Alta «Custura»

10 enero 2023

Cogió un libro gordo y sesudo, de esos que desbordan palabras cultas, complejas de pronunciar e imposibles de aprender.

Lo abrazó sobre su pecho y, sin haber leído ni uno solo de sus puntos y comas, empezó a parafrasearlo mirando a cámara con su sonrisa seductora, con la mirada perdida en el infinito y la cara circunspecta.

De vez en cuando elevaba el tono, subía un brazo señalando el cielo y fingía pensamientos; se mordía el labio inferior y carraspeaba mientras pretendía mesarse una barbilla lampiña.

Cuando la pareció haber aparentando suficiente paró la grabación y se desconecto del mundo de la fantasía. Encendió la tele para ver que tal había quedado antes de compartirlo con la globoesfera y después se quedo la noche en vela para ver a cuantos les había gustado su faceta intelectualoide.

LaRataGris