La elección del ciego

4 mayo 2026

Abrir y cerrar los ojos. Un segundo, un acto instintivo que repites una y otra vez: abres, cierras, abres, cierras…

Un día decidiste alargarlo: cierras uno, dos, abres; respiras y un poco más: cierras, uno, dos, tres, cuatro; tomas aire, abres.

Cierras media hora primero, una después, dos, tres y, finalmente, un día entero sin ver nada. Respiras, ecuchas, sientes y pasan dos días, una semana ciego,  paladeando la vida. Aprendes a comportarte en todos los sitios nuevos. Abres, cierras y no regresas.

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La ciudad amiga

20 abril 2026

Hace tiempo sintió que la ciudad era su amiga.

Cuando Hombre-Lobo paseaba sin rumbo siempre llevaba una botella de agua porque la ciudad enemiga había cerrado sus fuentes. 

Vigilaba para no tropezar; con el rostro escondido para no ser confundido con amigo o antagonista.

Durante su camino gruñia demasiado, aceleraba el paso y si podía no detenerse no se detenía.

No siempre llegaba donde quería, no le gustaba ir donde tocaba, hacía acto de presencia y regresaba derrotado por el camino de las obligaciones. 

Ya nada le parecía divertido, ya  no le aullaba a la luna.

Caminaba para recuperarse incluso aunque fuese demasiado tarde.

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Escondido en miel

13 abril 2026

Vivía tras la seda de unas cortinas de miel. Dormitando mientras sus lacayos paseaban frente a su ilustrísima majestad; en un desfile complaciente, reverencial, inhumano.

De tanto en tanto abría los ojos, se maravillaba de sus inferiores. Pensaba: que despreciables y sintéticos parecen.

– Acércate- ordenaba-. Encended, jugad la luz del gran sol-. Se mostraba caprichoso-. Reid, llorad. Fingid hasta que todo sea cierto.

Y el pueblo debía ser complaciente, no rebelarse, no pensar o el rey se levantaría de detrás de su cortina de miel.

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El privilegio de las hadas

6 abril 2026

Gran inauguración, el cartel no añadía nada más. Bajo su sombra una puerta estrecha y oscura. El portero, de aspecto dudoso, saludaba a los escasos visitantes.

-Quizá esta noche lleguen más criaturas- dijo la araña -. La nocturnidad siempre invita a recorrer las calles silenciosas.

-Cállate- le gritó el hombre -. A nadie le importa el privilegio de las hadas. Su fulgor se apagará sin más.

-Y, cuando ya no quemen al paladar, nos las comeremos- se relamió saboreando su carne tierna entre los quelíceros.

Esperaron por tres noches hasta ver como dentro caían sin que nadie viniese a salvarlas. Esperaron por cuatro días más y al final de la semana se sintieron seguros de poder hacer con las hadas lo que quisieran.

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Dioses futuros

30 marzo 2026

Bajó del cielo rodeada de invisibilidad e intenciones. Alzó los brazos y habló para los humanos-. Os he traído el fuego que nace del mismo corazón del sol-. Pero poco dura la maravilla cuando todos teníamos una llama artificial y una vida por continuar.

Regresó en el mismo silencio que había llegado, sabiéndose una diosa innecesaria. Mientras las hormigas pudiésen generar sus propias maravillas no necesitarían mitos y leyendas.

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En la ciudad oscura

23 marzo 2026

Ya no distinguiamos el día de la noche. La ciudad se había sumido en la oscuridad absoluta de sus malos humos; un escudo contra los rayos del sol y las estrellas.

La negrura devoraba la luz de nuestros pensamientos. Nos volvía cenicientos, arrastrados de pies y manos.

En general parecíamos actuar igual que antes, con la misma eficiencia, idéntica actitud;

pero, por mucho que repitieron las mismas palabras una y otra vez, no era lo mismo.

La cabeza se nos marchitaba triste y desolada.

El futuro era gris, las arengas negras, ya no había clavos ardiendo a los que agarrarse y, aún así, continuábamos vivos en la ciudad oscura. 

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El color de los peones

16 marzo 2026

Sopló los dados, rezó y los lanzó con la violencia del desespero.

– Doble seis, doble seis – lloraba la ficha sobre el tablero mientras intuía el resultado por la cara del jugador.

– No te agobies, Roja – intentó calmarla Verde-. Es solo un juego.

-iCallate, Verde!- gritó sin mirarla-. iYo soy la que está perdiendo!

– La diversión la hemos perdido todas – Dijo Amarilla con desgana

–  ¡Amarilla!- Más roja de cólera que nunca-. i Déjate de putos tópicos! ¡Nos jugamos la vida!

– No es verdad – volvió Verde-. Morir es regresar a la casilla de salida, volvemos a empezar.

-Las mismas torturas una y otra vez. Con suerte se cansan y nos devuelven a la caja, hasta la próxima partida – dijo Amarilla resignada-. Seremos peones del juego hasta que nos unamos contra él y dejamos de luchar por ser el primero en esta carrera sin sentido. 

– Doble seis- grita Roja emocionada. – Adiós, perdedoras.

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Atrapado

9 marzo 2026

El señor Mustélido, de ojos vivos y sagaces cuando era joven, se había embelesado con los placeres inmediatos; se le había nublado la mirada y el juicio.

Trabajaba para llenarse de niebla,  caminando siempre por un laberinto desconocido que le arrastraba irremediablemente al mismo callejón sin salida.

-¿Dónde Vas Mustélido? – y él gruñía una respuesta ininteligible, sonreía sin saber porqué y continuaba atrapado, perdido.

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El mundo de pasado mañana

16 febrero 2026

Siempre era Ricky el que insistía. 

– Nos lo pasaremos bien.

– No sé, Ricky – le dijo Alba-¿Y si se nos va de las manos?

– Es un salto pequeño, dos días- Le puso la pastilla del mañana entre los labios- Sólo tienes que dejar que se deshaga debajo de tu lengua, notaras un cosquilleo.

-Pero, Ricky…

-Te estaré esperando

. . .

Desorientada. Dos días.

Desorientada. Dos días después.

-¿Ricky?- Sin respuesta- ¿Ricky? – Desorientada. Apoya manos, impulsa desde el suelo. Fallan las piernas. – ¿Ricky?- No hay respuesta. Se arrastra. Ventana sucia. El mundo. Diferente. Sólo dos días. Demasiado diferente. Desorientada.

El aire una pesada capa gris. Alba respiró. Profundamente. Notó como se le desgarraban los pulmones por culpa del metal en suspensión.

– Será mejor que te pongas esto- Victor le alargó una mascarilla.

– Gracias- él asintió mientras miraba distraído por la ventana. -¿Sabes…? – pero no le dejó continuar. Colocó el índice sobre los labios para que se callara.

-Caníbales – Le susurró. Esta vez asintió ella mientras buscaba refugio.

Esperan por demasiado tiempo para, cuando se ponen en marcha, intentar estar hechos de silencio.

Victor señalaba donde dejar cada una de sus huellas. Evita los agujeros negros que se extendían a lo largo del camino, parecía decirle. Subían, bajaban escombros hasta indicar el mismo color ceniciento de la ciudad en un edificio que les impedía el paso.- Ahí vive tu amigo.

– Gracias

– Sigue en línea recta para no caer- y se separaron sin más palabras.

Le abre alguien familiar, algo en su forma de respirar.

– ¿Está Ricky? – pregunta Alba.

-¿ El abuelo? ¿De qué lo conocías? – la cadencia en las palabras, la expresión en la cara.

– Es mi amigo, lo conozco desde que eramos pequeños.

– Eres demasiado joven para eso. – Dijo sin dejar de mirarla igual que hacía Alba-. De todas formas el abuelo, murió el año pasado.

-¿Has dicho abuelo?- Se da cuenta-. Él sí que es demasiado joven para …

-¿Alba? – Estalló – ¿Abuela?

– ¿Qué? – La abrazó como si llevase media vida fuera.

– La pastilla que te dió el muy cerdo te ha mantenido joven.

-¿Qué?

– Te drogó, te violó y nació mamá mientras tú dormías por cien años y un día. Abuela.

LaRataGris.


Sueño de Nadie

9 febrero 2026

Nunca, Nadie, soñó. A mitad de camino de ningún lugar sus miradas se encontraron al reflejo la una de la otra.

-¿Quién eres? – Preguntó Nadie entre la timidez y la curiosidad.

– Soy Sueño y ¿tú? – Contestó animado

-Yo, soy Nadie – y Nadie , no supo qué más decir, tampoco Sueño.

Volvieron a mirarse por una eternidad. Nadie quería poseer a Sueño, Sueño quería ser de Nadie pero se alejaron.

– Espera – gritó Nadie

-¿Si?- silbó el Sueño.

– Nada- Nadie demasiado inseguro. – Adiós.

-Adios, mi amor.

Y se separaron para siempre.

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