La herida enterrada

Un rio de hormigas desemboca en un mar negro. Se entremezclan en un caos ordenado, parecen pisarse pero en realidad cada una ocupa un espacio personal. Sus patitas golpean la tierra de forma sutil, inapreciable ni para el duermevela de los muertos.

En varias cunetas los huesos tintinean en silencio. Los olvidados se recuerdan en colectivo, se entremezclan en una sola entidad a la que se le despoja de memoria, que no dignidad. Bajo el cielo, los hijos de los vencidos, no bajan la mirada ante los simios vencedores que golpean su pecho para celebrar tiempos mejores, pasean su hombría con orgullo.

Entre ambos solo el terror a otra masacre entre hermanos. Algunos creen que es un hecho baladí que no les importaría que se repitiera, los cachorros que no vivieron aquella miseria, los hijos de los invencibles, los triunfadores,…los que tienen el olvido por bandera y la estupidez de su lado. No necesitan cerrar heridas que les son ajenas, que les quitarían privilegios.

LaRataGris

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