Última carrera

4 febrero 2019

ultimamente necesito demasiado ese sueño reparador que de tanto en tanto pide la vida. Mis parpados empiezan a pesar como el yunque que le cae encima al coyote, mi cuerpo deja de responder. Me convierto en un autómata al que se le ha terminado la energia, aún me muevo, aunque más por inercia que no por un deseo real.

Amanezco con ganas de hacer nada, o un poco menos que nada, mientras me quemo a lo largo del día. Nunca la reparación del sueño es total y, aún así, noto que tengo demasiado por hacer, no puedo parar.

Con la poca fuerza que voy recogiendo intento aprovechar al máximo, no es una carrera, no pretendo llegar al final pero si recoger todas mis estrellas fugaces por el camino. Igual solo llego a la mitad, puede que menos, pero marcare mi ritmo… me detengo y cojo fuerzas para llegar donde yo quiera.

LaRataGris

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El Necroamante

29 enero 2019

Miró su boca muerta: sus finos labios, frios como el hielo, opusieron la resistencia de los años.

-Te daré mucho calor.

Se había conservado mejor de lo que podía esperar. Finalmente se lengua venció la resistencia del muerto y comenzó a explorar la cavidad minuciosamente, dejandose llevar por el beso. Deslizo la carnosa humedad, jugueteando entre los dientes del difunto, hasta que venció las primeras reticencias que se autoimpuso. Un bulto empujaba en sus pantalones, clamando por salir.

-Soy tu mayor fan-le susurró melosamente.

Miró a su alrededor, la morgue vacía y una tenue luz medio iluminandolo todo. con rapidez se bajó los pantalones, giró el cuerpo inerte buscando el orificio trasero. Olió la corrupción del cadáver, aplicando un lubricante en el ano, se embadurno tambien el pene para que nada fallase y follase.

Su miembro rompió la barrera del dictador, era una diversión cara pero la disfrutaría, mientras mantengan el cuerpo para los fanáticos podría seguir con su polla al viento del fascismo

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Carretera perdida

14 enero 2019

Su camino llegó a un punto muerto. Un no lugar que se abría carente de atractivo o promesas.

-¿Cómo es posible?- respiró en la soledad -¿Quien habrá construido una carretera a ninguna parte?

Tras él la huida fácil, podía regresar derrotado. Era tarde y se sentó a esperar, Como si eso fuese a generar una nueva vía.

Aquella noche, como en un cuento de navidad, le visitaron tres fantasmas. El primero le trajo una historia vieja y olvidada por la mayoría, el segundo solo se tomo una taza de café y cogió un poco de calor de una de las brasas antes de seguir camino, el tercero, de aspecto él mas terrible, deformado por los años y el peso de la realidad, fue el más amable de todos, aunque no traía nada que contar.

– Tendrás que equivocarte tu.

Al amanecer se despertó con el cuerpo pesado, cansado del duermevela de la noche. Por delante no tenía un sitio al que ir y nadie le esperaba detrás.

-Lo mejor- se dijo- será que Yo mismo me construya un espacio sin depender del camino de otros.

Se hizo a un lado y, aprovechando la estructura de su coche, levantó una pequeña casa en la que vivir. Tenia reservas suficiente hasta que el huerto diera sus frutos y, si alguna vez aparecía alguien más, habría espacio para todas.

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El vuelo del viento

18 diciembre 2018

Poca gente sabe que nosotros siempre hemos volado. Primero libres, era un sueño del que no podíamos despertar, más tarde llegó un viento, uno como no había existido jamas, y él empezó a mecernos con cariño.

Parecía querer acariciarlo todo con sus lenguas ráfagas, de una forma suave y fascinante, por eso nos dejamos querer.

Era hipnótico dejarse llevar por sus vuelos erráticos, hojas de otoño danzando en un ballet improvisado. No había quien, en algún momento, no se quisiera mecer en el vaivén arrítmico de su ir y venir. Dejamos la vida por estar de su lado.

Un día, sin más, desapareció como había venido. Quería nuevas texturas que no eran las nuestras. Era un viento más grande que el que habíamos conocido. Cada día crecía más y nosotros, que habíamos dejado de volar por nuestra cuenta, le quedábamos ya pequeños.

Fue en ese instante en el que morimos. Unicamente sabíamos lamentar su perdida, sin darnos cuenta que ya solo recordábamos la manera caminar a una cárcel cercana.

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hulu


La Araña Invisible

11 diciembre 2018

En un rincón en sombra, casi invisible, Doña Fernanda la araña, espera paciente. El tiempo es algo húmedo y pocos insectos se quieren adentrar en su casa, pero ella no tiene prisa.

-¿Me permite un instante?- Siempre se desliza sobre sus invitados, con algún saltito si el hambre se le hacia una eternidad y su presa estaba a tiro.

Si que, al invitado, lo empaquetaba en un instante, lo envolvía en fina seda pero luego lo reservaba hasta que tu estomago le marcase el momento de secarlo poco a poco. Nunca perdía su amabilidad, ni la sonrisa, pero no era cosa de un momento.

La mariposa, no la mas bonita de su especie pero si de colores fantásticos, ella, que ya había perdido algunos amigos en trampas similares, contesto rápida.

-Lo siento, tengo prisa – y en su empeño se arrancó las delicadas alas.

Apenas podía volar. La gente miraba su cuerpo tullido, preocupada de lo mucho que se había estropeado- Ahora, eres tan fea como yo-le dijo el gusano. fea e incompleta

La araña en cambio, invisible en su atalaya, no se preocupaba por lo horrible de su presa, a ella le preocupaba quedarse sin comer y que el resto de insectos aprendiese a escapar .

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La vida lucha

20 noviembre 2018

De una forma extraña la vida continuaba deslizándose incluso a pesar nuestro. Sus mecanismos de defensa, al principio los creíamos inexistentes, se nos empezaban a antojar infinitos. No solo se defendía, más bien parecía un terrible ataque, lento pero eficaz.

Se había parapetado en las mutaciones, primero ligeras e inapreciables, sutilmente cambiaba nuestro entorno, transformaba nuestros cuerpos. Echábamos la vista atrás y ya no podíamos reconocernos. Al final de la guerra seriamos otra especie, habríamos extinguido a nuestros antecesores o moriríamos en el intento, claudicando a la vida. Este sería el reinado del Homo Mortuus.

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Lecturas de colegio

13 noviembre 2018

Últimamente me encuentro mucha gente que dice que no le gusta leer porque les obligaron ha hacerlo en el cole. Siempre explican que los libros que tenían que leer eran una porquería y eso, evidentemente, invalida su capacidad para buscar lecturas más interesantes. Es algo tan estúpido como: Si A es un libro que no me ha gustado, no me gusta ningún libro.

Fijate que paradoja en el cole también te enseñaron a contar y no te veo decir: Yo no cuento porque me enseñaron en la escuela. Cuentas el dinero para que no te falte en el banco, numeras las cervezas que te tomas, los likes que te han dado por sacar tus morros en una foto rodeado de ganado (es tu forma de ver el mundo, sigh).

Vuela, no tienes porque creer en la gravedad, no respires, sobretodo no te reproduzcas, que todos estos conceptos los adquiriste de la misma forma que cuando te explicaron que la lectura era buena.

Recuerdo vivamente el libro que me hizo querer leer, sin entrar en los cómics que siempre han estado por casa, “El Misterio de la Isla de Tökland” de Joan Manuel Gisbert. No se si ha día de hoy ha envejecido bien, ni falta que le hace, entró en el momento justo. Es verdad que no me obligaron en el cole, me lo compraron mis padres porque si, ellos me compraban estos raros objetos mágicos ¿has pensado que quizá eso también fallaba, no solo la selección escolar?

En el colegio leímos un fragmento de “El Fantasma de Canterville” de Oscar Wilde, obligado, solo un cachito, tan chulo que, de nuevo a mis progenitores, les pedí el libro entero. Dentro había otros relatos de Oscar Wilde, recuerdo vivamente lo mucho que me gusto el final de ” La Esfinge Sin Secreto”.

También disfrute, en instituto ya, “l’Esquelet de la Balena”de David Cirici, ‘El Mecanoscrit del Segon Origen” de pedrolo, “Ratas” de Delibes, …puede que para otros fuera una tortura, les desmotivaron pero estaban ahí para mi “Nada” de carmen Laforet, ‘La Plaça del Diamant.” de Rodoreda.

Decidí no quedarme con “Frena, Candida, Frena”, he tenido que buscar que ese de Mayte Carranza, que me pareció una mierda, tendría su publico. Quizá era el que no disfrutaba con los otros, ¿quizá es el mismo que ha dejado de leer?. Me quede lo que me gustaba y amplíe.

Se me presentó un mundo tan infinito e inabarcable que limitarme no fue mi primera opción. Me bañe en todo lo que caía en mis manos, bueno o malo. Me escondí en el gran templo de una biblioteca y le recé a los dioses de las letras mayúsculas y minúsculas por igual. Más tarde tuve tiempo de seleccionar, seguir equivocándome y maravillarme de cuentos que me habían pasado por alto. Llegue tarde a la gran obra de Carroll, de Barrie, mi amado Ende, Euxupery,… hice el camino inverso porque en literatura no hay señales, hay aventuras. Me aleje por la senda de Philip K. Dick, de Bradbury,… ¿cómo puedes negarlos? Aunque realmente fuera una miserable porquería lo que te obligaron a leer, ¿de verdad no has hecho por buscar más alla?

Los libros fueron un refugio delicioso, algo que no aprendiste, ni aprenderás con tu negativa, ni siquiera te llegara esto, no acostumbras a leer.

Llegaron más cosas gracias, o a pesar del cole, no importa el culpable, en tu caso tampoco, aunque seas tu mismo.

Esto no pretendía ser una enumeración, ni tan siquiera una lista de mis libros, autores, favoritos. Me dejo muchos fuera, Lorca, Machado, Kundera, …gente que me acompaño en aquella época, no todos han sobrevivido. Con el tiempo he descubierto cosas y no puedo dejar de admitir que en el cole no hicieron la mejor selección, pero fue una buena toma de contacto, un principio y una puerta.

LaRataGris

Derivando