Matrimonio de conveniencia

18 septiembre 2020

Matrimonio de conveniencia

 

exito asegurado


El cuento del profeta

18 agosto 2020

En mil setecientos veinte el autor francés, de ascendencia austriaca, Lukas Maximiliano Lehner, publicó la novela “Non-retour”. Esta, aunque a día de hoy se puede considerar como una obra visionaria, paso sin pena ni gloria, siendo incluso tildada en su momento mera fantasía, poco creíble y llena de ensoñaciones imposibles. Es más tarde cuando se recupera, fascinados por la increíble precisión con la que retrata rasgos de nuestras sociedades modernas, de una forma desmesuradamente costumbrista.

Unicamente al alcance de otros grandes autores de ciencia ficción como Asimov, Bradbury, K. Dick, Ursula K. Le Guin,… su obra parece no envejecer, más bien al contrario. Con un grado de descripción tan aterradoramente acertado que parece estar describiendo situaciones actuales sobre las que, evidentemente, el señor Lehner no tenía ningún tipo de conocimiento, llegando hasta el punto de hacernos aceptar como plausible la idea de un viajero del tiempo.

Lukas escoge el año dos mil veinte para desarrollar su historia, sin miedo a la futuras comparaciones que esto pueda generar.

Vislumbramos ahora, a toro pasado, todas las advertencias que el autor vertió en dicha obra.

Antes de adentrarnos, por eso, en una valoración más detallada del contenido detengámonos en ciertos paralelismos que no debemos dejar pasar por alto. Tanto mil setecientos veinte como dos mil veinte son años bisiestos, hecho que seguramente el autor determino con un sencillo calculo para, de está forma, poder reflejar su tiempo en el nuestro. Además en mil setecientos veinte una epidemia de peste negra asolo Francia, si bien no tuvo un carácter tan desbastador como la más recordada de mil trescientos cuarenta y ocho, es evidente que fue el detonante para comenzar a fascinarnos con su gran novela.

Entrando de lleno en la obra diremos que la trama oscila entre lo tópico y lo absurdo, permitiendo al estudioso que no se distraiga con hechos triviales. Lukas consigue así que el lector se centre en la verdadera fuerza de su escrito, en su anticipación de sucesos venideros.

Habla por ejemplo de una tecnología futurista en la que se pueden reconocer los actuales móviles: ” … deslizó la tapa de la bonita caja, donde guardaba un millón de datos entre lo relevante y lo estúpido. ¿Cómo erá posible que cada persona del mundo guardase una entre los pliegues de su traje? ¿Cómo podían esconder en ellas tanta información?”. Sus protagonistas, encerrados en colmenas habitáculos para protegerse de la enfermedad, se pasan la mayor parte de la novela atrapados en las imágenes que habitan sus cajas mágicas, no paran de consultarlas y guardar en ellas más recuerdos que no volverán a mirar.

Tras varios intentos por recuperar la normalidad y sus consiguientes rebrotes, la población va diezmando hasta que, finalmente, se convencen de la gravedad y abandonan el uso de mascarillas estéticas, decantándose por aquellas que pueden dar mas protección.

Claro que no coinciden los nombres y los carruajes subterráneos son una suerte de metro masificado, en el que mensajes contradictorios se mezclan con lo que se debe hacer y lo que se puede: “No use el transporte para evitar aglomeraciones pero no deje de usarlo para ir a trabajar”

Habla de héroes de no hacer nada, de aplauso fácil para luego esconder la cabeza bajo el suelo.

Las copias que se pueden consultar a día de hoy son escasos y en mal estado. Son ejemplares que han pasado de generación en generación como una reliquia que cada nuevo vástago ha ido cuidando y atesorando con menos intensidad.

Algunas de las copias que he podido ojear pueden resultar curiosas a nuestros coetáneos. Las que han podido salvarse de la quema del olvido cuentan con preciosos grabados que parecen dibujar, con la misma precisión que sus palabras, los tiempos que nos ha tocado vivir.

Tres encierros nos quedan, si hacemos caso de sus palabras, tres encierros antes de tomar conciencia e intentar solucionarlo. Con el tercero, el libro, describe un punto de no retorno en el que las clases populares serán el primer sacrificio al Dios vengativo del dinero. Tras el martirio volveremos a respirar no sin antes provocar un verdadero cisma en la sociedad.

¿Lo conseguiremos? un final abierto y algo vago nos impide anticipar la interesante conclusión.

-Tendrás que vivirlo.- parece querer decirnos Lukas, como si ya hubiese hecho demasiado avisándonos y la salvación solo estuviese en nuestros manos.

LaRataGris


En paradero conocido

7 agosto 2020

En paradero conocido


La pequeña mentir@

4 agosto 2020

-¿Por qué?- le preguntó la gran mentira-¿Por qué no me amas igual que la amas a ella? ¿Por qué sino es más que otra mentira pequeña e irritante? ¿Por qué si yo te prometo grandeza, respirar lujo y tranquilidad? ¿Qué te da esa furcia sin promesas?

-No me da. Ni promete ni me exige por ser. Es, si quieres llamarla así, una mentira a la que me siento más cercano. Porque cierro los ojos con la tranquilidad de que esa mentira es mi verdad. Un punto al que me dirijo, sobre el que pivoto, me acerco y me alejo porque ella es libertad. Su frio me atrae como el oso va a la miel. Es cierto que tu me das calor, un calor artificial, sin la esencia de lo que hace el calor placentero. Ella me congela y nos acurrucamos para no desperdiciarnos.

“No le dice a nadie que no le pertenece, ni que le pertenece, no ata ni desata para que todo los que estamos queramos estar porque si.”

“Ella, ese loco caos que pretendes ver, esa mentira, es real, palpable y soñadora. Ilumina sin marcar el camino, algo que tu nunca podrás”

-Puedo fabricarte un nuevo camino, venderte la idea de un retiro diferente, infinito.

-Pero,- le dije- no tengo dinero con el que comprar tus tonterías.- Y en un instante dejé de interesarle, yo y mi revolución, mientras mi pequeñ@ mentir@ seguía estando.

LaRataGris


Grupos de cuarentena

20 marzo 2020

Grupos de cuarentena

 

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¿Salud o economía?

14 marzo 2020

¿Salud o economía?

Cultívate


Crecer con menos

27 diciembre 2019

Crecer con menos

Dinero por sangre” es una exposición donde diversos artistas hemos reinventado algunos billetes para protestar contra el polígono de tiro de las Bardenas. Por aquí os dejo el mio. El del resto tendreís no los podreís sacar del banco…

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No dejes de votar

7 noviembre 2019

No dejes de votar

Mejor Vota Charlie


“Nevo” hogar

21 agosto 2019

-Nadie sabe si los sueños hibernados se pueden cumplir, no reconocen su sabor ni sus posibles intolerancias. Fue un sueño largo, de varios parsécs.

Se había marchado a más de veinte años luz, lejos del mundo; su mundo y su realidad. Aún mareado respiró profundamente para empaparse de la textura de su nueva vida. Nadie le esperaba tras la exclusa.

-¿Es aquí? ¿encontrare aquí mis sueños?-

El muelle olía a metales pesados y óxido mientras la ciudad se extendía a sus pies, vibrante y desesperada. Cada hormiga con la que se cruzaba parecía saber que función cumplir.

– Me permite- escucho como si un despertador lo atrajese a la gravedad del planeta. Comenzó a caminar por la rampa, aligerando el tapón que él mismo había provocado.

-¿Dónde, amigo?

El taxista tenia un acento Jamaicano extraño, el de alguien que llevaba demasiado tiempo fuera de casa.

-Calle nevo hogar, por favor

-¿Usted es de los que lleva poco tiempo por aquí?- Algo tan obvio como acabar de bajar de una lanzadera.

-Si, -quiso ser tajante- si no le importa aun estoy cansado de la hibernación

-Esto no le va a gustar- le contesto sin notar el frío – esto no le gusta a nadie.

Con pasmosa indiferencia. Habló durante todo el recorrido, sin esperar respuesta.

Pagó con sus últimos créditos y se bajó en el trece, nevo hogar. La casa no era demasiado grande, ni ostentosa. Parecían los restos de algún naufragio, mal amontonados y frágiles.

Un timbre sordo resonó seguido de unos pasos ligeros. La puerta se abrió dejando ver una chica joven, con cara de pocos amigos.

-¿Quien es usted?

-Soy Rubén- Tartamudeo intimidado por el ímpetu de ella- Tom me dijo que podía visitarlo cuando quisiera.

Ella lo miró perpleja.

-Aquí no vive ningún Tom.

– No puede ser, Tom, Tom Mcauto. Él me dijo que viniera, que me ayudaría con mis sueños.

-¿McAuto?

-Si. Me dijo que aquí podía pasar de todo.

-Eso fue hace demasiado, aquí ya no pasa ni el tiempo. Mi bisabuelo murió y seguramente los sueños que te prometió ya no son los del mundo.

Empezaba a ver una colonia sin futuro. A muchos, como a él, les pilló en dormidos, ya no era la tierra prometida. No era más que un gueto del mañana al que se le han acabado los recursos que vinieron a explotar.

– Sera mejor que consigas un billete de vuelta, que sueñes un nuevo destino que no este muerto cuando llegues.

LaRataGris


Mis amigos de los bancos

30 mayo 2019

Mis amigos de los bancos

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