Con los ojos perdidos

25 febrero 2016

Con los ojos perdidos


Olvido

5 agosto 2013

Rosa se pasaba la vida sentada junto al mar. Sobretodo si llovía, mejor si diluviaba y nadie se atrevía a salir de casa. Le encantaba mojarse en esa soledad y notar que se purificaba respirando el aire limpio de la lluvia. Las pastillas para el miedo eran cada vez más caras y prefería autoconvencerse de que el ritual de sentarse a ver las gotas golpeando el mar le servía de algo, le relajaba.

Apenas es un segundo, con suerte dos, y después su estomago rugía, se daba cuenta que estaba en mitad de la nada, empapada y sin dinero, añorando una pequeña dosis de verdadera paz. Pero sus temores ya no pasaban por la seguridad social. Entonces respiraba hondo bajo el agua, suplicando que por una vez funcionase la renovación, necesitaba olvidar y esa era la única forma que se podía permitir.

Ana no quiso notar la pendiente. El mundo era su mundo, el mismo de siempre. Es verdad que las cosas eran algo más caras, que su sueldo en cambio parecía disminuir y seguía teniendo hambre a las horas habituales, con la misma intensidad y voracidad. Le gustaba seguir comiendo, poder encender la tele, enfrascarse en sus programas chorras y olvidar que había empezado a tocar sus ahorrillos. No era mucho: un viaje que habría querido hacer, para el que aún no le llegaba y cada vez menos, un plasma un poco más grande…un goteo que le iba a permitir tener electricidad, comida y agua potable para un vasito esporádico. De vez en cuando se encontraba suplicando- que no surjan imprevistos- pero siempre había algo y, por eso, al final decidió quitarse de lo menos importante, su alimentación era insignificante comparada a todo lo que le daba el olvido.

Uri no era más que un reflejo pesado y sin fuerza. Parecía estar pero sólo era un objeto mientras su mente buscaba otro plano astral, un espacio más feliz. Ademas su cuerpo, su única ancla a la realidad, empezaba a marchitarse, se pudría no por la edad si no por la desesperación de tener que vivir en concentrados de tristeza. Cada vez que regresaba y su intelecto se llenaba de la carne fofa y flácida, cuando intentaba que una orden empezase a mover su carcasa se daba cuenta de que no le quedaba demasiado tiempo.

– Acaso,- pensaba- no inicie mi huida por eso mismo, por que no me quedaba nada, ni tan siquiera vida.- Aún sabiéndolo le resultaba desalentador. No quería dejar taras los buenos recuerdos pero, como tantos otros, necesitaba olvido. No era el único en el pabellón pero si el que llevaba más tiempo y su cama era un bien demasiado preciado, desde fuera esperaban para poder abonar lo que no valía ni un céntimo. Pronto tendría que regresar a casa o cumplir su promesa de desahuciado por el que ya no merecía la pena pagar nada, de cualquier forma el desenlace sería idéntico, necesitaba otra realidad.

Lorenzo abrió la ventana que daba al interior de su corazón y miró. Había tanta gente en el, incluso algunos que no reconocía, pero la vida fuera estaba demasiado complicada como para echarlos. Entró por allí mismo, como un ladrón al que no le pertenece su propia musculatura por que la tiene regalada.

A el lo reconocían todos, cada uno de ellos quería acercarsele para saludarlo. Si lo notaban algo perdido volvían a presentarse- Rafael, Amanda, Ursula, Laura, …- demasiados nombres que se hubiesen podido resumir en uno único, el nombre de los desheredados, a los que ya no les queda nada más que olvidar.

Allí eran felices y todos comentaban lo bonito y grande que Lorenzo tenía el corazón, aunque empezaba a ser difícil moverse en el, comenzaban a ser demasiados. Lorenzo intentaba ampliar sus cavidades, bombeaba más fuerte para que las paredes se extendiesen y apunto de la taquicardia siempre se decía que el no podía olvidar, demasiados muertos dependían ya de el.

LaRataGris


La versión oficial

21 mayo 2012

Piter encendió uno de sus cigarritos prohibidos, mucho mas suave que las píldoras oficiales que de una sola dosis pretendían quitarle el mono de todo un día. Con cada calada se tranquilizaba por no recibir la sobredosis de silencios. Guardo la pastilla que no se había tomado en un sobre electoral, envuelta en uno de los papeles que habían hecho campaña durante aquel mes. Sin marcar ninguna propuesta escribió sobre la linea de puntos para otras ideas- legalizar la vida.- Sabía que a nadie mas le parecería una versión plausible pero aun así fantaseo con que la lotería le diese la razón.

Hacia frío en la calle donde los ciudadanos del partido aprovechaban las Últimas horas antes de poder depositar su voto en las urnas. Gritaban sus eslóganes mas pegadizos mientras enarbolaban pancartas a favor de su ley. Todos tenían la esperanza de prosperar, que el mayor número de personas eligiese su punto de vista para luego tener más posibilidades en el sorteo.

Piter se dejo llevar por la brisa mientras esperaba la misma hora que todos.- Andrea- llamó- vas a votar?- y fue una forma de romper el hielo, los dos sabían que el voto era obligatorio.

– Pondré algún chiste junto a lo de otras propuestas- Piter sonrió cómplice, sabiendo que el

chascarrillo era un confesión de confianza; los dos conocían la ley, nadie debía salirse de la versión oficial ni en la casilla que ofrecían para hacerlo, era una patraña para contentar a los neolib.

– Quieres una pastilla?- pero el no se sentía tan a gusto como ella y le dijo que ya se había tomado la dosis recomendada, nada de cigarros, lo correcto. Caminaron hasta el centro de juego sin decir nada mas, como si ella oliese la desconfianza y prefiriese callar. Pequeños bombos, imitación del gran bombo neutro, recogían las papeletas del planeta para poder celebrar el megasorteo al día siguiente. De entre todos los papeles uno sería la verdadera versión oficial por cuatro años y nadie la contradeciria si no quería acabar en una cárcel inexistente.

epilogo:

Una vez más leyeron la frase- ser dominado por el presidente elegido por el presidente saliente- un año mas volvían a autoproclamarse, ningún sorteo cambiaba las normas pero nadie decía nada por que por un día habían aparentado reclamar libertad y eso tenia que bastar…

LaRataGris


Paztillas

25 febrero 2011

Paztillas


Placebo de un día

1 mayo 2008

Placebo de un día