La Araña Invisible

11 diciembre 2018

En un rincón en sombra, casi invisible, Doña Fernanda la araña, espera paciente. El tiempo es algo húmedo y pocos insectos se quieren adentrar en su casa, pero ella no tiene prisa.

-¿Me permite un instante?- Siempre se desliza sobre sus invitados, con algún saltito si el hambre se le hacia una eternidad y su presa estaba a tiro.

Si que, al invitado, lo empaquetaba en un instante, lo envolvía en fina seda pero luego lo reservaba hasta que tu estomago le marcase el momento de secarlo poco a poco. Nunca perdía su amabilidad, ni la sonrisa, pero no era cosa de un momento.

La mariposa, no la mas bonita de su especie pero si de colores fantásticos, ella, que ya había perdido algunos amigos en trampas similares, contesto rápida.

-Lo siento, tengo prisa – y en su empeño se arrancó las delicadas alas.

Apenas podía volar. La gente miraba su cuerpo tullido, preocupada de lo mucho que se había estropeado- Ahora, eres tan fea como yo-le dijo el gusano. fea e incompleta

La araña en cambio, invisible en su atalaya, no se preocupaba por lo horrible de su presa, a ella le preocupaba quedarse sin comer y que el resto de insectos aprendiese a escapar .

LaRataGris

Anuncios

Culpables de no revolucionar

8 diciembre 2018

Culpables de no revolucionar

Vota Charlie


Perdedores

4 diciembre 2018

Perdedores

miscelania

 


Caída en capital

30 noviembre 2018

Caída en capital

fgh


Piscinas felices

27 noviembre 2018

-Gwendolin, ponte aquí-. Llevaba dieciocho años siendo la madre perfecta de los piscinas. Conocía las sonrisas adecuadas, la pose correcta para resultar sexy sin ofender, podía ser amante de un marido y amiga de su mujer sin que los compradores sospechasen. Con su experiencia eran innecesarias las indicaciones de aquel niñato no dejaba de dar, al fin y al cabo no podía llevar más de un año de director artístico.

-Marco, tu a su lado. Coge una hamburguesa y ofrécesela.– La barbacoa había sido la única aportación real. No hace demasiado que se habían puesto de moda y habían sido todo un acierto. Le daban un matiz de verosimilitud a la fotografía.– Los niños que jueguen en la piscina.

Cada piscina se construía bajo la imagen de la familia ideal, ellos llevaban nueve años juntos.

Marco había empezado siendo padre en anuncios de clínicas de fertilidad. Para Oscar y Rosa Marín era su primer papel importante, aunque ya empezaban a estar mayores para ser niños, pronto pasarían a su condición de juguetes rotos, recordados con nostalgia y comparándolos con lo que habían sido veinte años antes, en la probeta.

Gwen ha sido chica de piscina toda su vida, era de los pocas que lograba mantenerse en el trono. Fue niña, adolescente, la adolescencia fue complicada; nadie te quiere en las cajas con esa edad, prefieren que te interprete una cría sin pavo. Por eso aprendió rápido a disfrazarse de madre adecuada, maquillaje disimulado y sutil, relleno en el bikini para que no tuvieran que esperar un desarrollo completo.

Genial, siguiente – A principio de año hacían fotos para las cajas de piscina del mundo entero. Ellos vivían en aquellos decorados artificiales. Se teñía el pelo para parecer distintos, combinaban distintos bañadores, distintas poses, distintos utensilios y siempre la misma familia, en todos las cajas, disfrutando del verano de un jardín prefabricado. Que felices eran en la perfección.

-Gwen- volvió a insistir, otra posición, todo tenía que estar a su gusto– ¿Gwen?-su nombre flotaba muerto, sobre las aguas tranquilas. Nadie podía moverse para salvarla, habían detenido el tiempo.

LaRataGris

 


Elecciones Andalanes

23 noviembre 2018

Elecciones Andalanes

l


La vida lucha

20 noviembre 2018

De una forma extraña la vida continuaba deslizándose incluso a pesar nuestro. Sus mecanismos de defensa, al principio los creíamos inexistentes, se nos empezaban a antojar infinitos. No solo se defendía, más bien parecía un terrible ataque, lento pero eficaz.

Se había parapetado en las mutaciones, primero ligeras e inapreciables, sutilmente cambiaba nuestro entorno, transformaba nuestros cuerpos. Echábamos la vista atrás y ya no podíamos reconocernos. Al final de la guerra seriamos otra especie, habríamos extinguido a nuestros antecesores o moriríamos en el intento, claudicando a la vida. Este sería el reinado del Homo Mortuus.

LaRataGris