Vivía tras la seda de unas cortinas de miel. Dormitando mientras sus lacayos paseaban frente a su ilustrísima majestad; en un desfile complaciente, reverencial, inhumano.
De tanto en tanto abría los ojos, se maravillaba de sus inferiores. Pensaba: que despreciables y sintéticos parecen.
– Acércate- ordenaba-. Encended, jugad la luz del gran sol-. Se mostraba caprichoso-. Reid, llorad. Fingid hasta que todo sea cierto.
Y el pueblo debía ser complaciente, no rebelarse, no pensar o el rey se levantaría de detrás de su cortina de miel.
LaRataGris
Escrito por laratagris 






