La casa del vampiro

Ernesto abrió la ventana para que entrase el vampiro.

– Pasa libremente, esta es tu casa.- dejó tras de si la noche sin estrellas, moviéndose como una brisa juguetona. Primero apoyó sobre el frío suelo su descalzo pie izquierdo.

Unicamente llevaba una gasa semitransparente, de color negro, flotando sobre su piel pálida. Una sonrisa dibujo unos largos y afilados colmillos.

Tranquilo revoloteo por toda la habitación, parándose en los libros de la estantería, buscando entre viejos vinilos algún grupo que pudiese reconocer. Se clavo, sin darse cuenta, una pequeña chincheta y continuo mirándolo todo con desinteresado interés. De repente pareció darse cuenta de Ernesto y de una forma inesperada se lanzó sobre su yugular, arrancándole brutalmente la vida. Le mordió hasta dejarlo tendido, sin sangre que le diera color. Más tarde se marchó, dejando bien cerrada la puerta para que nadie más pudiese entrar en su casa.

Ernesto seguiría siendo su guardián aún cuando ya no podía ni seguir pagano su hipoteca.

LaRataGris

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7 Responses to La casa del vampiro

  1. Observo Idiotas dice:

    Buenísimo. Fantástico. Me da que me he perdido buenos artículos! Ya te tengo traidor!

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