Vincent Van Gogh

El día en que decidieron clonar a Van Gogh para hacer retratos familiares en un centro comercial todo el mundo felicitó a Rick:

«Has tenido una gran idea, muchacho», su jefe estaba muy contento pensando en todo el dinero que le iba a hacer ganar.

La inversión, según había calculado su departamento de finanzas, sería mínima. Además la publicidad y beneficios que obtendría superaba con creces la mísera cantidad que debía aportar.

«Por la compra», se podía leer en grandes letras fosforescentes, «de cuatro tetra bricks de leche consiga un retrato de Van Gogh»

Pero su estilo no era el adecuado. Vincent resultaba demasiado personal. Su trazo, excesivamente raro, no encajaba con el carácter sencillo de la campaña.

Todos los cumplidos iniciales le fueron retirados a Rick, el jefe dejó de estar contento y Van Gogh tuvo que hacer un cursillo para reciclarse. Aprendió a hacer fotografías y dibujar su firma sobre las instantáneas, algo que los clientes sabían apreciar.

LaRataGris.

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