Los falsos finales:

Lagartija Loser

-¿Cómo me describirías?- Respira hondo y pone su mejor pose fotográfica: El cuerpo tan rígido como puede, la cabeza altiva pero ladeada hacía la izquierda, los ojos entornados y la boca del pato más serio de la bandada.

Man la mira exhalando algo de desgana- Estas gorda- y lejos de detenerse suelta como una metralleta que no necesita respirar- Evidentemente no lo sabes, por eso te pones esa ropita de niña de quince años anoréxica con la que te es imposible contener toda tu masa corporal. Claro esta, no tienes quince abriles a tus espaldas y se nota. Además te has puesto ese nick absurdo que promete cosas que no cumples, Lagartija Loser, ¿qué clase de nombre es ese?

– Vale,- intenta recuperarse del varapalo- reconozco que no me esperaba esa respuesta, mamón, y no puedo decirte que es la mejor cita a ciegas que he tenido así que- se levanta haciendo que todo se tambalee con el ímpetu- espero que no te atragantes con el resto de comida o, bueno, ¿por qué no?

– Espera.- es una petición seca, casi no se mueve al pronunciarla- Me excitan las gordas. He estado cachondo durante toda la cena y eso no pretendía ser un insulto.

-¿De verdad?- ríe escéptica sin volver a sentarse- ¿He de suponer que era un piropo?

-Claro que no.-Le señala un asiento que ella rechaza- Me has pedido una descripción, que podría haber suavizado, pero es lo que eres y me siento atraído.- hace una pausa y sonríe intentando parecer simpático- Eso si, tu nombre me parece una mierda. Tendrías que llamarte Big Mama o algo parecido, un nombre de guerra que describa lo poderosa y bonita que eres.

– ¿De verdad esto te funciona?- Lagartija se apoya frente a el, sus pechos se mueven como gelatina que no puede dejar de mirar.

– No mucho. Hace quince años que no salía.

– Y yo acabo de llegar ahora que tu mujer te acaba de mandar a freír espárragos. Mucho te ha tenido que aguantar.

-No, bueno- duda sin dudarlo para conseguir un efecto dramático- soy escritor.

– Se nota por lo bien que escoges las palabras.- modula su voz para que sea un cuchillo afilado.

– ¿Puedes darme otra oportunidad?- es su primera súplica

– ¿Qué mierda escribiste?¿algo que pueda conocer sin vivir en tu rellano?-apuñala sin compasión.

– “Pasión y cinco historias de los exquisitos”- sin fanfarrias ni pomporrutas imperiales, unicamente una carcajada rompe el silencio.

– joder, si me lo leí por pena, bueno yo y tu madre supongo. Me dio por buscar el peor libro de la historia y allí estaba el tuyo, encabezando la lista.

– En algo tenía que ser el primero- sonríe por compromiso

-No, en serio- Vuelve a sentarse para olvidar la discusión anterior- Cómo es posible que salga un libro con vocación de bestseller, que la editorial lo promociona a saco y no le interesa a absolutamente a nadie.

– Tampoco creo que fuese tan desastroso- intenta defenderse.

– Vamos,- asfixiada no deja de reír.- ¿Cuantos te dejaron escribir después de ese?

– Diez

– Vale,¿y publicados?

– La buena literatura no siempre es la que te publican

– En tu caso esta claro- sentencia de forma tajante.

….

-Fíjate bien- Lagartija coge cinco aceitunas- tu quinteto exquisito. ¿De verdad piensas que unas olivas representan la delicadeza, la élite que entraña la palabra exquisito?- Se echa una en la boca y la mordisquea hasta acabar jugando con la lengua y las rugosidades del hueso. Sin carne la vuelve a dejar sobre la mesa- podría ser que tus protagonistas escondiesen algo bajo la piel. ¿Sabías que hay gente que talla figuritas con estos huesos? Yo alucino, aunque evidentemente no es tu caso

– Veo que sigues dolida por lo de llamarte gorda

– Y yo veo que no quieres que olvidemos el tema y acabemos la cita sin que te clave el tenedor en un ojo- durante un segundo eterno lo mira directamente a las pupilas y luego sonríe- tu libro de mierda, ese si sería un título adecuado: los exquisitos deciden probarse trabajando en una fábrica, un pesquero, las cloacas, el metro y el mercado de un barrio marginal. Escuchan pop melódico a escondidas para no perder su fama de tíos duros- se come otra oliva- aquello no tiene ni pies ni cabeza, aburre y carece de sexo explicito, tu público objetivo no entiende las ironías ¿lo sabías?

– Es para que tenga distintas lecturas- interrumpe y se vuelve a encontrar otra mirada clavada en la suya

– La única conclusión que saque del libro es que cinco amigotes se juntan en el bar a contarse batallitas de abuelete y a ver partidos del osasuna- de un bocado acaba con el resto de protagonistas- unicamente salvo el primer capítulo, escrito en estado de gracia, parece de otro libro.

-Lo escribí antes de ser escritor- se arriesga a otra mirada fulminante que no llega- lo presente a una editorial y como gusto tuve que añadir quinientas páginas más de relleno

– En tu defensa diré que me pareces mejor escritor que cita

– Genial- sonríe sin ganas con el último sorbo de café- El camarero empieza a mirarnos mal.

– Sera que estoy demasiado gorda para su fino criterio estético.

– O puede que quiera cerrar- Man mira a su alrededor- somos las únicas personas en el local, cada semana nos pasa lo mismo.

….

El reescritor

Ceferino se enciende un cigarro mientras recoge la última mesa. Tenía prisa por que se marchasen pero ahora él no corre demasiado. Aprovecha cada calada después de una larga noche. Incluso se sienta un poco a darse un masaje en los pies- Vamos Cefe- Manu si que tiene prisa por ver a sus hijos dormidos, darle el beso de buenas noches- No te encantes ahora, tío.

– Es que no puedo con estos, necesito descansar

– ¿Hoy qué eran?- se enciende un cigarro sin dejar de barrer

– Una jodida cita a ciegas. Ella se ofendía por que la llamaba gorda. Joder si es una raspilla.- se vuelve a poner los zapatos y sigue recogiendo sin dejar de parlotear- te acuerdas cuando vinieron disfrazados de astronautas.

-Ostia, ¿cómo lo voy a olvidar?, le hicieron triturar las bravas y los pinchitos a Eusebio para que pasaran por aquel tubo aspirador que traían- se seca el sudor- la gente no dejaba de mirarles.

– Normal. Estos viven en la luna de Valencia.

– Y ¿cómo han acabado el libro hoy?- Se detiene Manu

– Jajaja, tu curiosidad de gato necesita saberlo ¿verdad?- Ceferino, que no necesita una invitación a parar, encuentra una excusa perfecta para detenerse- hoy me ha gustado. Un poco pasado de vueltas: Los cinco exquisitos tocaban cada uno su canción. De repente el camión que conducía Pus O Cara Sueño tropieza con un bicho en la carretera y da tres volteretas en el aire, a cámara lenta. Pero, él, en ningún momento deja de cantar, mientras sujeta el volante: no puede fallarle al resto de compañeros. A pesar de intentar mantener la calma, y estar a miles de kilómetros, los otros notan una alteración y modifican su melodía para vibrar en el mismo plano. Entonces desaparecen; como si el mundo implosionase para tragárselos y escupirlos en una tierra paralela, todos en un mismo punto. Caminan de forma lenta mientras sobre sus cabezas, que nunca sabes si están arriba o abajo, flota una mujer.

– Pero eso,- le corta Manu que hasta ahora escuchaba ensimismado- no tiene nada que ver con el resto del libro.

– Lo se- Ríe Ceferino- Es que ella no paraba de insistirle en que el libro es una mierda y que tenía que cambiarlo. ¿continuo?

– Claro, no me dejes en ascuas.

– Ella es pasión. La loca le ha dicho que es la única forma de ver una mujer en su obra de supermacho misógino…

– Y tiene razón

– No jodas- se sobresalta el camarero-¿al final te la has leído?

– Tras un año escuchando cada semana un final alternativo no pude resistirme. Me lo descargue el otro día

– ¿Y que tal?- se enciende otro cigarrito

– A la altura del codigo Da Vinci

– ¿Tanto?- Ríe antes de continuar- Pues ellos, esta vez, acaban en una especie de orgía mágica entre la chica y los cinco. Pero ella es como una directora, no participa del sexo. Dibuja los signos en el aire, trazando un portal místico. Lo hace coincidir con el clímax de los exquisitos. Yo creo que es otro falso final, como ahora hacen estas cosas en trilogía

– ¿¡Vosotros!?- La voz sale de la cocina rígida y penetrante- menos cháchara y más limpiar. Que me juntáis la cena con la comida.

– A sus ordenes don Eusebio- obedecen inmediatamente.

-Sabes- disimula Manu- creo que escribiré un final distinto.

– Tu alma de poeta necesita reescribir todo eso. No puedes soportar que el mundo sea un lugar tan feo.

– Si, pero mi final sera uno tan abierto que acabara igual que empieza. Con la Lagartija diciendo: -¿Cómo me describirías?-

-Vale, pero pon muchas mujeres.

– Joder, acabas de cargarte la magia.

LaRataGris

Y este falso final requiere una pequeña explicación:

Hace unos días, con el grupo literario Insectos Comunes, decidimos escribir el primer capítulo de un bestseller. Al hacerlo nos encontramos varios principios sin final. Por eso nos propusimos una doble cita a ciegas. Por orden de llegada cada autor cogió un principio ajeno para darle una conclusión, pero no tendría que ser su voz si no la de un fan que habiendo quedado con el autor le recriminaría el final de su obra y le propondría uno alternativo.

Yo tuve el privilegio de mancillar el principio de Manu: Pasión y cinco historias de los exquisitos, espero que me disculpe.

Otros finales que puedes disfrutar son los de:

Cita a ciegas con un escritor de Esther Magar, acabando un texto de Chukes Rivers

Cita a Ciegas con LaRataGris de Luis Ernesto Molina Carrillo, acabando un texto de LaRataGris

Matando el tiempo de Chukes Rivers, acabando un texto de Daniel Centeno

Basura espacial de Manu LF, acabando un texto de Benjamín Recacha

Y conforme vayan surgiendo os añado el resto

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3 Responses to Los falsos finales:

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