De las tres notas que forman el acorde una es la discordante. Tan estridente que en la canción sonaba como un alarido, un dolor, una tristeza.
No bailaba con el resto de notas, no rimaba; las ninguneaba, las contradecía.
Las otras gritaban felicidad mientras que ella chillaba que solo era aparentar, que ya no quería seguir mintiendo.
Y la echaron.
Que extraña, que distinta la nota a la que no le dejaban formar parte de nada, que ahora solo era un aburrido y solitario silencio.
LaRataGris
Escrito por laratagris 






