“Nevo” hogar

21 agosto 2019

-Nadie sabe si los sueños hibernados se pueden cumplir, no reconocen su sabor ni sus posibles intolerancias. Fue un sueño largo, de varios parsécs.

Se había marchado a más de veinte años luz, lejos del mundo; su mundo y su realidad. Aún mareado respiró profundamente para empaparse de la textura de su nueva vida. Nadie le esperaba tras la exclusa.

-¿Es aquí? ¿encontrare aquí mis sueños?-

El muelle olía a metales pesados y óxido mientras la ciudad se extendía a sus pies, vibrante y desesperada. Cada hormiga con la que se cruzaba parecía saber que función cumplir.

– Me permite- escucho como si un despertador lo atrajese a la gravedad del planeta. Comenzó a caminar por la rampa, aligerando el tapón que él mismo había provocado.

-¿Dónde, amigo?

El taxista tenia un acento Jamaicano extraño, el de alguien que llevaba demasiado tiempo fuera de casa.

-Calle nevo hogar, por favor

-¿Usted es de los que lleva poco tiempo por aquí?- Algo tan obvio como acabar de bajar de una lanzadera.

-Si, -quiso ser tajante- si no le importa aun estoy cansado de la hibernación

-Esto no le va a gustar- le contesto sin notar el frío – esto no le gusta a nadie.

Con pasmosa indiferencia. Habló durante todo el recorrido, sin esperar respuesta.

Pagó con sus últimos créditos y se bajó en el trece, nevo hogar. La casa no era demasiado grande, ni ostentosa. Parecían los restos de algún naufragio, mal amontonados y frágiles.

Un timbre sordo resonó seguido de unos pasos ligeros. La puerta se abrió dejando ver una chica joven, con cara de pocos amigos.

-¿Quien es usted?

-Soy Rubén- Tartamudeo intimidado por el ímpetu de ella- Tom me dijo que podía visitarlo cuando quisiera.

Ella lo miró perpleja.

-Aquí no vive ningún Tom.

– No puede ser, Tom, Tom Mcauto. Él me dijo que viniera, que me ayudaría con mis sueños.

-¿McAuto?

-Si. Me dijo que aquí podía pasar de todo.

-Eso fue hace demasiado, aquí ya no pasa ni el tiempo. Mi bisabuelo murió y seguramente los sueños que te prometió ya no son los del mundo.

Empezaba a ver una colonia sin futuro. A muchos, como a él, les pilló en dormidos, ya no era la tierra prometida. No era más que un gueto del mañana al que se le han acabado los recursos que vinieron a explotar.

– Sera mejor que consigas un billete de vuelta, que sueñes un nuevo destino que no este muerto cuando llegues.

LaRataGris

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