Enemigos condenados

19 octubre 2021

Empezaron a dividirnos en dos grupos. Por un lado definían a los integrados; eran ganadores natos a los que nadie señalaba. Podían campar a sus anchas, incluso tener pequeños deslices perdonables.

Habían vendido su alma y eso era suficiente para triunfar.

Del otro lado estábamos los que perdíamos las batallas y, poco a poco, nos iban acorralando. Siempre nos dejaban un pequeño espacio para que pudiésemos sentirnos vencidos entre cuatro paredes. Reducían la riqueza de nuestro mundo prisión.

Luchar empezábamos a imaginarlo inútil, teníamos que contentarnos con gritarle la desesperación al aire.

Yo, que jamás había querido formar parte del sistema, me encontraba atrapado. Incluso mis guerras nacían muertas.

Y, aunque quiero acabar la historia con una revolución esta no depende solo de un escritor ¿Me ayudas a reescribir las últimas líneas?

LaRataGris


Rapidfire, A.

12 octubre 2021

Me llamo Adrián S. Rapidfire. Si fuera una peli mi apellido me auguraría una vida de aventuras:

En mitad de la nada; un rifle, una misión. Rapidfire

Puede que una comedia ligera en la que hacer broma sobre mi eyaculación precoz:

El Rapidfire.

Soy dentista en una ciudad pequeña, donde todos nos conocemos:

Buenos días, Adrián, me Canso de escuchar siempre las mismas frases hechas, de conversaciones banales.

Estoy lejos de ser parte de una película: vida anodina, historia de refritos televisivos.

-Adrián -me dijo Marcelo-, deberías hacer algo que dejara constancia de tu pequeña inexistencia.

Y yo, que era tan poca cosa que ni conocerme podía, decidí que tenía razón. Quiero ser algo más que un don nadie. Y aquí estoy, hablando de mi apellido, regando la historia con algún chiste rancio. Es lo único que tengo y ni la mitad es cierta:

Me llamo Adrián, Rapidfire me lo he inventado. No se me ocurre ningún apellido más molón que este para aparentar la molonidad que no poseo.

LaRataRapidfireGris


Quiéreme

28 septiembre 2021

Para yo quererte has de quererme primero. Que ya no estoy para sufrir y el mundo es demasiado amplio como para andarnos ahora con tonterías.

Que hay gente que no te duele, que hay belleza en aprender de la risa, que ya me produce demasiado espanto la barbaridad de que la letra con sangre entra.

Quiero disfrutar del camino, cantar, bailar, dibujar.

Tengo tantas luchas abiertas en carne viva que me duele tener que respirar por ti. Hay guerras importantes que no tienen nada que ver con tus delirios de divo caído.

Quiéreme y aún así no será suficiente, solo sera un paso.

Que yo también he de amar aquello que tu eres, sin esa condición no nos merecemos el uno al otro.

Quiéreme o no, yo haré lo propio.

LaRataGris


Todo campo

21 septiembre 2021

-Cuando yo era pequeño todo esto era campo- dijo el anciano señalando el infinito de la ciudad.

La frase se perdía con él, el último en ver la naturaleza salvaje. Ahora todo estaba ordenado y los recuerdos necesitaban el préstamo de los que vivieron en los viejos tiempos.

-Cuando era pequeño- se adaptarían las palabras al futuro-, siendo yo pequeño había un señor que decía: hasta donde alcanza la vista, todo era campo.

-Cuando yo nací,- si en algún momento todo cae, diré- hasta donde alcanzaba la vista se extendía una bulliciosa ciudad llena de vida gris.

Los escombros describirán en braille la opulencia de otros lujos, regresaran las plantas para reclamar su espacio, nos apagaremos poco a poco.

-Cuando yo paseaba sobre la piel de la tierra nadie recordaba. Importaban los macro intereses económicos. Un muerto de hambre o millones de ellos, insignificantes moscas ante la vida de un hombre rico.

-Cuando yo nací ya existían las frases hechas, hasta donde alcanzaba la vista el mundo había cambiado sin que nadie hiciese nada más que constatarlo.

LaRataGris


Amor sintético

14 septiembre 2021

-¿Andrea?- llamó con su voz ruda y penetrante-¿Andrea?- la modulo a una caricia de palabras dulces como el almíbar.

Así, durante cinco minutos. El amor sintético de Andrea lamió el cuerpo sin vida, desnudo contra el suelo, sin reacción.

-¿Andrea?- hizo un último intento antes de iniciar el protocolo de rescate. Un pequeño clic y sus pensamientos volaron hasta la mente colmena.

-¿Policía?

-Código seis. Se precisa ambulancia y agente

Acto seguido cifró algunas imágenes para que los nanobots llegasen con un mapa claro de la habitación.

Inmediatamente después activo las sinapsis del dolor y comenzó a llorar lágrimas artificiales sobre el cuerpo frio.

Cuando llegaron poco quedaba para los reanimadores. Trabajaron con alguna función básica, que a duras penas resistía, mientras sustituían carne por réplicas de cristal y cerámica. Como una autómata primero, comenzó a respirar de forma rítmica, moviendo su cuerpo de forma seca.

Su compañero hidráulico abrazo el cuerpo sintético que le devolvió el abrazo.

-Ya nada nos separa- susurró el autóma-ya no nos separa tu frágil carne de humana.

LaRataGris.


Ya no hay cajeros

7 septiembre 2021

Ya no hay cajeros automáticos. Los bancos han ido desmantelándolos hasta que sacar tu dinero se ha vuelto imposible. Ahora la economía sólo es un blip informático, tu resguardo una tarjeta de PVC, personalizada con cualquier foto especial, descargada de la web profunda.

Vas con ella a todas partes; es tu seña de identidad, grabas tu huella digital, tu cara pixelada es la contraseña para que todas las fabricas sepan que construir y anunciarte.

Sin modo oculto, compras pequeños pecados, todo regresa. Uno y mil banners para que sigas comprando, compra: ¡Mueve el dinero! Muevelo aunque sea de forma virtual, ¡Gósalo, papito!.

Aunque quede alguno… ya no quedan cajeros: Los obreros no tienen de donde sacar, ni los sin techo tienen donde pasar la noche, ni a los revolucionarios les quedan símbolos capitalistas que destrozar durante las revueltas.

No hay cajeros y sin embargo estamos atrapados, como si existieran o como si no quisiésemos escapar.

LaRataGris


El gran final del mago

31 agosto 2021

Esparcidas por el suelo, salpicadas con cerebro, las cartas del mago. No dibujaban la solución a ningún truco, habían saltado de mil pliegues de la ropa; de forma incontrolada, al recibir el disparo. Se distribuyeron de forma aleatoria mientras el mago caía redondo, fulminado.

El cuerpo convulsionaba mientras la sangre huía despavorida. Ante los últimos estertores el tramoyista bajo el telón para darse cuenta que partía el cuerpo por la mitad, dejando unicamente invisibles las piernas y parte del tronco.

-¿Hay algún medico en la sala?- Comenzó a gritar su chica florero, pensando quizá más en un médico forense más que en un matasanos. De está no sale, pensó complacida mientras los espectadores se atropellaban asustados, intentado escapar de un terror invisible.

Llevaba demasiado tiempo a las ordenas de aquel baboso y no conseguía cogerle cariño .

-Por favor-, volvió a repetir más como coartada que como preocupación- ¿algún medico en la sala? ¿un medico?¿alguien?

El mago alejo la precognición que le anunciaba el futuro cercano. Había aprendido lo inevitable a fuerza de repetir sus visiones con exactitud milimétrica.

Con resignación reviso el tambor cargado con una única bala y saludo al público.

-El destino- declamó para la gente entregada- nada nos permite eludir el destino y, aún así me enfrento a el, para su entretenimiento, aún sabiendo que una bala lleva mi nombre. ¿Podré adelantarme y tomar otro rumbo? ¿cómo saber si ese cambio está también predestinado?

Con grandes dotes teatrales sacó y mostró la bala, la volvió a meter en el tambor y le pidió a un cualquiera que lo hiciera girar a su antojo. Su partenaire lo señala con ambas manos mientras el muerde el cañón y un redoble anuncia lo inevitable.

-¿Que tendría que hacer para evitar lo que ya está escrito?- Intentó que fuera entendible, con el sabor a metal empujando el paladar. Fue entonces cuando apretó el gatillo y: esparcidas por el suelo, las cartas del mago.

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Errores

24 agosto 2021

Su cuerpo había quedado como un recuerdo de los errores cometidos, de las segundas oportunidades que no son más que trampas.

-Ya no puedo ser quien yo quiero. Fue una apuesta de todo o nada y los errores se pagan.

“Unicamente te aclaman si vences a la Gorgona. Si no solo eres un olvido en forma de estatua que ya nadie mira”.

Intenta no dormirse mientras, por una vez en la vida, cree girar el pesado volante en la dirección correcta.

-¿Jane?- la busca de reojo, atada en el asiento de atrás.- Me pesan los papados, se me caen los brazos-. No encuentra la complicidad deseada. Sigue con los ojos apretados, siendo una parte inútil del coche- ¿Jane?

Sin respuesta, ni un gesto, está solo.

Enciende la radio para escuchar el ruido blanco y penetrante. No quiere parar, no ahora, otros errores le esperan en el horizonte.

– ¿Te gusta está canción, dulce Jane?- Es el hombre amable. Siempre saludando, siempre con la pose correcta. – Yo te enseñare a escucharla, a respetarme.

LaRataGris


Volver a morir

16 agosto 2021

Como si me hubiesen pegado una paliza, los ojos hinchados, el cuerpo entumecido.

Hay una tos seca al fondo y yo ya no me encuentro tan mal- Estoy muy contento de que halláis podido Venir- Me miran como si uno no pudiese hablar una vez muerto- pero no os asustéis- les pido.

A estas alturas ya tendría que haber muerto siete veces y solo lo he hecho una.

El cadáver sonríe a todos sus invitados. A su manera les pide que no lloren y, en cierta manera, lo consigue. La gente empieza a hablar de lo vivo que parece, como si aun le vieran reír. Luego pasan a las batallitas, antiguas andanzas con el muerto y se ponen al día después de tanto sin verse.

-Gracias por venir- se despide el difunto- muchas gracias por venir. Nos vemos en el próximo entierro, mejor uno de los vuestros que el mio ya esta vivido.

LaRataGris


Click clack

10 agosto 2021

La maquinaria dijo: Clack Bum, mientras se alineaban sus engranajes. Giraban y las piezas se quejaban con un agudo chirrido.

Los operarios se movían mecánicos, engrasaban los pistones, pulsaban el botón rojo: Secundario uno: secuencia B, dos: luz indicadora.

Paseaba el encargado, balanceando su cuerpo sudado y gordo.

-Haced piezas-. Gritababa con las manos en horcajadas- Más piezas-. No dejaba de repetir para que se cumpliera el planning. Las previsiones tenían que ser ajustadas, satisfactorias.

Los humanos guardaban silencio; presionando el metal mientras constantes microsueños les mantienen despiertos. Tenían recurrentes pesadillas con la plancha, la mano y plastilina roja por sangre.

Silbaba un aviso, un turno almuerza mientras la mitad de la plantilla se desdoblaba para mantener el ritmo. Un cuarto de hora y un pitido más agudo los intercambiaba para que los prensas nunca descuidasen su: Pataplock, pataploch, como el tambor de una galera. Rítmica y rutinaria producción, que ningún esclavo descansase más allá de lo necesario.

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