La vida lucha

20 noviembre 2018

De una forma extraña la vida continuaba deslizándose incluso a pesar nuestro. Sus mecanismos de defensa, al principio los creíamos inexistentes, se nos empezaban a antojar infinitos. No solo se defendía, más bien parecía un terrible ataque, lento pero eficaz.

Se había parapetado en las mutaciones, primero ligeras e inapreciables, sutilmente cambiaba nuestro entorno, transformaba nuestros cuerpos. Echábamos la vista atrás y ya no podíamos reconocernos. Al final de la guerra seriamos otra especie, habríamos extinguido a nuestros antecesores o moriríamos en el intento, claudicando a la vida. Este sería el reinado del Homo Mortuus.

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Lecturas de colegio

13 noviembre 2018

Últimamente me encuentro mucha gente que dice que no le gusta leer porque les obligaron ha hacerlo en el cole. Siempre explican que los libros que tenían que leer eran una porquería y eso, evidentemente, invalida su capacidad para buscar lecturas más interesantes. Es algo tan estúpido como: Si A es un libro que no me ha gustado, no me gusta ningún libro.

Fijate que paradoja en el cole también te enseñaron a contar y no te veo decir: Yo no cuento porque me enseñaron en la escuela. Cuentas el dinero para que no te falte en el banco, numeras las cervezas que te tomas, los likes que te han dado por sacar tus morros en una foto rodeado de ganado (es tu forma de ver el mundo, sigh).

Vuela, no tienes porque creer en la gravedad, no respires, sobretodo no te reproduzcas, que todos estos conceptos los adquiriste de la misma forma que cuando te explicaron que la lectura era buena.

Recuerdo vivamente el libro que me hizo querer leer, sin entrar en los cómics que siempre han estado por casa, “El Misterio de la Isla de Tökland” de Joan Manuel Gisbert. No se si ha día de hoy ha envejecido bien, ni falta que le hace, entró en el momento justo. Es verdad que no me obligaron en el cole, me lo compraron mis padres porque si, ellos me compraban estos raros objetos mágicos ¿has pensado que quizá eso también fallaba, no solo la selección escolar?

En el colegio leímos un fragmento de “El Fantasma de Canterville” de Oscar Wilde, obligado, solo un cachito, tan chulo que, de nuevo a mis progenitores, les pedí el libro entero. Dentro había otros relatos de Oscar Wilde, recuerdo vivamente lo mucho que me gusto el final de ” La Esfinge Sin Secreto”.

También disfrute, en instituto ya, “l’Esquelet de la Balena”de David Cirici, ‘El Mecanoscrit del Segon Origen” de pedrolo, “Ratas” de Delibes, …puede que para otros fuera una tortura, les desmotivaron pero estaban ahí para mi “Nada” de carmen Laforet, ‘La Plaça del Diamant.” de Rodoreda.

Decidí no quedarme con “Frena, Candida, Frena”, he tenido que buscar que ese de Mayte Carranza, que me pareció una mierda, tendría su publico. Quizá era el que no disfrutaba con los otros, ¿quizá es el mismo que ha dejado de leer?. Me quede lo que me gustaba y amplíe.

Se me presentó un mundo tan infinito e inabarcable que limitarme no fue mi primera opción. Me bañe en todo lo que caía en mis manos, bueno o malo. Me escondí en el gran templo de una biblioteca y le recé a los dioses de las letras mayúsculas y minúsculas por igual. Más tarde tuve tiempo de seleccionar, seguir equivocándome y maravillarme de cuentos que me habían pasado por alto. Llegue tarde a la gran obra de Carroll, de Barrie, mi amado Ende, Euxupery,… hice el camino inverso porque en literatura no hay señales, hay aventuras. Me aleje por la senda de Philip K. Dick, de Bradbury,… ¿cómo puedes negarlos? Aunque realmente fuera una miserable porquería lo que te obligaron a leer, ¿de verdad no has hecho por buscar más alla?

Los libros fueron un refugio delicioso, algo que no aprendiste, ni aprenderás con tu negativa, ni siquiera te llegara esto, no acostumbras a leer.

Llegaron más cosas gracias, o a pesar del cole, no importa el culpable, en tu caso tampoco, aunque seas tu mismo.

Esto no pretendía ser una enumeración, ni tan siquiera una lista de mis libros, autores, favoritos. Me dejo muchos fuera, Lorca, Machado, Kundera, …gente que me acompaño en aquella época, no todos han sobrevivido. Con el tiempo he descubierto cosas y no puedo dejar de admitir que en el cole no hicieron la mejor selección, pero fue una buena toma de contacto, un principio y una puerta.

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Derivando


Eficientes

29 octubre 2018

Fue en dos mil veintiuno , para mi el futuro, un gusano capsular se integró, gracias a la avanzada cirugía nanotecniculógica, en mi organismo.

Son insectos tremendamente eficientes, tenerlo dentro era contar con un archivista particular. Se deshizo de todos mis pensamientos negativos, reubicando aquellos más importantes para que fuera fácil acceder a ellos sin la necesidad de buscarlos. Así me pude concentrar en lo que de verdad valora la sociedad, entonces era una persona de provecho.

Le di la bienvenida conversaciones sobre el tiempo y partidos de fútbol, adiós creatividad, hola entretenimientos absurdos, ambiciones por tener dos casas, siete coches,… un billón en lingotes de oro y un puesto de poder. Bye-bye solidaridad, inteligencia, humor,…la vida solo era producir y ascender en un trabajo anodino.

Fue a finales dos mil veintiuno, tomé laxante suficiente como para deshacer a un elefante, evacue a mi gusano capsular y fui tremendamente feliz incluso cuando me despidieron por ser demasiado humano.

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Caídos en desgracia

22 octubre 2018

Ahora ya no se habla de crisis, somos tan asquerósamente ricos como siempre hemos sido, pero ya no se habla de crisis.

Isabel se quedo sin trabajo un año antes de que todo se fuese a la mierda. Era, en definitiva, una afortunada. Había aprendido a hacer malabares trescientos sesenta y cinco días antes que el resto de plantilla. Por eso, aunque llegaba debilitada por el hambre, aquella crisis no era nueva para ella.

Sin más le hizo un hueco a los nuevos. Les explicó donde encontrar los mejores rincones para desaparecer, siempre necesitan esconderse, sobretodo al principio, incluso en comunidades tan unidas como está.

Les explicó sus desventuras esperando que aprendiesen de sus errores, sabiendo que probablemente no lo harían. Recién caído aun te sientes superior, incapaz de llegar más bajo.-Me levantare- siempre piensan lo mismo. Ella esperara para recoger sus restos, cuando ya no se crean mejor que nadie, incapaces de seguir cayendo, aunque siempre quiere equivocarse, con esto, pocas veces lo hace.

-Todos tenemos que cometer nuestros propios errores- les decía- pero el que quiera me puede escuchar.

Algún día esto seria un mal recuerdo, cuando les convenzan que así es la realidad y estar tan jodidos sea sustituido por una aceptación de que esa es la vida que les toca. Mientras llega ese triste momento avanzan, con suerte se levantara una revuelta antes de que se den cuenta de que ya no hay nada que hacer, porque ya nadie habla de crisis.

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Fea perdida

9 octubre 2018

Sentía que su autoestima era baja, inexistente. El espejo, para el no tenía virtudes, señalaba todos y cada uno de sus defectos. Era ciego a su inteligencia, incapaz de reír con sus gracietas y, por supuesto, no la consideraba lo suficientemente guapa, no para lo que exigían los cánones de belleza actuales.

Era una puta mierda, un cero a la izquierda pequeño y repugnante.

“Solo un mal día”, le gustaba repetírselo pero la realidad mandaba y ella obedecía. Se hundía mucho más en barro y desesperación, “puto espejo”, asumió el discurso, se lo habían repetido tantas veces que…

“A la mierda, a la mierda, a la mierda”. Débil rompió su reflejo con las manos desnudas. Sus nudillos sangraban y con la sangre escribió en el suelo “tengo cosas por hacer”. Salió desnuda a la calle, donde no había espejos vigilantes. Se sentía libre para ser feliz, fue feliz, fue muy feliz abriendo en canal a todo el que se le pusiese delante.

“Lo que importa es el interior, me lo decíais tantas veces mientras me criticabais. ¿Queréis que adelgace?¿ Qué sonría?¿ Qué os enseñe las tetas y os ponga mi coño en bandeja? Ya no soy la chica tonta que conocisteis, ya no me escondo.”

Tenía la autoestima por las nubes y un cuchillo de carnicero.

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En mil ciclos

1 octubre 2018

El reloj, implacable, continuaba con su lento devenir, marcando el compás de nuestra desdicha.

Cero siempre iba acelerado, un punto por encima de la cadena de montaje. Entre pieza y pieza, en treinta segundos, encontraba el instante para otra imaginaria. Mientras el resto sudábamos él sonreía fresco.

-¿Has visto eso, Zeta?

– Calla, Cu , sabes que no es el momento.

“Prohibido hablar entre nosotros”, “prohibido interactuar”, “prohibido hacer algo que no tenga que ver con la producción”.

Las normas eran tajantes y, aunque en ningún momento se nombraba castigo alguno, todos sabíamos que existía, que debía ser terrible.

Seguro que Cero había sido amonestado alguna vez, por eso era tan eficiente.

El reloj volvió a hacer un tic, otra pieza revisada, empaquetada y lista, tac. La alarma para el descanso sonaría en apenas mil ciclos.

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La Plaga desde fuera

24 septiembre 2018

Encerraron el frio de la mañana, molestaba a demasiada gente y lo consideraron inadecuado. Todas las entradas de la ciudad, las salidas, se cerraron con una enorme cúpula de cristal templado. Un brazo hidráulico la subía y bajaba a su antojo, evitando que las personas se sintiesen atrapadas.

Dentro todos parecían felices con su termo-regulación. Siempre había quien quería aumentar a disminuir la temperatura pero al final la convivencia se imponía.

Con el tiempo un queja constante quiso que ya no hubiese más aperturas- Solos estamos mejor-. Sellaron la semiesfera al suelo para así poder mantener un ambiente tranquilo y constante.

Se suspendieron las relaciones con otras partes del mundo, tintaron la gran ventana para que nada, ni nadie, contrariase la hegemonía dominante.

ooo

Aquella cúpula era casi un mito. Una gran muralla que aislaba a sus residentes del exterior. La expedición abrió una brecha por la que salio un gas concentrado. Con cuidado entraron para encontrarse los cadáveres llenándolo todo. Una plaga, algo que en apariencia no supondría un problema, había diezmado a aquella población atrapada.

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