La ciudad amiga

Hace tiempo sintió que la ciudad era su amiga.

Cuando Hombre-Lobo paseaba sin rumbo siempre llevaba una botella de agua porque la ciudad enemiga había cerrado sus fuentes. 

Vigilaba para no tropezar; con el rostro escondido para no ser confundido con amigo o antagonista.

Durante su camino gruñia demasiado, aceleraba el paso y si podía no detenerse no se detenía.

No siempre llegaba donde quería, no le gustaba ir donde tocaba, hacía acto de presencia y regresaba derrotado por el camino de las obligaciones. 

Ya nada le parecía divertido, ya  no le aullaba a la luna.

Caminaba para recuperarse incluso aunque fuese demasiado tarde.

LaRataGris

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.