Pícnic solar

6 junio 2023

Nadie creía que Jeremías fuese a regresar la primera vez, al menos no vivo.

No importaba que lo hubiesen probado antes con animales, que se hubiesen realizado todos los cálculos pertinentes o se lo jurasen por la gloria del niño Esús. Nadie dudaba de que él no regresaría del pícnic solar.

La nave tenía que superar el violento aterrizaje; su traje, a prueba del fuego más abrasador, debía protegerle y, tras media hora en la superficie solar, tenía que conseguir arrancar el cohete y traerlo de regreso.

Algo tenía que fallar y, contra todo pronóstico, aquello fue un paseo sin incidentes.

La prensa cubrió ampliamente la noticia.

Primer ser humano en viajar al sol y regresar con vida, con pequeñas variaciones ese fue el gran titular de todos los medios de la tierra y, después, una página entera anunciando la venta de billetes para una experiencia única.

El único requisito era poder pagarlo.

Los pícnics solares se convirtieron en algo común para las clases que se podían permitir hacer sombra a los desposeídos. Era la realidad de unos pocos, el sueño de muchos.

LaRataGris


Bajo las estrellas

25 septiembre 2014

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