La puerta abierta

5 septiembre 2017

Erase una vez una puerta abierta- Por ella- pensaba Isabel- pueden entrar todo tipo de miedos, me da miedo.

Se imaginaba a los vampiros agazapados al otro lado, expectantes Zombis, hombres lobo y señoras mayores que pellizcan las mejillas y pinchan al besar.

-Seguro que por ella,- se decía tapándose con la sabana hasta cubrir la cabeza para que no le atrapasen- no me cabe la menor duda, que esta puerta permitirá el paso del color gris, que sin duda es la pintura más horrible que puebla la realidad. Los fantasmas pasarán sin llamar, los profesores de lenguas muertas y estudiantes abusones también, escondidos tras máscaras de hockey y terribles propósitos- Sera mejor que la cierre- se dijo temblando.

Cogió una espada de goma Eva, un escudo de cartón, el casco de la bicicleta y un mínimo, lo que pudo reunir, de valor; el suficiente como para arrastrar sus pies al ritmo que le marcaba el castañeo de los dientes. Lentamente se fue aproximando hasta estar tan cerca que los indios podían atraparla. Sin escape alargo la mano temblorosa mientras no podía dejar de vigilar la luz que salía de allí. Al fondo se veían unicornios y una cascada de helado de vainilla, mariposas multicolores revoloteaban sobre flores repletas de dulces fragancias que le invitaban a pasar. Isabel alargo su mano como si solo tuviera que rozarlo para saber que era real.

-¿Isabel?- llamó su madre- cierra ese libro y apaga la luz que es muy tarde.

-Pero Mamá, estoy a punto de entrar.

-¡Me da lo mismo!- le gritó- es muy tarde y mañana tienes que madrugar.

-Esta bien, Mamá- con desgana cerró la entrada pero también la salida a otro mundo.- Aunque- se susurró- me guardo la llave para poder abrir otro día.

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A la mierda

22 febrero 2016

– ¿Por qué no lo tiramos todo?- Cada noche-¿ Estas despierto?- desaparecía ahogado por los días irremediablemente iguales. Cerraba los ojos y ya no existía, estaba muerto y Eva lo echaba de menos-¿Dónde estas?- Habitaba en el color rojo de un sueño, donde gente demasiado pálida y apagada repetía lo mismo que había vivido. Mientras, su cuerpo de piedra, pesaba sobre el colchón vencido.- Estoy cansada de morir en el trabajo, llegar a casa y desaparecer.- se levantó para hacerse un bocadillo, no tenía hambre pero quería algo sin sentido. Cocinar una tortilla, untarlo de mayonesa y tirarlo directamente a la basura. Necesitaba algo absurdo que le dijese que incluso era libre para elegir ser estúpida.

….

-¿Eva?- Sonó el despertador sin que hubiese nadie a su lado. El hueco que normalmente ocupaba ella estaba frío.-¿estas ahí?- Llamó hacía el fuerte ruido que legaba desde el comedor.

Asustado abrió la puerta del dormitorio. El pasillo, aún a oscuras, se llenaba con los destrozos de la casa. Esquivo los cristales del televisor, apartó las páginas de libros descuartizados mientras sus pies descalzos chapoteaban entre restos de comida. -¿Eva?- De repente paran los golpes y ella se asoma como un animalillo asustado, buscando en todas las sombras. Cuando Arturo se acerca ella se aparta y regresa a la luz donde hace que vuelve a reinar el sonido salvajemente roto.-¿Eva?

Esta saltando sobre los muebles, lanzando lo que le parecen trozos de mierda sobre las paredes, gruñendo como un perro rabioso. De repente se detiene y sin mirarle directamente empieza a hablar, cortando cada sílaba con espacios de desesperación -¿Por qué no lo ti ra mos to do?

….

No sabe por que pero Arturo se ve obligado a seguirla. Sin que sus actos le pertenezcan empieza a destruir la casa. Unicamente intenta retenerse al principio pero finalmente queda imbuido del mismo espíritu destructor que ha poseído a Eva y, codo con codo, tocan una dolorosa sinfonía. Cuando ya no queda nada se lanzan el uno contra el otro, en una orgía de sangre y sexo. Necesitan destruirse mientras el placer emana por todos los poros de su cuerpo.-¡Libre!-grita por un instante en el que siente que su vida ha cambiado, un segundo en el que nada se repite ni se repetirá-libre- expira con una sonrisa.

Exudaron salvajismo hasta caer muertos sobre el suelo lleno de astillas, antes de acomodarse a la rutina de la muerte.

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Regreso al miedo

16 noviembre 2015

Amanece, tengo miedo. El viento sopla, le gente se cruza, la tierra gira y gira,… El mundo predecible, impredecible, asusta.

Me visto con la confianza del sastrecillo valiente. Aún sabiendo que la realidad es otra, muy distinta a la que él predicaba: Siete de un golpe, los gigantes me destrozaran por que soy incapaz de matar ni una mosca. Te mataran, has de matar: esa es la consigna.

Al menos, con esos seres enormes, sabes donde apuntar. Aquí los malos son etéreos, que miedo que si disparo es a inocentes y no me ha de importar.

Ratones, arañas, peras, casas, terrorista, estado, amanece….que horror. Necesitan que tenga miedo de los míos y de los otros. Necesitan que no tenga nada que decir y así decidirán mis afirmaciones y mis negaciones, estaré anulado.

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Barrio conflictivo

21 mayo 2015

Barrio conflictivoBarrio conflictivo 2Barrio conflictivo 3Barrio conflictivo 4Barrio conflictivo 5Barrio conflictivo 6


Los últimos instantes de Pandora

23 febrero 2015

Cuenta la mitología que Pandora dejó escapar todos los males sobre la tierra, todos menos uno. El más terrible, el peor, lo consiguió encerrar en una pequeña cajita que, desde entonces, protege con su vida. Si alguna vez escapa sera el final de la humanidad.

Leonor levantó la pesada tapa forrada de terciopelo y miró por la rendija que se había formado. – aquí no hay nada- le dijo al cuerpo desmayado de Pandora- ¿¡para nada he tenido que drogarte!?- evidentemente no obtuvo respuesta.

De repente, sin que se diese cuenta, un grano de arena se escapó del arca, también una gota de agua que colmo el vaso.

Pasado un instante una marejada inundaba la habitación. Golpeada por las frías aguas, Pandora, se fue desperezando- ¿¡qué has hecho!?- gritó a Leonor. Esta, nerviosa, jugaba con barquitos de papel que se hundían irremediablemente. Con los ojos idos y el corazón excitado, le respondió con una risa penetrante.

– Nada.- consiguió articular- Lo solucionare- pero en realidad no sabía como arreglar todo lo que había desencadenado.

Pandora, asustada, intento beberse toda el agua, comerse toda la arena. Tragó hasta que no pudo soportarlo más, se quebró y se volvió tan loca como su amiga. – lo solucionare- canturreaba Leonor- lirulilo solucionare, rado.

– Rado, laro- siguió Pandora la tonada mientras el líquido las cubría por completo, llenando la habitación, pudriendo sus paredes hasta lograr romperlas e ilurilu, larala por el mundo loco la.

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La espera

3 noviembre 2014

Sólo tienen que esperar. Sentados en sus despachos, a veces salen, pasean, nos saludan mientras esperan. Si nos quedamos es bajo sus normas, si nos marchamos o morimos, ellos, unicamente tienen que estar, señalar a diestra y siniestra para mover sus fichas, rellenar hueco y seguir esperando.- Ocupa tu lugar o vendrá otro- tanto da si eres peón, obrero especializado o tornillo suelto de la maquinaria, el recambio cuesta lo mismo.

Para preocuparles, para obligarles a dejar de esperar, te tienes que poner de acuerdo con todos los mindundis, mover la misma pierna a la par, en dirección contraria a la eficiencia-¿ Qué sucedan imposibles?- se ríen vigilando las idas y venidas de los revolucionarios solitarios-pobres- se dicen para que lo escuche el resto- sólo tenemos que esperar y si alguno se sobrepasa…- dejan que la amenaza velada se cuele entre sus esclavos, la acompañan de una risa terrorífica, falsa, estudiada para que las fichas vuelen mientras ellos esperan.

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Imaginando cielos – Revoluciones

8 enero 2014

imaginando cielos (sin texto)

Mira mi rostro, y dime en qué piensas. Sé que no me ves a mí, que no piensas en mí.

Tan sólo piensas en el terror que aguardo en mi interior.

Me ves y no piensas en mí, me ves y sólo rezas por ti, ¡para que no te pase!

Soy un muerto en vida, un pobre e indefenso diablo.

No eres capaz de fijarte en mis ojos, nunca lo has hecho. Pero en ellos, si te fijas, aún reflejan vida, no la tuya, sino la mía, porque hay fulgor en ellos, y el poco centelleo que en ellos hay, evidencian lo que llevo dentro pero, aún hay más, si te fijas, revelan algo que en ti falta y en muchos más.

Respiro, y soy consciente de ello. Porque esos ojos que no ves, ahora están más atentos que nunca.

Me pierdo cuando miro la extraña rama de un viejo árbol, y busco y encuentro rostros en él, como si almas guardara en su interior.

Ahora una simple gota de lluvia la siento en todo mi cuerpo. Mi cuerpo…

Hasta el poco tiempo que tengo lo pierdo a veces en mover los dedos de los pies, y al sentir que están ahí, me río, por majadero, por idiota, y por sentirme de esa forma aún vivo.

Sigo soñando, no creas que he dejado de hacerlo. Que aún me gusta soñar despierto e imaginarme entre sus brazos y en aquél lugar. Sueños que nunca se llegarán a cumplir. Quizás por eso sean los mejores…

Ahora la vida llega a mí como las olas a una apartada orilla. Nunca valoré tanto como ahora el canto de un pájaro, la sonrisa de un niño o sentir el calor del sol sobre mi cara pálida.

La muerte me busca jugando al esconder, y yo riendo la espero.

Álvaro Rojas

Ilustración: LaRataGris

Poema: Álvaro Rojas

Voz: Aurora Rodríguez

La poesía no muerde