Cansada

4 marzo 2025

Recogió la mesa deprisa porque quería descansar. Le quitó la mierda a los gatos, puso una lavadora, planchó y dobló ropa; pensó: ¿Mañana que podríamos comer? Y decidió, cocinó, guardó y explicó: Judías verdes salteadas. Se oyó un no: No me gusta, no quiero, hazme otra cosa.

Volvió a pensar, volvió a decidir, volvió a cocinar, volvió a guardar y explicó a cada cual cada uno del plato que le tocaba: Judías, arroz, macarrones. Señalandose, señalando al niño, señalando al marido.

Luego vio algo en el suelo que nadie ni había tirado ni, por supuesto, recogido. Tiró del hilo hasta que hubo barrido toda la casa, ordenó una estantería y, finalmente, se sentó con su familia que esperaba, hace al menos una hora, para ir a dormir.

LaRataGris


Privilegiado

23 septiembre 2011

Me alimentaba de esa ansiedad que no se paga ni se cura. Me faltaba solvencia para los sabios curanderos y, sin dinero, cada vez tenía más hambre de correr, de perseguir tranquilidad que dobla y aleja cada uno de mis pasos.

Me estaba cansando de esa paz heredada, de ese aparentar normalidad para evitar sus recetas de felicidad rápida y efectiva. Necesitaba sentir un poco de libertad para evitar seguir deteriorándome sobre los restos de una vida gastada.

Compré un cucurucho de menta y saboreé la cena que acababa de malgastar. El vendedor me trató como a un señor; me agradeció la compra, me deseo buenos días y me invitó a volver. Yo me alejé con la sonrisa y la calma de aguantar una semana más para poder volver a sentir los lujos de quien puede. Contador a cero y de nuevo alimentar la bestia intranquila.- Buenos días señor pequeño- y se que todo el que me saluda es envidia por que soy de la élite, un privilegiado que pueda prescindir de una comida para darse un capricho.

LaRataGris