Uno y Salamandra

-¿Cuantos como yo habrán existido?- se preguntó número uno- No los uno que cuenta la historia, ni los que son honrados con estatuas. Ya se de los importantes pero, en total, ¿cuantos son realmente los que han existido? Contando incluso a los más fugaces, los que, para que se les acabase rápido su mandato, fuero envenenados nada más jurar el cargo. ¿cuantos?- según sus elucubraciones: contando los años transcurridos en civilización, la duración de los famosos, la hipotética resistencia al cuchillo en la espalda…pudiera ser que fuesen más de mil números uno.

Su salamandra, de un color rosado y diamantes incrustados, se revolvía en su regazo con cada una de las dudas del amo- que absurdo- soñaba las palabras- preocuparse por tales menudencias mientras ostenta un cargo tan excelso. A quien le importa cuantos fueron los número uno si sólo eres un pelele en un puesto creado para fingir que todo funciona bien, igual que siempre. A quien le importa quien fuera la salamandra primigenia si soy yo su sustituta, si soy yo la que esta aquí.

Pero de nada servía lo que ella pensase; Uno se creía demasiado importante y tenía tanto tiempo para no hacer otra cosa que pensar en chorradas que las preguntas seguían flotando en su cabeza.

LaRataGris

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