La mujer impermeable

Por alguna razón que desconozco, sin que tenga importancia, Isabel era una mujer impermeable. El agua resbalaba trazando sinuosos caminos sobre su piel. Sólo se le enganchaba entre los laberintos de su pelo, las gotitas quedaban atrapadas por sus rizos castaños de otoño.

Por eso se podía permitir el lujo de caminar desnuda bajo la lluvia, bailar y, por supuesto, cantar cuando se sentía feliz, aunque luego se resfriase. Los demás, a los que la lluvia debía empapar, le ofrecían ropa, paraguas y vergüenzas negándosela- no tienes vergüenza-.

Al final ella tenía que ocultar su alegría por los días lluviosos, gruñía con la cabeza gacha y dejaba que calase su ropa por que el paraguas quería volar. Era tan gris y triste como los demás, para poder sobrevivir lloraba en la ducha por lo que no se atrevía, ni tan siquiera le quedaba su intimidad. Necesitaba no escucharlos por que en realidad no era tan impermeable como ella pensaba.

LaRataGris

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