Apariencias
22 mayo 2008SlavAje
11 mayo 2008SlavAje (slave salvaje)
Muchxs te diran que enferme. Que perdí la razón por alejarme de las obligaciones que se suponen inmanentes a la condición humana.
La verdad es que puede ser cierto. Aunque en realidad solo descuide las convenciones que nos hemos autoimpuesto y, al fin y al cabo,eso me hizo tremendamente feliz.
Fue camino del trabajo, pasando por una de tantas calles en las que comienzan las obras cuando se acercan las elecciones del municipio. Las escavadoras levanaban una fina capa de polvo ojizo que se iba pegando a los edificios. Todo parecía desgastado por el sol bajo ese manto de color.
Yo mismo me sentí viejo mirando los zapatos que se iban ensuciando como el resto de la ciudad. Sin saber por que me agache a quitarme el calzado que tanto me cansaba. Manche mis dedos en la tierra y dibuje tres rallas diagonales cayendo por cada una de mis mejilas.
Luego me quite la camisa para espolvorear mi tisico pecho con una poco más de rojo
Cuando volvi a caminar lo hice desnudo, en una dirección completamente diferente a la que hasta entonces había seguido. Sin rumbo fijo los días se fueron suceiendo sin pena ni gloria buscando comida por cualquier container me había convertido en un nómada recolector No tenia nada y nada deseaba. Sin los estímulos a los que te invita la sociedad fui cada vez más feliz, unicamente con la libertad de no estar atado.
La gente con la que me cruzaba intentaba esquivarme, no sin antes dejarme leer en su rostro la pena, el miedo o asco que les embargaba con mi aspecto cada vez más salvaje. No querían alegrarse por mi, reconocer mi gozo y yo, a su vez, tambien comence a sentir lastima por ellos.
Sin que mi comportamiento fuese la causa comence a ser el blanco de las fuerzas del estado, aun cuando iba vestido. Comenzaron a perseguirme por alteracion del orden público al entrar en la zona alta. Me quisieron meter en la carcel al cogerme, pero acabe en un psiquiatrico donde me asearon y me enseñaron a ser feliz con la libertad controlada que el mundo me ofrecia.
Me escupieron de nuevo a la suciedad, no sin antes arrancarme la promesa de la integración- por que si no …
por eso estoy aquí, por que me aleje y regrese. Me cortaron las alas y yo solo pude esconder unn pequeño secreto bajo mi nariz.
Hunte mis fosas nasales con mi propia orina. Con las manos sucias de sujetarme la polla fui aspirando el hedor para no oler el de la ciudad. Me fui acostumbrando y para cuando la peste fue parte de mi pude olvidar que una vez fui feliz, me integre.
Así que ya sabes, si alguna vez te siente mal por lo que te rodea, no intentes cambiar, bañate en mierda y seras unx más. Al fin y al cabo las moralejas no son siempre lo que uno espera.
LaRataGris
Su vida en los osos del metro
27 abril 2008Al principio no me fijé demasiado. Recuerdo que me hicieron gracia unas cabezas de oso, aunque quizá fueran osas, pintarrajeadas con spray negro por todas la paredes de la ciudad. S. Oso firmaba su autor, no entraré en si la firma sugería el género, yo lo imaginé hombre por todos estos años de educacion sexista.
Poco a poco fueron extendiéndose del extrarradio al centro, de una forma discreta, como si la casualidad fuera el motivo de su dibujante. Manchaban la monocromía habitual con colores cada vez más chillones, que impedían ignorarlos. Primero fue un marrón parduzco que se intensificó al rojo más hiriente. Estridentes verdes, y luego amarillos que parecían pedir que los mirase.
E igual que llegaron, en silencio, los borraron. Recubriéndolos con grises, apagaron la obra y abrieron la veda de caza. No quedó un solo animal, ni en el rincón más insospechado. Solamente el artista, también autodenominado oso, sobrevivió a la cruenta cacería. Tuvo suerte de que no le encontrasen, aunque es relativa cuando condenan tu trazo al mayor de los ostracismos.
En ese olvido, unicamente, podía ver la resistencia de restos esparcidos. Un ojo, una nariz que husmeaba entre los cadáveres masacrados. Hace nada descubrí unas pegatinas en las puertas de los metros. Sólo visibles cuando alguien las abre. Lo que no reconocí al principio, eran unos osos más angulados. Llenos de matices en su mirada. Uno se diría colocado, sorprendido, feliz, extrañado,.. y casi todos tristes por verse recluidos en el pequeño espacio del papel, o eso imaginé. Volvieron a multiplicarse, recordaron las paredes y fueron creciendo más y más en el colectivo de la gente.
Mostraban a un solitario, una familia feliz. osos albañiles cosntruyendo las paredes sobre las que los habían pintado, osos contra la guerra, enfrentándose a los gobiernos y a favor de la libertad. Cada vez más politizados sin que ningún partido los pudiese utilizar. Nadie sabe en qué se convertirán, ni el pintor conoce su futuro. Únicamente sabemos que alegran el paisaje, nos hacen pensar y a pesar de ser perseguidos sobrevivirán porque ya forma parte de la ciudad. Su autor vive en los dibujos del metro.
LaRataGris

Escrito por laratagris 














