Pekin 2008
15 mayo 2008SlavAje
11 mayo 2008SlavAje (slave salvaje)
Muchxs te diran que enferme. Que perdí la razón por alejarme de las obligaciones que se suponen inmanentes a la condición humana.
La verdad es que puede ser cierto. Aunque en realidad solo descuide las convenciones que nos hemos autoimpuesto y, al fin y al cabo,eso me hizo tremendamente feliz.
Fue camino del trabajo, pasando por una de tantas calles en las que comienzan las obras cuando se acercan las elecciones del municipio. Las escavadoras levanaban una fina capa de polvo ojizo que se iba pegando a los edificios. Todo parecía desgastado por el sol bajo ese manto de color.
Yo mismo me sentí viejo mirando los zapatos que se iban ensuciando como el resto de la ciudad. Sin saber por que me agache a quitarme el calzado que tanto me cansaba. Manche mis dedos en la tierra y dibuje tres rallas diagonales cayendo por cada una de mis mejilas.
Luego me quite la camisa para espolvorear mi tisico pecho con una poco más de rojo
Cuando volvi a caminar lo hice desnudo, en una dirección completamente diferente a la que hasta entonces había seguido. Sin rumbo fijo los días se fueron suceiendo sin pena ni gloria buscando comida por cualquier container me había convertido en un nómada recolector No tenia nada y nada deseaba. Sin los estímulos a los que te invita la sociedad fui cada vez más feliz, unicamente con la libertad de no estar atado.
La gente con la que me cruzaba intentaba esquivarme, no sin antes dejarme leer en su rostro la pena, el miedo o asco que les embargaba con mi aspecto cada vez más salvaje. No querían alegrarse por mi, reconocer mi gozo y yo, a su vez, tambien comence a sentir lastima por ellos.
Sin que mi comportamiento fuese la causa comence a ser el blanco de las fuerzas del estado, aun cuando iba vestido. Comenzaron a perseguirme por alteracion del orden público al entrar en la zona alta. Me quisieron meter en la carcel al cogerme, pero acabe en un psiquiatrico donde me asearon y me enseñaron a ser feliz con la libertad controlada que el mundo me ofrecia.
Me escupieron de nuevo a la suciedad, no sin antes arrancarme la promesa de la integración- por que si no …
por eso estoy aquí, por que me aleje y regrese. Me cortaron las alas y yo solo pude esconder unn pequeño secreto bajo mi nariz.
Hunte mis fosas nasales con mi propia orina. Con las manos sucias de sujetarme la polla fui aspirando el hedor para no oler el de la ciudad. Me fui acostumbrando y para cuando la peste fue parte de mi pude olvidar que una vez fui feliz, me integre.
Así que ya sabes, si alguna vez te siente mal por lo que te rodea, no intentes cambiar, bañate en mierda y seras unx más. Al fin y al cabo las moralejas no son siempre lo que uno espera.
LaRataGris
Cien canciones
2 mayo 2008Vivir en la Calle
La pequeña Glory conoce bien la calle. Desde que recuerda siempre ha estado en ella. Primero con su padre y luego con lo único que este le pudo dejar; una guitarra que ha conservado apesar de que a veces la necesidad le apretaba fuertemente el estomago.
Con ella aprendio que hay canciones y lugares para comer. Zonas en las que si tocas algo de los beatles te quedara para cenar sin necesidad de otra actuación.
Tambien le enseño a no sobreexplotar estos paraisos. Arruyarlos con suaves melodias sin resultar empalagosa, dejandoles descansar para que otro día le permitan volver a por más alimento. Por eso solo se acerca cuando tiene demasiada hambre. Mientras, intenta subsistir tocando en pequeñas cayejuelas, la música que a ella le apetece, sin preocuparse de si podra almorzar, sabe que ya lo hara en otro momento.
Dos Acordes.
Las tripas le rugían como la base rítmica de una mala canción comercial. Un ruído constante y monótono que no le dejaba concentrarse en otra cosa que no fuese tocar la pegajosa melodía que todxs aplauden. Toco sin pensar, sabiendo que cada acorde era una cucharada más con la que contentar a su fria barriga. Sacio su vacio e inmediatamente despues fue algo más profundo lo que le pidio alimento. Se sentó en un calle por la que practicamente no pasaba nadie. Extendio la funda de su guitarra por si caía algo, aunque esta vez no es lo que buscaba. Y sin pensar de nuevo, guiada esta vez por el corazón, comenzo a acariciar las cuerdas gastadas.
El placer fue mínimo. Al segundo acorde tenía un policia de público, pidiendole que se marchase- la mendicidad esta prohibida en esta ciudad.
– No es mendicidad- pensó sin ganas de discutir mientras recogía sus escasas pertenencias para buscar un sitio más tranquilo.
– Perdona- le saludo alguien demasiado bien vestido para ser de aquel barrio- te estaba escuchando y… bueno, creo que era una cancion maravillosa.
– ¿Solo dos acordes te han parecido tan extraordinarios?- Su tono era el de alguien no acostumbrado a los piropos- vale, pero no te emociones el resto era una mierda- dicho lo cual Glory dio por terminada la conversación. Ya estaba caminando cuando la misma voz volvio a detenerla.
– Espera. Deja al menos que me presente- El desconocido rebusco en el bolsillo interno de la americana para sacar una tarjeta que le acerca desde una cierta distancia- Me llamo Joan Gener, soy productor musical. A mi, me gustaría hacer algo con tu canción.
– ¿Y has venido a buscarme hasta aquí por que te gustaba mi canción?- No se percibe cambio alguno en la voz. Sigue estando ese recelo inicial, aunque poco a poco se va interesando por lo que el quiere contarle.
– Que va- se ríe- ni siquiera sabía que alguien como tu estaría por aquí. Han detenido a mi camello habitual y me tenia que buscar la vida como fuera. Ha sido toda una suerte el encontrarte.
Cien Canciones
La siguiente semana paso muy deprisa. Cambio el banco donde dormia por el suelo de una habitación. Le cortan el pelo, se lo tieñen, queman su ropa y la transforman de arriba abajo hasta que ya no es más que una victima de los tiempos que corren.- Querida, estas preciosa- Gene entra como una exhalación- vamos, el estudio esta esperando para grabar el disco hoy mismo.
– Pero,..- Intenta detener el vendabal- aún no has escuchado el resto de mis canciones, ni tan siquiera has acabado de escuchar la que tanto te impresiono,
– No hace falta, querida- empieza a arrastrarla hacia la puerta- con lo que he oído tengo suficiente.
En el estudio todxs la tratan demasiado bien. Es una estrella en ciernes y quieren contentarla.
– Adelante, querida, toca esos dos acordes mágicos que te sabes- abrumada comienza su canción sin hacer preguntas. Un la suena en la guitarra, luego re y la cortan- Perfecto, querida. Ahora Arturo te llevara al hotel.
– Pero,…- ya nadie le hace caso. Todxs corren de arriba a abajo como si tuvieran mucha prisa por acabar algo que ella no entiende.
Solo tiene la sensacion de que a esto se han reducido las más de cien canciones que ha compuesto a lo largo de su vida, a dos simples notas.
Disco de Oro
Un día se levanta y hay mucha gente en la habitación. Gene se acerca – Querida, por fin te despiertas- la empuja hacía un grupo de gente que no conoce- ya creíamos que te perderías tu propia presentación- y la deja alli en medio, sin entender de que va todo este circo que han montado mientras dormia.
Glory sonrie sin saber que decir. Las siguientes horas son de alabanzas hacia un disco que no recuerda haber gragado y preguntas por un supuesto romance con alguien del que nunca había oido hablar.
Cuando ya solo queda Gene en el cuarto este le empieza a apabullar hablando demasiado rápido como para detenerlo- Bueno- le dice- hemos conseguido el mejor grupo de hijos de puta para que no se deje dehablar de ti en un par de meses. Para dentro de dos días ya te tenemos contratado el número uno de la principal lista del país y el martes iras a recoger tu disco de oro y para el jueves sesión de fot…
– Pero, yo ni siquiera lo he escuchado.- le corta como puede
– Perdona, querida, tienes razón- se acerca a una estantería para coger una cajita cuadrada- aún no has escuchado la mezcla. Aquí tienes, ha quedado muy bien.
Al quedarse realmente a solas busca una minicadena y con miedo comienza a escuchar el cd. Todas las canciones le suenan iguales. Sus dos acordes con diferentes bases ritmicas en cada corte, aunque todas recurdan, ligeramente a unas tripas rugiendo. Esta vez no hay donde huir, solo una entrevista a las dos y demasiadas galas ya comprometidas.
El disco fue triple platino, todo un éxito que el productor intento repetir con el segundo trabajo. En el habían cambiado un sintetizador por una gaita eléctrica pero ya se había quemado la gallina de los huevos de oro. Solo le quedo vender la guitarra, que ya no quería volver a tocar, y mendigar en la ciudad prohibida .
LaRataGris.
El pedo de su majestad
30 abril 2008Aunque al principio nadie pareció darle importancia, la verdad es que la noticia había trastocado la vida en aquel humilde barrio. Lxs pobres comenzarón a engalanar sus chabolas con banderines, llenaron el suelo con confetti de colorines para que el rey, que había prometido ir, se sintiese como en una hermosa fiesta organizada para él. No importó que las banderas estuvieran descoloridas por el Sol de tanta celebración a sus espaldas, ni que los papelitos esparcidos perdieran enseguida su luz ensuciados por el barro de las calles. Era un día grande y nada podría estropearlo.
Llegaron primero lxs escoltas, que empezaron a aparcar en las inmediaciones incapaces de hacerlo en las diminutas callejuelas, no preparadas para limusinas. Cuando por fin el último coche de la caravana hizo su entrada, tres horas despues de su inicio, se bajó de él su majestad el rey, señorial y divino.
Saludó como si su brazo fuera un parabrisas en un día de lluvia, aceptando los vítores y alegrías que salían de la boca del pueblo. Todas las autoridades que se habían dejado caer por el evento, se aproximaron sumisas a inclinarse ante la regia figura e indicarle el camino- Por aquí, majestad.- Le señalaron el pasillo de manos que apartaban a la chusma para que él pudiese acercarse al estrado construido para la ocasión.
Sentado en el cómodo trono que un centro comercial cercano había cedido de su campaña navideña para la ocasión, escuchó uno por uno los discursos de los candidatos a alcalde. Las falsas promesas de una vivienda digna y maná para todxs. Se sintió un poco como un rey mago escuchando lo que los niñxs piden. Ya les desilusionaría después con los mingües regalos que les traería de su extensa lista.
A la tercera arenga, una presión comenzó a extenderse desde el estómago hasta el ano, un estremecimiento que le puso todo los pelos de punta mientras un sudor frío le bañaba del esfuerzo de intentar contener el pedo. Una mueca y una convicción le llevaron a expulsarlo, esperando que fuera silencioso y nadie se percatase de que el olor era por sus manos rojas. No hubo suerte.
El estruendo se esparció en una de las pausas que realizaba el comunicador, consiguiendo que el pequeño descanso de la voz fuese un parón definitivo en el que todas las miradas se posaron en su alteza. En dirección contraria a la que enfocan los cientos de ojos, desde su culo, el hedor se fue extendiendo por la barriada. Nauseabundo, penetrando por las fosas nasales de políticxs y desfavorecidxs, sin hacer distinción de raza, religión o credo. Un mutismo se adueñó de lxs asistentes, nadie se atrevió a pronunciar la primera palabra hasta que, finalmente, alguien salió al paso con una alabanza.- Qué aire más calido y puro, nunca había respirado una fragancia tan dulce.- Y como si nadie quisiese admitir la realidad, todxs siguieron la mentira, pues a los reyes no se les ha de contrariar aunque se tiren una ventosidad real.
Más tarde, en el lecho marital, junto a su mujer, el rey pensaba en lo que le había sucedido. Y con una pronunciación algo gangosa le comenta- ¿Sabes, reina? Lxs pobres no sienten el alivio de cagar. Hoy se nos escapó un pedete y estábamos algo avergonzado. Pero lo que nos es desagradable, para la plebe resulta delicado, casi divino.- Hizo una pausa para lanzar otro exhabrupto a través de su orificio rectal, esta vez sin la preocupación de la compañía- Nos creemos que fue la novedad lo que les hizo admirarlo. Nos somos un hombre del pueblo, así que ahora no sé qué hacer. No darles envidia con mi arte o dejar que lxs pobrecillxs disfruten con lo más cercano que pueden tener de tocar el cielo. Pero la reina no respondió, estaba enfrascada en el profundo sopor del alcohol y para ella esta conversación nunca existió.
Aquel año, nadie le preparó el discurso de Navidad al rey. Sólo pidió una fabada y que le dejaran improvisar.
LaRataGris
( Si tus peos huelen tan mal como los de un rey no los idolatres, derroca y anarkia.)

Escrito por laratagris 












