

LaRataGris.

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