El camino del escarabajo

10 marzo 2020

Cada mañana el escarabajo se preguntaba si aquel sería el día. Es cierto que no esperaba grandes cosas, había pasado mucho desde que se le rompió el último sueño. Ahora se lo repetía sin esperanza, casi como una rutina: Desayunar, lavarme los dientes, vestirme, zapatillas, deportivas y fingir que aun pienso en el futuro.

Era un robot de supervivencia mecánica.

De vez en cuando la polilla le llamaba para pasar un buen rato. Hacían cosas prohibidas, de forma salvaje, como si el porvenir fuese nada, al fin y al cabo es lo que era.

-Me voy – le dijo la polilla.

Se quedo solo, contando las veces que se movía el segundero del reloj.

¿Cuantas horas pasarían hasta estar oficialmente muerto?

LaRataGris