El tesoro medio

8 octubre 2019

Era su primer día en el negocio familiar. Sería un igual a su padre, idéntico a su abuelo.

-Tengo tanta suerte-

Se sentía afortunado de ser hijo de un hombre tan importante. Tenía muchos amigos, los había visto caer, se pudrían de hambre y ganas.

Él se sabía especial- Soy clase media y lo voy a aprovechar – su papá estaría orgulloso.

Recibió el gancho que su abuelo entregó a su padre el primer día, le prestaron un carro hasta que pudiese conseguir el suyo propio y salió con una sonrisa a revisar todos los contenedores de la ciudad.

Eran como cofres del tesoro a los que a los que los pobres no tenían acceso, por no tener la llave que les otorgaban a los emprendedores. Él, en cambio, era de una clase privilegiada, no un vago sin remedio, tenía el futuro resuelto, igual que también lo tendría su hijo.

LaRataGris

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Legado

23 septiembre 2019

A las nueve un pequeño clic. La máquina, hace mil años programada, se pone en marcha sin importar lo que le rodea.

Ella no se plantea si quedan humanos sobre la tierra, si alguien escuchara su retahíla, es fiel a la programación.

Suenan los acordes previstos, unos voces pregrabadas vuelan en un coro multitudinario mientras, una voz de barítono saluda a las generaciones futuras.

– … escuchando, mantienes vivo nuestro legado. Haces que nuestra vida no halla sido vana. Gracias por estar escuchando, mantienes vivo nuestro legado. Haces que nuestra vida no halla sido vana. Gracias por estar…

-Este- suena otra voz algo más leve- este es nuestro regalo al mundo- y lee un cuento de proporciones épicas.

Seguros de que alguien les habrá escuchado, otro clic, termina la grabación. En otro tiempo, cuando existían los humanos, alguien respira con orgullo. Acaba de grabar una historia que no será baladí, que se escuchara aeternum.

LaRataGris


El teléfono infeliz

19 septiembre 2019

El niño quiere un teléfono. No quiere hablar, ni llamar, ni que le llamen, lo necesita para jugar con sus amiguitos en los nuevos parques virtuales.

Se promete explorar mundos lejanos desde la comodidad de casa, aprender y divertirse. Pero el pobre es demasiado pequeño.

En su dulce hogar son muy estrictos con este tema.

-No- le dice su padre- cuando seas mayor.

-No- le dice su madre- Ya tendrás tiempo.

Mientras tanto puede ver como papa chatea con los colegas del curro, como mama se ríe con el nuevo video viral, a su hermana subiendo un video en el que hace malabares con cuchillos,…

El niño obedece y espera, aprende a hacer un uso responsable de las redes con buenos ejemplos.

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ABeCe

12 septiembre 2019

-Compadre-dijo C-¿Cómo coño conseguiste currar con Carmen?

-Seleccionaba siete señores – contesto S- simplemente solicite servirle.

-Pero para pasar- entró evidentemente P– ¿preparaste pruebas? ¿Perfeccionaste…?

-¡Calla! ¡contesta!- Señalo a cada uno en momentos parecidos

-Soy suertudo, supongo. Simulé ser superior.

-¿Cómo?

– Solo salió

-Muy Modesto, mamón. Me matas mientras mientes. Maldito mentecato.

-¡Silencio! ¡suenas soez! Si sigue salpicare sus sesos sobre su sillón.

– Mierdosa memez.

-Calma, camaradas.

-Pasa, permíteles pelear. Puñetazos, pellizcos,… patearos, putos pendencieros.

-Como contrincantes caeremos, como compañeros creceremos.

-Pero prefiero perder peso para permanecer. Partid permanentemente, pereced por preservar puestos.

-iSientate! ¡Silenciate! soliviantador, seamos sensatos.

-Claro.

-Solo somos… ¿sumamos?

-¿Veintitrés?

-¿Treinta y dos?

-Si

-No

-¿Quien quiere queso?

-Letras locas

-¡Abecedarios, armaos!

-Posteriormente paz, primero pelearemos.

-Guerra.

-unidad.

-Padecéis prisiones parecidas pero predicáis prohibiros, pensad papanatas. ¿Preferís perder? ¡Pelead!¡Pelead!

-¿Irónico?

-Mezcla.

– Disolución.

-Sumad siglas.

pero ni en la aparente unidad del abecedario lograron encontrar las palabras adecuadas, cada letra pensaba unicamente en su parcela del diccionario.

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El terror del héroe

4 septiembre 2019

Allí estaba frente a la bestia más terrorífica que te puedas imaginar, Elgar el magnífico. Su coraza estaba hecha añicos sobre el suelo de la gruta, ya no portaba escudo, también destrozado, ni empuñaba arma alguna. Se encontraba desnudo, paralizado, atrapado por un pánico atroz y desgarrador.

Con un esfuerzo sobrehumano, para que sus músculos respondieran, giró sobre sus propios pasos, ocultándose entre las rocas, aprovechando cada sombra para que la formidable criatura no pudiese poner fin a su huida.

Fue un retorno horrible, siempre mirando sobre su hombro, midiendo cada paso. Por fin llego al pueblo que había jurado defender.

-Entonces, ¿no eres el héroe al que le pagamos un adelanto?- le gritó el poeta.

-No- respondió avergonzado-. Solo soy un hombre sin fuerza, uno como vosotros, con vuestro mismo miedo.

Armados con piedras, viéndolo débil, se lanzaron contra el otrora paladín. Golpearon entre cien hasta derribarlo, gritaron, bebieron su sangre y, enardecidos por la victoria, avanzaron como un solo ser vivo, dispuestos a enfrentarse a su profundo terror.

Era más grande que cada uno de ellos por separado, más poderoso, pero nada podría contra su furia, se habían comido el corazón del guerrero y ahora ellos eran el héroe…

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“Nevo” hogar

21 agosto 2019

-Nadie sabe si los sueños hibernados se pueden cumplir, no reconocen su sabor ni sus posibles intolerancias. Fue un sueño largo, de varios parsécs.

Se había marchado a más de veinte años luz, lejos del mundo; su mundo y su realidad. Aún mareado respiró profundamente para empaparse de la textura de su nueva vida. Nadie le esperaba tras la exclusa.

-¿Es aquí? ¿encontrare aquí mis sueños?-

El muelle olía a metales pesados y óxido mientras la ciudad se extendía a sus pies, vibrante y desesperada. Cada hormiga con la que se cruzaba parecía saber que función cumplir.

– Me permite- escucho como si un despertador lo atrajese a la gravedad del planeta. Comenzó a caminar por la rampa, aligerando el tapón que él mismo había provocado.

-¿Dónde, amigo?

El taxista tenia un acento Jamaicano extraño, el de alguien que llevaba demasiado tiempo fuera de casa.

-Calle nevo hogar, por favor

-¿Usted es de los que lleva poco tiempo por aquí?- Algo tan obvio como acabar de bajar de una lanzadera.

-Si, -quiso ser tajante- si no le importa aun estoy cansado de la hibernación

-Esto no le va a gustar- le contesto sin notar el frío – esto no le gusta a nadie.

Con pasmosa indiferencia. Habló durante todo el recorrido, sin esperar respuesta.

Pagó con sus últimos créditos y se bajó en el trece, nevo hogar. La casa no era demasiado grande, ni ostentosa. Parecían los restos de algún naufragio, mal amontonados y frágiles.

Un timbre sordo resonó seguido de unos pasos ligeros. La puerta se abrió dejando ver una chica joven, con cara de pocos amigos.

-¿Quien es usted?

-Soy Rubén- Tartamudeo intimidado por el ímpetu de ella- Tom me dijo que podía visitarlo cuando quisiera.

Ella lo miró perpleja.

-Aquí no vive ningún Tom.

– No puede ser, Tom, Tom Mcauto. Él me dijo que viniera, que me ayudaría con mis sueños.

-¿McAuto?

-Si. Me dijo que aquí podía pasar de todo.

-Eso fue hace demasiado, aquí ya no pasa ni el tiempo. Mi bisabuelo murió y seguramente los sueños que te prometió ya no son los del mundo.

Empezaba a ver una colonia sin futuro. A muchos, como a él, les pilló en dormidos, ya no era la tierra prometida. No era más que un gueto del mañana al que se le han acabado los recursos que vinieron a explotar.

– Sera mejor que consigas un billete de vuelta, que sueñes un nuevo destino que no este muerto cuando llegues.

LaRataGris


Marineros de fuego

23 julio 2019

¿Cómo empezó todo?

No creo que nadie se lo plantease, tenían problemas más urgentes que resolver. Desde la ventana de la oficina se veía las calles encendidas, lenguas de fuego lamiendo toda la ciudad.

-Si nos quedamos aquí finalmente entrara, calcinándolo todo- dijo Gabriel- también a nosotros.

Con materiales no inflamables construyeron una barca con la que navegar aquel río del infierno, solo después de veintitrés prototipos consiguieron a Bella Luisa. Hicieron un silencio por la capitana muerta en el primer intento

-Recibe tu nombre, Bella Luisa, en honor a esa mujer indomable.- En una ceremonia corta se prepararon para no volver a abrir la lucha por el nombre.

Un grito de esperanza se extendió entre los que quedaron atrás, mientras veían como se alejaban en busca de ayuda, impulsados por la presión de los extintores.

No vieron ya cuando necesitaron impulsarse con un motor de vapor, sustituyendo la presión perdida.

Navegaron varios días sin que el fuego tuviese visos de disminuir. Cada vez hacía más calor. Navegaron sin descanso hasta llegar a un mar de agua. Columnas de humo se formaban en la desembocadura. Impulsaron la barca hacia el cielo para luego dejarla caer estrepitosamente en el inmenso azul, donde el peso de los materiales impidió que siguieran navegando. Poco a poco se iba hundiendo, condenándolos a una muerte segura.

-¡Giremos el bote!- gritó Judith- la presión del agua contra el aire formara una capa de oxigeno que nos permitirá respirar bajo el agua.

A alguien poco cultivado le podía sonar tan fantástico como un río de fuego, algo tan irreal que era imposible que no funcionase.

Voltearon su medio de transporte y como si fuese un submarino caminaron por el lecho marino. Así viajaron por los siete mares, aprendiendo los secretos de los océanos y las costumbres de los peces. Se hicieron amigos de un pez araña, un pez globo y un pulpo. Con sus nuevos compañeros indicándoles el camino, salieron a ver las montañas del himalaya donde cogieron nieve que derretir sobre su fuego.

Los animales marinos los llevaron en su lomo y, en menos de lo que canta un gallo llegaron al principio de su viaje.

Lanzaron las nieves eternas sobre la ciudad y el fuego desapareció.

la gente que no había sabido hacer una barca les aplaudió, los encumbró como a dioses, aunque también hubo quien criticó que no viniesen antes con el agua mar en lugar de irse tan lejos.

-Ni lo uno ni lo otro- se defendieron- ese fue nuestro destino, nuestra forma de caminar para no quemarnos. Pero esa ya es otra historia que pretendería justificar algo que no tiene ni pies ni cabeza, solo alas.

LaRataGris

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