Sombras chinescas

28 octubre 2008

Son como sombras chinescas hablando entre ellas. La más alta dice qeu no sabe de qué hablar, al contrario que la pequeñita y juguetona tiene tanto que expresar y tan poco tiempo como efímero día.

La grande insiste en callar, en ocultarse hasta el crepúsculo, morir en él sin que nadie sepa que un día pensó. Pero, oh!!!, los jóvenes, con sus bravatas, con sus sueños y esperanzas, no deja de hablar, no necesita ni respirar. A la grande esto le incomoda un poco, por si alguien la oye hablar:
«No deben saber de tu pensar»- le dice recriminandola. Pero por dentro sonríe, pues sabe que en otra puesta de sol fue menor y como a su amiga le gustó pensar. La diminuta sombra también sabe que la mayor pensó y que ella como la otra crecerá. Pero se entristece al pensar que podría cambiar como cambia quien se hace mayor. Decidió no crecer y luchar por ser sombra juvenil. Muere en la penumbra del callejón sin saber si otro día seguirá siendo así.

Y tu sombra ¿sabe pensar por sí?

LaRataGris.


Sin logotipos en la lucha

4 octubre 2008

Sin logotipos en la lucha


Infantil

23 septiembre 2008

He perdido la noción del tiempo. Sé en qué año estamos, aunque no sé muy bien qué significa esto. Dos mil cinco, nací en el treinta y tres, así que ahora debo tener nueve o diez años, aún soy joven.

Miro a mi alrededor, estoy rodeado de viejos. Cada día más arrugados encorvados del peso de su propia edad, presos de un cuerpo frágil. Me comparo con las imágenes del televisor, de las revistas, también llenas de ancianos. Deben tener entre veinte y treinta y pico. Nunca se sabe con esto de las operaciones. Aún sigo siendo un crío a su lado.

Una vez pasé por quirófano, no por aparentar lo que no soy, no tenía arrugas que planchar. Quise retrasar mi madurez y ahora debo aparentar tres años- ¿a que nadie diría que ya tengo dieciocho?

Pensar en esto me da dolor de cabeza. El otro día escuché en el telediario que se habían disparado las ventas de aspirinas infantiles. Es curioso porque ya no veo niños por las calles. A parte de mí, todos son como momias. Incluso el presentador, actuando como un adolescente que no se admite tal cual es, no como yo, que nunca renegaré de mis cuatro añitos tan bien llevados.

Debo ser el último niño de la tierra. Me tomo mi aspirina sin un buen resultado. Nunca lo tiene pero soy joven, eso es lo importante, tengo nueve meses.

LaRataGris.