Paseo de palabras

16 abril 2019

Paseo tranquilo entre palabras secas y crujientes. Recuerdos del pasado reciente, frases que van más allá de su significado, son serpientes dibujando collares estrechos. Cadenas y martillos para liberarse.

Movimientos pausados, baile desgarbado, sincopado, como espasmos de vida diluyéndose, suave y abrupto a la vez

Diversión, alegría a tope, se acaba un suspiro y los recuerdos desaparecen como se va la estación. Momento de olvido, de paseo por palabras secas y crujientes.

LaRataGris

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Eutanasia 2

12 abril 2019

Eutanasia 2
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La barrera invisible

18 febrero 2019

Primera lección: La vida, tu vida, no te pertenece . Eres el engranaje de una gran corporación, la humanidad, cuya dirección ha caído en malas manos.

Segunda lección: Destruye el sistema, tendréis que liberaros.

Existe una barrera invisible entre ficción y realidad, un punto de no retorno que nadie se ha atrevido a traspasar, por eso bailamos en la ficción.

Ficción: la realidad es una ficción, una mentira impuesta,aunque casi siempre autoasumida con ayuda de una educación programada.

La ficción sirve para cohesionar a la sociedad. Gracias a ella se sustentan los regímenes actuales. Caprichosos y personalistas en un salvajismo de mercado.

Realidad: Son mucha de las cosas que no nos creemos, que harían avanzar el mundo. La realidad nos asusta, por eso la escondemos tras un velo de ficción. “Son utopías irrealizables”, así las defienden los reales.

Destruye la ficción, como al sistema. Ponla en en evidencia y nada dolerá más que la libertad, exigente amante, no siempre complaciente, por eso se la elude tan amenudo.

Algunos papeles planteaban planes irrealizables, pocos se habían salvado de la quema. Su autora había desaparecido como humo pero quedaba la idea, como un susurro en primavera, flores estallando a cámara lenta, imparable.

LaRataGris


La vida lucha

20 noviembre 2018

De una forma extraña la vida continuaba deslizándose incluso a pesar nuestro. Sus mecanismos de defensa, al principio los creíamos inexistentes, se nos empezaban a antojar infinitos. No solo se defendía, más bien parecía un terrible ataque, lento pero eficaz.

Se había parapetado en las mutaciones, primero ligeras e inapreciables, sutilmente cambiaba nuestro entorno, transformaba nuestros cuerpos. Echábamos la vista atrás y ya no podíamos reconocernos. Al final de la guerra seriamos otra especie, habríamos extinguido a nuestros antecesores o moriríamos en el intento, claudicando a la vida. Este sería el reinado del Homo Mortuus.

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Nada

2 julio 2018

No hay nada en esta historia o no lo hay allí, donde tu estas.

Aquí no hay moraleja o, bueno ya me entiendes, no es su cometido principal. Eso si, tu debes sacarle todo el jugo que quieras.

A veces me sorprende ver como los cuentos basculan entre dos únicas posibilidades: el bien instaurado y el mal como enemigo del régimen.

-Todas las historias han de seguir el patrón- las voces se se alzan como una sola, exigiendo finales felices y narraciones sencillas- que el héroe evolucione- todo ha de cambiar para seguir siendo lo mismo. Como en la vida de los que exigen estímulos rápidos y de digestión idéntica. Cambian de lugar, de amigos y se creen evolucionados. Ellos quieren en la ficción la sensación de que no han malgastado cinco minutos de vida siguiendo un monolito insensible.

Revisad vuestros vidas aburridas, monótonas, desquiciantes. Está bien decir: ” las cosas son así”, pero no cuela mas allá de tus narices. No malgastes tu tiempo en cuatro lineas que, bien o mal escritas, son una ficción que puede que no quiera decir nada.

LaRataGris

Historias intrascendetes


Pobre vida

26 febrero 2018

A veces bajaba hasta el metro donde el aire era espeso y caliente. Me llevaba una libreta, un bolígrafo y algo para picotear. Allí podía pasarme las horas muertas.

Me quedaba lejos del frío de la calle, del de mi casa sin calefacción… en realidad solo iba para no congelarme. Casi nunca tenía que hacer uso del transporte, unicamente me quedaba en la estación hasta que llegaba la hora de volver a mi trabajo de esclavo o hasta que cansado volvía a mi dulce hogar.

un día, creo que coincidió con que no pudiese seguir tirando mi dinero en un alquiler, pensé que también seria un buen hogar en el que pasar la noche. Como no había bajado preparado subí por unas mantas y algo para cenar en frio.

Esquive como pude la vigilancia mientras pensaba en mi situación. Cada vez más me iba pareciendo a un mendigo, con trabajo, eso si, pero con mis necesidades por cubrir.

LaRataGris

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Muérase, por favor

19 enero 2018

Muérase, por favor

 

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