Última carrera

4 febrero 2019

ultimamente necesito demasiado ese sueño reparador que de tanto en tanto pide la vida. Mis parpados empiezan a pesar como el yunque que le cae encima al coyote, mi cuerpo deja de responder. Me convierto en un autómata al que se le ha terminado la energia, aún me muevo, aunque más por inercia que no por un deseo real.

Amanezco con ganas de hacer nada, o un poco menos que nada, mientras me quemo a lo largo del día. Nunca la reparación del sueño es total y, aún así, noto que tengo demasiado por hacer, no puedo parar.

Con la poca fuerza que voy recogiendo intento aprovechar al máximo, no es una carrera, no pretendo llegar al final pero si recoger todas mis estrellas fugaces por el camino. Igual solo llego a la mitad, puede que menos, pero marcare mi ritmo… me detengo y cojo fuerzas para llegar donde yo quiera.

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En mil ciclos

1 octubre 2018

El reloj, implacable, continuaba con su lento devenir, marcando el compás de nuestra desdicha.

Cero siempre iba acelerado, un punto por encima de la cadena de montaje. Entre pieza y pieza, en treinta segundos, encontraba el instante para otra imaginaria. Mientras el resto sudábamos él sonreía fresco.

-¿Has visto eso, Zeta?

– Calla, Cu , sabes que no es el momento.

“Prohibido hablar entre nosotros”, “prohibido interactuar”, “prohibido hacer algo que no tenga que ver con la producción”.

Las normas eran tajantes y, aunque en ningún momento se nombraba castigo alguno, todos sabíamos que existía, que debía ser terrible.

Seguro que Cero había sido amonestado alguna vez, por eso era tan eficiente.

El reloj volvió a hacer un tic, otra pieza revisada, empaquetada y lista, tac. La alarma para el descanso sonaría en apenas mil ciclos.

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El ídolo muerto

9 julio 2018

Antes era diferente. Tocabas para nadie, para una o dos personas; con mil soñabas en el mejor de los casos. Salías comiéndote el escenario, destrozándote la vida por que si no parecía demasiado muerto todo.

Hace tiempo que te has quedado como secundario de lujo, corista fugaz en recuerdo de viejas juergas, de las que nunca se recordaba el final pero si la camaradería del principio.

Colaborador de mirada ausente.

Las casas de discos te mantienen a la espera de que una sobredosis les permita hacer dinero reeditando una discografía que poco o nada ha aportado a la vida hasta ahora.

Descanse en paz, cuando le permita la maquinaria.

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ídolos caidos


El retornado

25 mayo 2017

El retornado

Portada Vota Charlie: Piezas

Y más política, pero sin tapujos, oiga.


Cogiendo vacaciones

27 abril 2017

cogiendo vacaciones


Reflexión navideña

25 diciembre 2012

Después de dos semanas trabajando, sin tan siquiera un día de descanso, llega el lunes y no lo reconozco. Es como un domingo laborable. No discuto que pueda ser un lunes, incluso un martes, tal vez miércoles o jueves no estoy seguro del nombre, tanto da si es viernes o sábado, que importa como lo llame si es más de lo mismo.

Ayer compró mucha gente, se hicieron números en época de crisis, cuadraban las cuentas del empresario: felices fiestas y una sonrisa. Luego se extrañan de que no quiera formar parte del circo: consume, compra, vende, compra… es por los críos, angelitos, no sabes la ilusión que les hace. Somos incapaces de atrapar su felicidad con una magia mas benigna. Este es el cáncer de los tiempos que corren, asume la enfermedad o suicídate. No hay mas solución y aun así quiero cambiarlo, no me importa perder el tiempo por una buena causa. Se que no aceptar la visión oficial me convierte en un mal niño: el tió me cagara mierda, papa Noel no traerá nada y los reyes solo carbón junto al resto de sucursales autonómicas… no deberías engañar así a tus hijos, todos los pequeños deben recibir sus regalos o acaso los de padres pobres son peores niños, si eres rico ya se tu respuesta, no me importa. Los adultos que manejan el cotarro son los despreciables, a esos habría que regalarles una hoguera, al resto una sonrisa, sonría, y si quieres feliz mierdidad.

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Integrando a Lorena

11 octubre 2011

Lorena se levantó despacio, dejando que toda su estructura molecular bailase con el universo. Abrió los ojos y una cara poco amigable le gritó- más deprisa, corre, empieza a funcionar.

Empujada caminó demasiado rápido, se convirtió en carrera olvidando todas sus moléculas más resistentes.- Revolución- le suplicó cada poro de la piel- busca felicidad, ella te ayudara- pero Lorena sintió miedo. Ya había perdido media vida en ráfagas de velocidad y, ahora, no quería que su vigilante le robase otra media por pensar libertad. Le pidió clemencia sin haber hecho nada y el reestructuro sus rutinas para que no volviese a imaginar tonterías.

Se levantaría antes, comería menos y la aceleraría un poquito más. Siempre pinchándole, azuzando, sacándole todo el jugo hasta convertirla en una muñequita, una autómata simple, de respuesta ágil y predecible.

Cuando la mente empezó a ser un estorbo, en el mismo instante en el que su cuerpo comenzó a moverse por reflejos adquiridos, Lorena dejó de existir.

Todo lo que realmente era se había disgregado en el infinito. Se había quedado en un algo seguro, sin miedo y sin vida.

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