El hombre del momento

Hacía tanto ruido, se hacía notar de tal manera que todos acababan mirando para ver como gritaba- ¡ Soy el más mejor!- El todopoderoso rey del mundo empezaba a creerse la leyenda que, unicamente el, se había inventado. Según contaba podía dominar los vientos y sus súbditos habían de agradecerle desde la leve brisa hasta el huracán más despiadado.- tales son las exigencias de vuestro monarca. Su majestad I del multiverso. No, no soy vuestro rey, soy un dios, el dios.

Su deidad se había construido una torre de oro macizo, o algo similar que pudo pagar, donde recibía a todo aquel que fuera digno de su presencia. Se sentaba en su incomodo trono de zafiros de plástico y esperaba a que alguien solicitase audiencia para decidir si lo recibía o no. Evidentemente no vino nadie.

Murió de frio y hambre, esperando la comida que había ordenado telequineticamente para poder seguir haciendo nada. El hombre del momento, una pequeña nota en sucesos. No un dios, tampoco un rey, ni tan siquiera un ser vivo; un cadáver hallado tras varios días de estar muerto sin que nadie notase su ausencia de no ser por que dejo de hacer ruido para que sólo se escuchase la paz.

LaRataGris

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