Eléctrico

21 enero 2013

Vivían pequeños seres eléctricos en rincones oscuros. Iluminando con sus ojos leds las estáticas del aire que les sirven de aperitivo. Sobreviven entre sombras, atrapados por el cable que lo conecta a una comida mucho más nutritiva pero menos gustosa.

Caminan en círculos reducidos, pinchando, a cada paso, con sus patitas arácnidas; corren, saltan en su centímetro cuadrado sin atreverse a intentar escapar lejos del enchufe.

Un día, solo uno, tropezó tensando el cable que le ataba. Sonó un click y continuo vivo. Se casi descargo del susto. Caminó lentamente mientras atrapaba toda la estática que quedase a su alcance. Masticaba, un pasito, volvía a morder mientras pensaba en cómo, a pesar de la debilidad, se alejaba, sin problema, de su principal fuente de energía, sintiéndose libre de no dar carreras alrededor de un punto vacio. Allí donde iba llegaría más lento y más feliz.

LaRataGris


Adelantando trabajo

14 octubre 2009

Aquí, donde nadie para, en la ciudad del trabajo y la rutina, hay una norma no escrita. Se basa en la producción seriada, en la que cada cuál se encarga de una parte del proceso.

Alguien le da a un botón rojo cada cinco segundos, se abre una compuerta y cae un tornillo sobre una cinta transportadora. A miles de kilómetros, algún desconocido pulsa, también, otro botón cada cinco segundos y, sin saberlo, pone en marcha los engranajes de la cinta que se lleva su metálica carga entre unas cortinillas de fieltro. En la sala de al lado, un tercer operario recoge el tornillo, lo deposita en una cajita de metacrilato y la apila sobre el resto de cajas hasta que el turno de las ocho las recoja todas y continúe el proceso a intervalos de diez milisegundos. Si un eslabón falla, si rompe la cadena, detiene la gran fábrica de la humanidad en la que todas las personas son parte de la misma maquinaria.

Es por eso que nadie deja para mañana y la eficacia se lleva trabajo a casa, sin saber realmente para qué sirve.

El tiempo libre desaparece, a excepción de unos minutos que se gastan en adoctrinar a los niños en la bondad de un sistema en el que todo está perfectamente estructurado, hasta el sentimiento de dolor más básico.

La alienación es tal que se adelantan los días. El Lunes ya se hace la faena del Viernes y el Viernes se concluye la producción de todo el año seis meses y cinco minutos antes de tiempo. Las celebraciones invaden todo el globo aumentando el rendimiento en un setenta y seis por cien. Cada vez va todo más rápido. Los diarios salen en segundos, hablan del triunfo de la masa obrera : Ocho mil coches más, la carne del planeta ya está envasada, lista para ser comida, talados todos los árboles necesarios para poder publicar este periódico por dos siglos más,… y nos ahogan los automóviles, la carne se pudre envasada sin que nadie tenga tiempo de alimentarse, la gente muere desnutrida en un ambiente con cada vez menos oxígeno,…

Poco a poco somos la única especie sobre la Tierra. Desaparecen los animales que nos alimentaban, se marchitan las plantas que aún no habíamos cortado y la Tierra perece llevándose a su tumba a todo aquel que aún estaba preocupado por seguir corriendo.

LaRataGris.


Compra barato en almacenes Onorato

30 septiembre 2009

No me encuentro muy bien. Me gustaría que todo acabara en seguida, como sucede en la tele….Síííí, eso es, quiero ser una mujer anuncio para estar siempre feliz aunque tenga la regla. Y entonces me pondría tan guapa que hasta un desconocido me regalaría rosas, compradas en el supermercado que tengo frente a casa, por que lo bueno si barato dos veces bueno. Pondría las flores en un jarrón obtenido por entregas, cada semana un pedacito para pegar, con el primer número un fascículo y dos piezas de regalo. Una vez acabado hasta lo puedes lavar con los platos, por eso siempre llevo en el bolso una botellita de jabón, así cuando tenga el último trozo le quitaré las bacterias con el que lava más blanco, por que se introduce hasta en la grasa más incrustada. Creo que, como incluso funciona con la ropa de color, me compraré un vestido azul en la moda india de la planta mediana edad del tajo francés, muy entalladito y sensual, haciendo juego con el capó del coche en el que me subiré. Aunque ahora que lo pienso, lo mejor para tumbarse en un coche es un minibikinicito. Así, de paso conduciré el coche hasta la playa. Paco me estará esperando, aunque habrá llegado por su cuenta, con aguilas viajes, para no tener el Strees de conducir. Yo sí que llegaré un poco streesada, menos mal que mi madre piensa en todo, me tomaré la aspirina efervescente: shishiishisish y todo habrá acabado. Todo incluso el sueño, despertaré en un tren. En él siguen hablando dos testigos de Jehová sobre sus paranoias. Les digo- “Lo siento tengo la regla”- me fumo un peta y me pongo a volar a mundo realidad, donde aún siento dolor y no hay final de anuncio, os lo aseguro.

LaRataGris.


Oniria

23 septiembre 2009

un indicador en blanco

me dio la bienvenida a Oniria.

Y, desde que estoy aquí creo en todo.

Incluso, a mis venticinco años,

vuelvo a creer en el ratoncito Pérez;

hecho insólito desde mi crisis del setenta y siete.

Lord Morpheus de Canterville

Habitante de Oniria.

Cuando Lord Morpheus decidió escoger Oniria como su nueva residencia lo hizo en vistas de un lugar tranquilo. Y tan tranquilo, con él doce habitantes, y no esperéis que lleguen más, al chocar con aquel cartel mudo lo escondió de todo posible viajero. De los otros once habitantes nada sabía, puede que se cruzara con alguno antes, pero lo tomaría como otro más; pues en Oniria sus habitantes creen convivir con toda una comunidad, aunque sean producto de su imaginación. Lord Morpheus trabajaba en un gran edificio cuyo dueño era Samuel Gaiman, amigo imaginario del undecimo en llegar a la ciudad. No es de extrañar, pues, que tanto el undecimo como el duodecimo se encontraran bajando en el descanso del trabajo, Maese Byrne bajaba de visitar a Gaiman. A pesar de ser de los pocos personajes reales de la historia no intercambiaron palabra, cada cual a su asunto hasta la planta baja. Se abre el ascensor y Lord Morpheus va a salir primero, pero no puede, un fuerte brazo le sujeta.

– “Espera, ¿no ves cómo caminan, vagueantes y errantes, espíritus sin rumbo ni descanso?”- pronunciadas las palabras de Maese Byrne, Lord Morpheus observa el lugar al que iba a entrar y por una de esas extrañas cualidades que posee Oniria, la imaginación de Maese Byrne se hace (hizo) del Lord. Un montón de zombies arrastran sus cuerpos por pavimento gris.

– “tranquilo, tengo una idea. Podemos subir entre plantas y provocar un cortocircuito en el ascensor, aquí no entrarán esos malnacidos”. ¿Qué podía hacer Lord Morpheus?, el nunca antes estuvo en tal situación, y el plan de Maese Byrne parecía bueno. Seguido a rajatabla lo dicho, dos de los doce comenzaron a vivir allí.

El asunto de la comida fue un poco más peliagudo, por suerte el pasado ventitres Lord Morpheus estuvo en las costas de Oniria, se le había metido un poco de arena en los bolsillos con la que tapizaron el suelo del ascensor, y con las semillas que Maese Byrne llevaba, por lo que pudiera pasar, hicieron crecer su propio huerto. El agua les vino de las lágrimas de insatisfechas hormigas, que sin pan que recoger, allí mismo se ponían a llorar, ellos recogían sus lágrimas en pequeños dedales que alguien olvidó en la esquina del ascensor. De ellos bebían y con ellos regaban su huerto que dio frutos a las tres horas de ser plantado.

Trece días viviendo así pasaron, más por su voluntad ya que si se hubieran preocupado en salir se habrían dado cuenta de que el décimo cambió el sueño y todo era de nuevo “normal” en Oniria…

 

LaRataGris.


inútil

16 septiembre 2009

Soy inútil, soy mujer, porque así me hacen sentir. Buena para nada, de ese montón de la normalidad del que no te dejan escapar.

Estudié con la vana promesa de un futuro que, en realidad, es como el de todos, te apliques a los libros o a la cerveza. Más me hubiera valido no perder el tiempo y, quizá, ahora me sentiría mejor. Soy óptica por que me dio miedo suspender bellas artes. La cobardía me empujó y seguí caminando gracias a la inercia- Aquí,- pensé- obtendré un título que me permita comer- después quemaría el mundo con mis ilusiones.

Aquella carrera rezumaba rebotados. Vienen de sitios en los que no pudieron entrar gracias a una baja nota de corte. Se instalaron, como yo, en la rutina y la hacen suya. Tras dos o tres años en su facultad da miedo descubrir cómo la gente se miente para ser feliz, por el bien de su cordura- Esto es lo que siempre quise hacer, desde pequeñita- Eso es lo que cuentan, y, a veces, me creía sus fantasías. De repente, ves a alguien por aquellos pasillos, un compañero que conoces desde que quiso ser médico y que te explica como nunca hubiera soñado otra cosa que no fuese ser óptico. El descalabro es mayor con los que estan trabajando, dependientes con título, con aires de superioridad.

Yo no quise vivir ese autoengaño, me conformé con acabar lo antes posible para dedicarme a algo realmente hermoso. Me apliqué tanto en escapar que no ví lo que pasaba a mi alrededor. Hoy si me viera obligada a repetir, me quedaría en el bar; jugando a cartas, bebiendo, charlando. No volvería a perder mi tiempo de aquella manera. Cuando terminas se acaban las becas. Con una carrera las suponen innecesarias y cualquier otra universidad que tantees te sale al doble de lo que ya has pagado. Te tienes que poner a trabajar en prácticas, por un sueldo risorio, de los que te dan para bien poco pero te quitan todo el tiempo del mundo.

Al final desistes, buscas cualquier sitio con un sueldo decente, un horario que no te trate como una máquina que no necesita descanso. Obviamente no lo encuentras, el paraíso no existe y tras muchas entrevistas te das cuenta de que no estas preparada, eres fea y exiges demasiado, un poco de respeto que nadie te va a conceder. Sólo eres una puta que encima tiene que poner la cama.

LaRataGris.


Cosas para hacer un día cualquiera:

26 agosto 2009

Las Matemáticas Del Tiempo.

Suma las cifras del año. El dos, el cero, otro cero y un cinco, estamos a día siete. Le resto el mes, febrero, me he quedado con un cinco, como si el año fuera primero y el día después; cinco y siete, dos cifras, mes dos. Sumo el mes y terminación del año, día siete de nuevo. Combinaciones infinitas de un mismo resultado. Siete por cinco treinta y cinco, menos dos y le sumo, ayer fue seis. Simplemente lo sumo, mañana sera ocho. Entre dos días, entre el seis y el ocho, hoy es siete. Hay tantas posibilidades que me pregunto por qué sólo nos dejan ver el siete de febrero del dos mil cinco. Se olvidan las raíces, las divisiones, las otras convenciones que hacen tan rica la fantasía humana. Nos quedamos con un mísero calendario de doce meses, con semanas de siete días, sólo un año bisiesto cunado en realidad todo se relaciona por encima de lo que nosotros decidamos qué es correcto y qué incorrecto.

Nací el día de la a de la víspera de todos los perros que gruñen una vez. La razón se vuelve extraña ficción.

LaRataGris.


Sonría por favor, va a ser asesinado

19 agosto 2009

Aquella mañana, no muy temprano, había gran revuelo en el congreso de los diputados. El excelentísimo presidente del gobierno había regresado de la conferencia para el desarme mundial y se había sentido ultrajado. El fotógrafo en la foto de grupo, con todos los mandatarios, le había cortado la cabeza, encima de que lo relegaban a la última fila. Por supuesto, todo el país levantó el grito al unísono cuando Rivaldo marco gol, también lo hicieron los compañeros del partido gubernamental apoyando a su jefe- Esto no puede acabar así.

Muy diplomáticamente se le declaró la guerra al resto de potencias, aun cuando previamente se había firmado la paz eterna. Así que primero hicieron una hoguera con el papel mojado y después decidieron que no sufrieran inocentes. Se calcularon las bajas hipotéticas y se optó por fusilar a los presos en sus propios países para evitar los gastos de repatriacion.

Cuatrocientos mil manguis, yonquis y demás purria de clase baja murió en España sin la necesidad de una bomba incontrolada. Dos fueron los muertos de Estados Unidos. Uno por la lucha, el otro por pena de muerte. Entre medio, el resto de países con su cifra media de caídos.

Se tiraron algunas chavolas, se montaron veinticuatro o treinta y cinco desfiles y el país perdió la confrontación; pero el honor se salvaguardó.

Los vivos contentos, los muertos muertos y la mayor audiencia para los programas informativos.

Porque en la guerra no desaparece quien debe sino quien no tiene el poder de protegerse.

LaRataGris.