Pobre vida

26 febrero 2018

A veces bajaba hasta el metro donde el aire era espeso y caliente. Me llevaba una libreta, un bolígrafo y algo para picotear. Allí podía pasarme las horas muertas.

Me quedaba lejos del frío de la calle, del de mi casa sin calefacción… en realidad solo iba para no congelarme. Casi nunca tenía que hacer uso del transporte, unicamente me quedaba en la estación hasta que llegaba la hora de volver a mi trabajo de esclavo o hasta que cansado volvía a mi dulce hogar.

un día, creo que coincidió con que no pudiese seguir tirando mi dinero en un alquiler, pensé que también seria un buen hogar en el que pasar la noche. Como no había bajado preparado subí por unas mantas y algo para cenar en frio.

Esquive como pude la vigilancia mientras pensaba en mi situación. Cada vez más me iba pareciendo a un mendigo, con trabajo, eso si, pero con mis necesidades por cubrir.

LaRataGris

Si aún te puedes permitir un lujo no dudes en pillarte “Vota Charlie” en: Comic Square o en Payhip

Anuncios

Mi hombre lobo

16 enero 2017

Estaba sola. se le notaba en la mirada, perdida en los lugares comunes.

Las calles empezaban a ser todas iguales, cada esquina era como la que había dejado atrás, y cada hombre parecía un cazador peligroso. De repente vio una señal de metro- Los metros-pensó- Siempre van a algún sitio, aunque no sea un buen lugar- Aceleró el paso intentando que la parada no se le escapase, ahogada por la gente que se la lleva como la marea. Allí seguirá sola, pero en una estación calentita.

-¿Dónde vos tan deprisa, Caperucita?-Un hombre lobo ciego la miraba con los ojos turbios y las intenciones sucias

-¿Caperucita?- el nombre no parecía decirle nada, pero sintió que era mejor que estar perdida, aunque se equivocase. Se echo sobre él , llorando miedo, mientras la parte más lobo mostraba sus dientes manchados de malas ideas, terriblemente afilados.

-Ven conmigo, pequeña flor. Ven a mi madriguera.- le dijo acercándola hasta su pecho cálido- Ven a mi mundo, pequeña.

LaRataGris


El paradigma temporal

29 agosto 2016

Resolución del problema de el paradigma temporal en dos sujetos a estudio.

Josh esta en el punto A. Desde el tarda, exactamente, diez minutos en llegar a su transporte habitual siempre que se cumplan unas condiciones mínimas de velocidad y no le obstaculice demasiada gente.

Teniendo en cuenta la hora de entrada a su trabajo; nueve y media, las once paradas de las que se compone el trayecto y los cinco minutos entre estación y estación indicar: ¿Cuando ha de abandonar A y en que dirección? Razone su respuesta.

Evidentemente esta es una pregunta trampa. Para poder contestarla con un mínimo de fiabilidad habría que tener en cuenta el retraso promedio del transporte escogido. Este contratiempo conocido por la jefa de Josh con el nombre técnico de: “Me da lo mismo que el metro se pare. Te quiero aquí y punto” implica una hora se salida diferente en previsión a cualquier imprevisto en el Camino, desde el nombrado retraso a una invasión alienígena con cambio de poder.

Es muy probable que la solución sea dos o tres días antes, que nunca se sabe.

Bruna, que se encuentra en la misma situación que Josh, para la que sirve el mismo enunciado, pues ambos parten de A, necesitan llegar antes de las nueve y media y utiliza el mismo medio de transporte, es decir, aunque me haga pesado, tienen idénticas ventajas, desventajas y, eso si, una única diferencia. La amiga de la jefa de carácter afable, feliz, dicharachera, cercana…siempre que llegue tarde, siempre es siempre, recibe una sonrisa y una palmadita en la espalda:”Ella es así”, dice de Bruna la ama, no importa cuando salga, para ella habrá tiempo de sobra.

Es uno de los casos de paradigma temporal en el que el valor de las incógnitas es inversamente proporcional al humor con que se levante el pie izquierdo de los esclavistas

LaRataGris


El carterista del metro

20 agosto 2015

El carterista del metro


Manual de supervivencia: Respirar

13 agosto 2015

Manual de supervivencia: Respirar


Al final, el mundo…

3 agosto 2015

Según la cabalística el día catorce del mes catorce de dos mil quince, una conjunción de veintitrés estrellas, conspirara para que siete hechos asombrosos se sucedan en quince países prósperos, durante los treinta días consecutivos a dicha fecha. Más de siete mil doscientos catorce miles de millones de seres humanos se maravillaran y el único cielo que conocemos se romperá con el peso de la lluvia que descargara; cuatro trillones de gotas rojas como la sangre caerán como balas perdidas. Después la humanidad perecerá.

Esther se soltó de la barra del metro. Se había parado de golpe, dándole un tirón seco en el brazo que se le había extendido por todo el cuerpo. Fuera el túnel oscuro parecía engullir la esperanza.

El resto de pasajeros, como parte del mobiliario, permanecían tranquilos en su sitio- tal vez soy yo la que se pone nerviosa innecesariamente.

Tras estar una eternidad parados comprobó la hora en su reloj, sin darse cuenta que se habían detenido las manecillas, pensó que aún no llegaba demasiado tarde.

De pronto el metro se puso en marcha y ella corrió a sujetarse a su barra, la abrazó mucho más segura- ¿catorce del catorce?¿quince países prósperos?- se dijo- eso es imposible. Nada puede destruirnos.

LaRataGris


Ignorarte

2 marzo 2015

-¿Recuerdas? Salíamos a la misma hora, tu me decías: ¿has cogido el móvil?, cuando yo te preguntaba por tu libro electrónico. Si hacía frio caminábamos de prisa, sin hablarnos, con calor bufábamos y para el entretiempo llevábamos el cuerpo tan girado que era imposible pararnos.

En el metro procurábamos sentarnos uno al lado del otro, para poder sentirnos solos en compañía: tu jugabas a romper caramelos yo leía, sin apartar los ojos del e-book hasta que en paradas distintas nos separábamos con un beso instantáneo: m bajo 8*,

Hasta esta tarde ;* respondías en la siguiente estación, con un pitido del mensaje.

Regresábamos separados y nos dormíamos viendo la tele desde el sofá: tu en el chaise-longue, yo en la otra punta, hasta el día siguiente, en el que volvías a preguntarme por mis cosas y yo por lo tuyo. Todo estaba tan perfectamente milimetrado que es ahora, que no estas, cuando me siento perdido y te hablo por que no consigo ignorarte.

LaRataGris