Conocer un nuevo mundo, o uno viejo, todo da un poco igual cuando tienes hambre. Te embarcas en una empresa imposible, atravesando un mar tempestuoso que hunde la charada a la que llamas barca, alambradas llenas de espino, de guardias, de mil y un contratiempo que te impiden llegar a esa tierra prometida que no deja de ser otro desierto yermo como del que huyes.
¡Si!!! Hay árboles que crecen, que pudren sus frutos, pero tu no puedes recogerlos porque, en el paraiso, no se come fruta.
¡Si!!! Hay animales, dicen ser sagrados para tu religión, ojos del dios que no te cuida.
Personas que estaban en paro cuando llegaste, que siguen parados, que tienen miedo que les robes un sueño inexistente.
Semillas de progreso que no florecen si no las abonas con papeles, papeles que no te dan sin la planta del futuro, ¿Dónde se esconde? Bajo tierra, resulta inútil regar sin fertilizante.
LaRataGris.
Escrito por laratagris 






