El maestro copiador

Sin nada que contar el artista copió el mundo que le rodeaba. Pintó naturalezas muertas, rostros de sonrisa posada, costumbrismo forzado en encuadres posibles, realidad sin ser juzgada, carente de poesía… todo tan exacto que se quedaba sin vida propia. Eran fotografías de acuarela, cuadros que debían desaparecer en el mismo instante en el que la existencia cambiaba y se volvían inexactos.

Era imposible comer de aquello mientras cámaras instantáneas realizasen el mismo trabajo más rápido, más preciso, más personalizado. El maestro copiador decidió buscar en mundos ajenos. Se fijó, entonces, en grandes cuadros de renombre; redibujó las firmas en un alarde de imaginación y la comunidad aplaudió el riesgo de reinterpretar con tal precisión a los clásicos. Hacía suyos el modernismo, a los cubistas, renacentistas, impresionismo surrealista y suprarealidades que formaban parte de un todo normal y corriente. Le dio la fama suficiente como para subsistir sin necesidad de explicar nada propio.

Tanto daba que no fuesen sus palabras las que gritaban en aquellos grabados- Todo esta inventado- necesitaba autoconvencerse de que aquel camino fácil era su mejor opción, de que el largo proceso de ser el mismo resultaba demasiado penoso y sacrificado… prefería comer a tener que ser sincero.

LaRataGris.

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2 Responses to El maestro copiador

  1. Miguel Angel dice:

    Si de necesidades primarias se trata, comer es una de las importantes. Si el objetivo es otro: vivir bien, ser reconocido, apostar por las comodidades de esta sociedad de consumo, estoy de acuerdo contigo con empezar por ser uno mismo. Sólo que, seguramente, tendrías que pasar de esos objetivos ¡y no es fácil!
    Buena reflexión. Salu2 desde Canarias.

    • laratagris dice:

      Uf, yo es que junto el hambre con las ganas de contar nada y me exaspero de la cantidad de “artistas” que se dedican a repetir los esquemas una y otra vez con la misma excusa. Si hablasemos de un cientifico que puede inventar una vacuna contra alguna enfermedad terrible o dedicarse a vender cremas antiedad puede que la elección fuese más fácil, al fin y al cabo no todos morimos de lo mismo pero si que vamos envejeciendo jajaja… ains
      Si es verdad todos tenemos que comer, pero puedes elegir en la cantidad que te vendes y si… hoy día parece más justificable cantarle al amor mil veces que esnsuciarte las manos y poderle cantar a la vida. ¿Vivimos tiempos duros en los que el hambre justifica que la “cultura” adore a los vencedores? ¿Si te metes a artista fue por hambre o por inquietud? ¿Si vendes armas, miseria, enfermedades y dices que es para comer esta justificado?
      El hambre es una excusa importante que sirve para todo aunque ya estemos con la panza llena
      Gracias Miguel Angel, un placer leerte

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